8 consejos de paisajistas para crear un macizo naranja y púrpura
Nuestras ideas e inspiraciones para crear macizos vibrantes
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Una de las bonitas tendencias en el jardín este año es la asociación de naranja y púrpura en nuestros parterres. Si los dúos naranja y violeta o naranja y azul se ven a menudo, el dúo naranja-púrpura, más impactante, sin duda va a causar estragos en los jardines. ¡Qué buena idea la de combinar estos dos colores intensos e incandescentes! Para lograr asociaciones felices, sin que uno de los colores se imponga sobre el otro, conviene encontrar la proporción adecuada y el tono anaranjado perfecto.
El color púrpura vendrá sobre todo de los follajes, violáceos hacia bronce chocolate, mientras que el color naranja, con sus numerosas tonalidades, permite hacer múltiples combinaciones.
¿Cómo crear un bonito parterre con colores naranja y púrpura? ¿Qué plantas elegir y cómo combinarlas? Les damos algunos consejos y ejemplos para inspirarse.
→ Descubra la tendencia «naranja y púrpura» en las páginas 42 y 43 de nuestro catálogo primavera-verano 2023
Comprender estos colores cálidos
El color naranja transmite de inmediato un ambiente alegre y estimulante: es un tono cálido, energizante. En realidad, ofrece una amplia paleta de matices, desde los más suaves en tonos pastel melocotón y abricotado, pasando por un coral más rosado, el naranja mandarina y también los tonos ámbar y herrumbre. En las flores, el naranja no siempre es tan fácil de combinar, así que algunos jardineros prefieren no incorporarlo.
En el límite del violeta, el púrpura se distingue por su aporte de rojo, que le da una viveza más marcada y una tonalidad más cálida. Justo antes del violeta, es uno de los colores más oscuros que se encuentran tanto en los follajes como en las flores. Se expresa desde el color ciruela hasta un tono mucho más oscuro, berenjena y chocolate, y a veces, en la vegetación, se mueve entre matices bronce y carmesí. Según el porcentaje de púrpura, el resultado será más o menos triste, y conviene ajustar bien las proporciones para mantener su carácter envolvente.
Cuando se usan juntas, estas dos colores se complementan y se apoyan: el naranja calienta el frío del púrpura, y el púrpura aporta dramatismo y profundidad. Cuanto más frío sea el púrpura, más suave será la combinación con tonos naranjas. También veremos que las proporciones entre ambos y el estilo de ambiente que se busca influirán en el resultado final.

Los matices de naranja y de púrpura son numerosos: más o menos claros para el naranja, más o menos rojos para el púrpura
Juega con las Hojas moradas
Son esencialmente los follajes los que aportan el matiz púrpura. Son bastante numerosos como para crear escenas originales, a menudo exóticas, ya que este color remite a los jardines tropicales, pero algunos follajes púrpura son mucho más clásicos.
Las plantas estrella de hojas púrpura se encuentran sobre todo en los arbustos, como el Physocarpus, los árboles de las pelucas como el Cotinus ‘Royal Purple’, el Loropetalum, los Phormium y Cordyline, el Berberis y los arces japoneses , de los cuales el más conocido en este tono es el Acer dissectum ‘Atropurpureum’.
Entre los árboles, son sobre todo los cerezos ornamentales, ciertos avellanos y Albizia julibirissin, y los arces como el Acer ‘Crimson King’, los que hacen lucir en alto el color púrpura.
En las plantas perennes, hay varias opciones bonitas para nosotros en los tonos bronce a púrpura, con algunas variedades de Heucheras y de euforbias, pero también algunas geranios vivaces, como el Geranium pratense ‘Black’n White Army’, la Persicaria ‘Red Dragon’, y algunos Cannas, para mencionar solo los más conocidos.
No olvides los follajes que se vuelven púrpura en otoño o en invierno… o en su brotación en primavera: el Cotinus, el Nandina domestica o bambú sagrado, el Pseudowintera colorata, el Liquidambar styraciflua ‘Worplesdon’, el ‘Bergenia Bressingham Ruby’ o ‘Dark Margin’…

