6 ideas de macizos para un jardín rojo/morado
¿Qué flores para crear el estallido en el jardín?
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El jardín rojo, flamboyán, se viste de flores y follaje en tonos escarlata: rojo frambuesa a rojo coralino, carmesí, granate o burdeos. Estos colores intensos crean escenas con carácter y merecen plantaciones escogidas que revelen el exotismo o el clasicismo que se busca. Se pueden combinar con colores igual de estimulantes, como los tonos anaranjados, para formar macizos veraniegos, o bien calmar la furia del rojo con blanco y mucho verde.
En esta ficha de consejos te proponemos algunas ideas para encender el jardín desde la primavera hasta el otoño, en estilos de jardín muy variados.
Una masa exótica tipo “jungla”
¡Ciertamente, en una atmósfera exótica es donde el rojo cobra todo su esplendor en el jardín! En efecto, muchísimas flores rojas aportan una sensación casi tropical. Sumergidas entre grandes follajes de un aire muy distinto, resultan magníficas combinadas con algunos toques de rosa índico o de naranja. El rojo también quedará realzado por algunos de los follajes púrpura más bellos.
Para crear un macizo aprovechable en el mayor número de regiones (procurando desenterrar los bulbos más delicados), aquí tienes una puesta en escena con vegetales de una elegancia roja imponente y atrevida: planta en gran cantidad Cannas estructurantes, hémérocalles ‘Black Prince’ o ‘Sammy Russel’ en el corazón dorado, y algunas kniphofia ‘Nancy’s Red’ por sus espigas escarlata. Llegamos al turno de los hermosos follajes, indispensables: un plátano enano Musa basjoo y un Trachycarpus fortunei se elegirán por su buena rusticidad; también un Phormium estilizado, Broussonetia papyrifera por la originalidad de sus hojas lobuladas y aterciopeladas, y un Schefflera taiwaniana. Un Tetrapanax también puede incorporarse a esta cohorte de follajes excepcionales. El toque anaranjado lo aportará otra variedad de hémérocalla o algunos dahlias de follaje púrpura como el Dahlia ‘Sunshine’, además de Libertia ixioides cobrizos. En cobertura baja, serán bienvenidos algunos Coleus púrpura y con tonos anisados, y en una región costera, donde el clima es más amable, un Geranium maderense puede sustituirlos en el macizo con su follaje muy bonito y recortado y su floración rosa magenta. Por último, varias Eucomis como ‘Sparkling Rosy’ añadirán todavía un toque de color a finales de verano.

Kniphofia ‘Nancy’s Red’, Schefflera tawainiana, Cannas rojas, Tetrapanax, Geranium maderense, Hemerocalle ‘Sammy Russel’, Musa basjoo y Eucomis ‘Sparkling Rosy’
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Combinar flores rojas o púrpuraUn macizo rojo para jardín mediterráneo
Más al sur, en las regiones donde apenas se registren heladas, podrás emprender un macizo rojo de gran empaque, con ejemplares únicos de origen subtropical. Este tipo de gran parterres se desarrollará bien en el Mediterráneo, pero también puedes intentarlo en los jardines bretónes o en la costa atlántica del sur. Se trata de un jardín más raro, repleto de verdor y rojo púrpura, iluminado por matices más ácidos.
Aquí se dará protagonismo a las inflorescencias excepcionales del Hibiscus moscheutos y a la esbelta estatura de Cannas edulis, de un rojo vivo, envueltos en un follaje que recuerda al de las hojas de bananero. También se invitan y hechizan los Leucospermum , con su floración espectacular, así como los Echium wildpretii, o viperina de Tenerife, auténticos candelabros rojos. Prepara un árbol imponente, como el árbol de fuego (Embothrium coccineum), para encender el jardín en primavera. Luego, deja que los follajes verde claro y púrpura hagan su espectáculo: los ejemplares de Alpinia zerumbet ‘Variegata’ y las Colocasias acentuarán aún más la sensación tropical. Un toque anaranjado dará todavía más vida a este macizo en verano con Strelitzia o con Hedychiums, ambos con también hojas tropicales.
Para rematar la singularidad de un macizo así, nada mejor que un palmón rojo (Cyrtostachys renda), o una palmera datilera enana (Phoenix roebelinii).

El árbol de fuego, la palmera roja, las Cannas de color rojo anaranjado, los Hibiscus moscheutos rosas, una masa de ave del Paraíso y el follaje luminoso de la Alpinia zerumbet ‘Variegata’ componen un jardín rojo sublime en climas templados.
Una plantación con colores de verano
¿Te ronda una necesidad de colores chispeantes para dinamizar una platabanda o un mixed-border demasiado discreto de tu jardín rojo? El verano es la época que realza especialmente las floraciones rojas. Es el momento perfecto para crear una escena veraniega, todo fuego y llamas, en un espíritu hot border, con vivaces ligeras, inflorescencias rojas generosas y algunas otras más esbeltas para jugar con las formas. Todo ello se verá magnificando con ciertos toques que van del rosa al naranja.
Combina con plantas que garantizan el espectáculo gracias a sus inflorescencias grandiosas, como los gladiolos ‘Bimbo’, matizados en tonos cobre, o cannas rojas. Completa con una buena masa de equináceas rojo anaranjado como la Echinacea ‘Hot Summer’, con hemerocallis y algunos dalias bola ‘Downham Royal’ de color rojo de color de heces de vino, con un aspecto algo más sofisticado por su forma de pompón. Estas plantas se realzarán con flores más ligeras, desde rojo oscuro a rosa claro, e incluso malva: Dianthus barbatus, Verbena hastata o salvia arbustiva. El toque anaranjado lo aportarán los Kniphofia o, en regiones más templadas, el Aloe arborescens.
Un hinojo bronce, un Andropogon hallii ‘Purple Konza’, una bonita gramínea con espiguillas plumosas que se vuelven rojizas a finales de verano y un follaje verde azulado, y un Pennisetum setaceum ‘Rubrum’ completarán este conjunto estival de forma aérea y con un aspecto esponjoso.

Gladiolus ‘Bimbo’, Andropogon hallii ‘Purple Konza’, Echinacea ‘Hot Summer’, Hemerocalles, Verbena hastata, Dahlia ‘Downham Royal’, Kniphofia ‘Fiery Fred’, y Pennisetum setaceum ‘Rubrum’
Una escena barroca en rojo y negro
El rojo y el negro no es solo una obra literaria de primer nivel: es un acuerdo barroco y atrevido en un jardín exquisito. El lado teatral que se consigue será especialmente interesante en una superficie reducida, o en una bordura, por ejemplo.
Se priorizan rojos vivos, muy saturados, que se combinan con follajes púrpura más o menos oscuros. Para que el conjunto no adquiera un aspecto demasiado lúgubre, asegúrate de incorporar algunos follajes verdes intensos, contrastantes.
Compón la base con el rojo brillante del Dalia decorativa ‘Lovelife’ y con el rojo vivo del Lychnis chalcedonica. Aportan suficiente dinamismo a un macizo pequeño. Suaviza esta imagen tan contundente con follajes luminosos, incluso con tonos anís: Imperata cylindrica ‘Red Baron’ en bordura, una acelga ‘Charlotte’ con las costillas rojizas escapada del huerto, y un Helianthus salicifolius en el fondo.
Por último, añade algunos toques de follaje púrpura, tirando hacia el negro: Phormium ‘Black Adder’ en un macizo grande, una Heuchera ‘Black Pearl’, algunas Sedums ‘Matrona’ para acompañar el macizo a finales de verano, y una alfombra de Iresine herbstii, una bonita vivácea para usar como anual. En esta composición también queda muy bien una Dahlia de follaje púrpura, al igual que una gramínea, ligera y etérea (Stipa gigantea, Pennisetum…).