Cordyline australis ‘Red Star’ (© cultivar 413), Berberis ottawensis, Rodgersia pinnata ‘Bronze Peacock’, Loropetalum ‘Pipa’s Red’ y Canna ‘Durban’ (© Gwenaëlle David Authier)
Selecciona las más hermosas flores moradas
Atreveos a puntuar las floraciones naranjas, fáciles de encontrar, con algunas elegantes púrpuras, más valiosas. En las flores, el púrpura a menudo toma pigmentos rojo pardo, matices granate con tono cobrizo, llegando casi al negro, lo que permite todas las audacias. La incorporación de estas flores tan sofisticadas es destacable en los macizos.
Si las Cosmos atrosanguinea ‘Chocolat’ forman parte de las referencias para aportar ligereza, también se puede apostar por las encantadoras Aguileñas como ‘Chocolate Soldier’, raras, o por la más clásica ‘Black Barlow’ o ‘Clementine Dark Purple’, o también la Aguileña noirâtre (Aquilegia atrata, la cultivadísima Tulipa ‘Queen of Night’ o el rosal ‘Black Baccara’ con un terciopelo púrpura intenso. Las fritilarias de Persia y algunos gladiolos se utilizarán como plantas estructurantes por sus bonitas dimensiones: Gladiolos ‘Black Surprise’, Fritillaria persica ‘Adiyaman’. Algunos arbustos como el sorprendente Euonymus clivicolus, el Syringa ‘Charles Joly’ y la Akebia quinata son tantas buenas sorpresas en el jardín.

Aguileña noirâtre, Lila ‘Charles Joly’, Cosmos atrosanguinea ‘Chocolat’, Tulipa ‘Queen of Night’ y Fritillaria persica ‘Adiyaman’
Garantiza el acierto con las plantas bicolor
Follaje púrpura y flor naranja, flores bicolores con nuestros dos colores de moda… Es más fácil no equivocarse al elegir estas plantas, integrándolas aquí y allá en el macizo, pero sin excederse. Colocadas en el borde del macizo, serán perfectas para aportar relieve y crear conexión.
Entre las más buscadas: Dahlia ‘Schipper’s Bronze’ o la Dahlia de jardín ‘Sunshine’, la Lechetrezna polychroma ‘Bonfire’, la Helenio ‘Short’n Sassy’, la Ranúnculo picoteado ‘Cafeto con leche’, el Iris germanica ‘Cimarron Strip’ o ‘Supreme Sultan’, pero también el Iris ‘Marie-José Nat’ y algunos lirios como los Lirio martagón, el Coreopsis tinctoria o el Cosmidium ‘PhilippineLirios de día, etc.

Iris ‘Cimarron Strip’, Lirio martagón ‘Arabian Night’, Helenio ‘Short and Sassy’ y Lechetrezna polychroma ‘Bonfire’
¡Atención a las proporciones y a la luz!
Con estos dos colores intensos, conviene tener sentido de la medida, porque si no, uno acabará imponiéndose sobre el otro. El púrpura, de hecho, es un color denso que puede oscurecer el ambiente a pesar de la complicidad de la naranja.
No fuerce, por tanto, el trazo con demasiado púrpura avellanado, ni con formas y estructuras extravagantes: una o dos, como mucho. Más bien, combine con tipos de inflorescencias diferentes, más aéreas o ligeras, que no vengan a entristecer el conjunto. Lo ideal es asociar los púrpuras más oscuros con las naranjas más suaves (salmón, albaricoque), y viceversa, salvo en un jardín exótico donde se permite la alianza más atrevida. Al contrario, una naranja ámbar o cobriza completará bien una paleta de púrpuras menos saturados.
También piense en introducir un tercer color, de tipo neutro, para una alquimia complementaria y un aporte de luz indispensable (verde grisáceo o ácido, blanco o crema).
Por último, la exposición más o menos sombreada jugará un papel especialmente importante en estos dos colores. Cuanta menos luz reciba el macizo, más se elegirán púrpuras claros y pigmentados de rojo, y cuanto más, más pálidas serán las naranjas.
→ Leer también La percepción del color de las flores

Aquí, junto a púrpuras potentes (Saúco negro y Persicaria ‘Red Dragon’), las naranjas se vuelven más suaves con el melocotón, el rosa y el amarillo salmón del rosal ‘Peach Melba’ y de la Potentilla ‘Double Punch Peach’. Una Pennisetum de aspecto aterciopelado ayuda a suavizar aún más el macizo
Crea las mejores asociaciones según el estilo de jardín
Según el tipo de jardín, no se elegirán las mismas plantas naranjas y moradas. Como existe una bonita paleta de flores en tonos anaranjados y morados, resulta interesante combinarlas entre sí según matices más o menos claros, y formas a veces ligeras y otras más estructurales.
Un jardín gráfico
El jardín contemporáneo o gráfico prefiere plantas singulares, con porte erguido que contrasta con algunas formas redondeadas en bola, y follajes de auténtico valor. Elija flores arquitectónicas y follajes hermosos, naranjas intensos y morados atrevidos al límite del negro: Fritillaria imperial, la Eucomis comosa ‘Sparkling Rosy’, un Pittosporum tenuifolium ‘Tom Thumb’, un Pseudopanax como ‘Bronze Eagle’, algunas Chasmanthes y Cannas en tonos naranja, o bien Eremurus (’Cléopatra’ o ’Pinnokio’), un árbol de Judá columnar como el Cercis canadensis ‘Merlot’, etc.
Complete esta paleta de color con algunas plantas en sintonía, conectando los tonos: Eucomis bicolor, Euonymus japonicus ‘Benkomasaki’, Hakonechloa macra ‘Aureola’, Yucca, Agapantos blancos…

Chasmanthes, Eucomis comosa ‘Sparkling Rosy’, Euonymus ‘Benkomasaki’, Pittosporum tenuifolium ‘Tom Thumb’, Hakonechloa macra ‘Aureola’ y Canna
Un jardín de campo
También puede tratarse de un jardín inglés o de cottage: aquí elegiremos tonos más suaves, albaricoque y salmón, pero también algunos naranjas más enérgicos, y morados en una gama más amplia -hasta el rojo carmesí- para crear una atmósfera generosa: amapolas en abundancia, naranja (pavot de california, amapola de Islandia (Papaver nuducaule), morado claro (Papaver rhoeas ‘Burgundy Bigalow’) o la amapola oscura ‘Black Peony’, capuchinas, pivoines (peonías) opulentas (la sublime peonía arbustiva rosa anaranjada ‘Jin Ge’ o con acentos rojos y morados como la peonía ‘Françoise Ortegat’, dalias como ‘Neo’, con pétalos rayados de naranja, y Dahlia semi-cactus ‘Hollyhill Black Beauty’, un membrillero del Japón salmoneado, Iris ‘Cimmaron strip’, un Cercis morado… y, ¿por qué no, un Cynara cardunculus más violáceo?
Piensa también en vivaces con connotación campestre: la Escabiosa negra ‘Chile Black’, el Baptisia decadence ‘Dark Chocolate’, caléndulas (Calendula) para la luz y follajes coloridos de Physocarpus.

Dahlia cactus ‘Hollyhill Black Beauty’, Cercis canadensis ‘Forest Pansy’, Iris ‘Cimarron Strip’, Chaenomeles superba ‘Friesdorfer’, Physocarpus opulifolius ‘Diable d’Or’, Papaver ‘Black Peony’ y Papaver nudicaule
Un jardín exótico
Aprovecha el potencial exótico de los follajes abigarrados o estriados en morado y de las flores con un color rojo-naranja muy vitaminado: muchos Phormiums y Cordylines encajan muy bien, los cannas más o menos claros elegidos también por su follaje estriado en morado (‘Durban’), la Albizia julibrissin en sus versiones tipo chocolate, los Hedychium o jengibres ornamentales, sin olvidar los bananeros coloridos como el Musa enserre ‘Maurelli’, Crocosmias y Alstroemerias, lirios de día, Arum ‘Captain Reno’ en bordura o el Zantedeschia ‘Schwartzwalder’ más oscuro, las Kniphofia y Eucomis… La lista resulta más que seductora.
No dudes en incorporar las floraciones pigmentadas en rojo para un resultado deslumbrante.