Lychnis chalcedonica, Iresine herbstii, Sedum matrona, Dalia y Imperata cylindrica ‘Red Baron’
Un gran macizo de arbustos con color otoñal
No solo las floraciones garantizan un fulgor rojo en el jardín. Los árboles y arbustos que cambian de color en otoño son una razón más para crear un espacio muy bonito en exposición soleada, que encenderá el jardín en octubre.
Para lograr una buena alquimia, plantaremos en un pequeño bosquecillo algunos de los arbustos de hojas más rojas: un Cotinus coggygria ‘Winecraft Black’, compacto y de un hermoso púrpura oscuro, que se vuelve rojo anaranjado en otoño, un fusain ailé o un Euonymus europaeus ‘Red Cascade’ o incluso ‘Red Wine’ también adquirirán tonos rojizos espléndidos y aportarán su fructificación coloreada. Un Viburnus opulus, conocido como viorne boule de neige, deslumbrante de blancura en primavera, se mantendrá verde hasta su coloración otoñal, tan flamante. Un arce como el Acer palmatum ‘Villa Taranto’ será el complemento indispensable de ese rojo anaranjado. Por último, si el espacio es suficientemente grande, plante un árbol para disfrutar de una estratificación adicional y de tonos carmesí, con un Parrotia persica, un Liquidambar majestuoso, o un Gleditsia triacanthos ‘Elegantissima’, que además se teñirá de amarillo.
Contraste con follajes verdes más luminosos o dorados, el efecto no hará más que intensificarse: dos o tres Berberis thunbergii, verde y púrpura, o bicolor como ‘Limoncello’, un Kochia scoparia tricophylla, como un pequeño conífero bajo de follaje suave, y un Cornus alba ‘Elegantissima’ de follaje abigarrado.
Es interesante mezclar en este macizo plantas perennes más bajas, que lo colorearán desde finales del verano con un rojo anaranjado o escarlata: unas Schizostylis coccinea de un rojo vivo o unos Chrysanthèmes rubellum ‘Duchess of Edinburgh’, rojo rosado, que enseguida dejarán paso a una alfombra de Erica x darleyensis ‘Karmer’s Rote’ y ‘Eva Gold’, con floración durante mucho tiempo en invierno.

Cotinus coggygria ‘Wine’, Cornus alba ‘Elegantissima’, Euonymus, Kochia scoparia, Schizostylis coccinea, Berberis ‘Limoncello’ y Chrysanthemum ‘Duchess of Edinburgh’
Un macizo rojo para un jardín japonés
El jardín japonés se presta especialmente bien al jardín rojo cuando se eligen las floraciones más llamativas en azaleas y rododendros, que serán los protagonistas en primavera.
Podrás acompañarlas de Pieris ‘Forest Flame’ rojo, brotando antes en primavera, como el clásico Pieris ‘Forest Flame’, el Pieris ‘Sarabande’ o bien el Pieris ‘Little Heath’, todos ellos con una bonita floración blanca en forma de campanillas. El Kalmia latifolia ‘Tad’, con sus delicadas flores blancas y púrpura oscuro, será a su vez la joya del mes de mayo. Un Enkianthus campanulatus, otro arbusto de tierra de brezo especialmente atractivo, prolongará las floraciones hasta junio, con sus campanillas blancas y rosas, y volverá a teñirse de rojo a medida que se acerca el otoño. Colócalo en el fondo del macizo. Este escenario será una oda a los arbustos de tierra de brezo, pero también a los helechos, Brunneras, Ophiopogon y otras Hakonechloa, a modo de follaje de contraste en una zona semi sombreada. Un pequeño pino realzará todo su esplendor y su porte, redondo o retorcido, luminoso como el Pinus mugo ‘Mops Gold’ o un Pinus thunbergii.
Este jardín será esencialmente ornamental en primavera, pero no olvides el otoño seleccionando uno o dos arces japoneses, como el Acer palmatum ‘Villa Taranto’, cuyas hojas rojo anaranjado terminarán en un hermoso amarillo dorado en octubre, iluminando todo, o bien un Acer palmatum ‘Skeeter’s Broom’, pasando de la primavera al verano por todos los matices del rojo al púrpura.
Completa el paisaje con algunas rocas musgosas, por donde se desbordarán helxine o Zoysia tenuifolia, un borde hecho de cañas de bambú o, si quieres, juega todavía más con el rojo instalando una pequeña barandilla lacada.

Kalmia latifolia ‘Tad’, Pieris ‘Forest Flame’, Rhododendron ‘Nova Zembla’, Azalea Encore ‘Ruby’, Pinus thunbergii y Dryopteris filix-mas
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