Cannas, Phormium tenax ‘Evening Glow’, Kniphofia, Digiplexis ‘Illumination Flame’, Musa ensete », Alstroemeria ‘Indian Summer’ y Crocosmias
Un jardín naturalista
Un jardín naturalista dará protagonismo a las vivaces a pleno sol y a las gramíneas, flexibles, ligeras y coloridas, que podrán desbordar hacia tonos violáceos o más amarillos: Sedum matrona, Echinacées naranja, Achillea millefolium ‘Terracota’, Helianthus ‘Crimson Queen’, Allium sphaerocephalon, Andropogon gerardii ‘Blackhawks’, Helianthus ‘Velvet Queen’, Angelica gigas, Berberis, con matices bronce de Carex comans ‘Bronze Form’, Pennisetum thunbergii con penachos morados, Hemérocalles para jardín naturalista, etc.

Andropogon gerardii ‘Blackhawks’, Echinacea ‘Tangerine Dream’, Sedum ‘Matrona’, Achillea ‘Terracotta’, Chrysanthemum, Allium sphaerocephalon, Miscanthus sinensis ‘Boucle’ y Angelica gigas
Un jardín a orillas del mar
Es un jardín en el que puedes retomar la paleta naranja y morada del jardín exótico, porque acepta algunas plantas sensibles al frío, e invitar tonos anaranjados y morados moteados, pastel o más marcados, entre ellos el hermoso follaje de una Verónica morada como el Hebe ‘Turkish Delight’, el Dodonea viscosa ‘Purpurea’ por sus colores de invierno, el Agapanto más oscuro (‘Black Magic’) y, para el toque naranja, las Alstroemerias, Leonitis, Leucospermums, lantanas, y otras bignonias. Aquí también, envuelve ese ambiente intenso con arbustos de hoja perenne aportando diversas tonalidades de verde (Pittosporum, Griselinia, palmeras, Dasylirion glaucophyllum…).

Albizia julibrissin ‘Summer Chocolate’, Leucospermum cordifolium, Hebe ‘Turkish Delight’, Leonotis leonurus, Zantedeschia ‘Sshwartzwalder’, Dodonea purpurea y Hemerocalles
Un jardín seco o de rocalla
Los tonos naranja y morado combinan bien en jardín seco y en rocalla, ya que a menudo les gusta el pleno sol y realzarán los follajes grisáceos que también se sienten a gusto allí.
Combina con Aloes brevifolia, Helianthemum, Dianthus plumarius ‘Helen’ salmoneados, Delosperma con más vitalidad, Dianthus barbatus ‘Nigrescens’ y orpins tapizantes como Sedum spurium ‘Woodoo’, Mangave ‘Mission to Mars’ que se enrojecerá en verano, un Aeonium arboreum ‘Atropurpureum’, joubarbes de mata baja (Sempervivum ‘Chick Charms’ y ‘Plum Perfect’), un Berberis thunbergii ‘Concorde’ para aportar volumen. Completa con el glauco de los agaves y la frescura de los tulipanes botánicos en primavera (Tulipa orphanidea ‘Flava’).

Delosperma, Agave havardiana, Eschschlozia californica, Mangave ‘Mission to Mars’, Helianthemum ‘Fire Dragon’ y Aeonium purpureum
Un jardín a media sombra
Por último, el jardín sombreado puede lucir acentos naranja-morados, ya que hay algunos follajes en esos tonos que se adaptan bien a estas condiciones de exposición. Solo habrá que vigilar no excederse con los morados más oscuros, repartir bien las floraciones naranjas y jugar con complementos de follaje verde chartreuse para reactivar todo una vez pasadas las floraciones.
Un ejemplo aquí con el Euphorbia amygdalites ‘Purpurea’, el Epimedium warleyense, un azalea vibrante en primavera, algunas heucheras elegidas por su follaje naranja y morado, y un imprescindible arce del Japón con hojas finamente troqueladas.

Rhododendron naranja, Heuchera ‘Pink Panther’, Euphorbia amygdaloides ‘Purpurea’, Acer dissectum ‘Garnet’, y Euchera ‘Caribbean Sea’
Integrar con el resto del jardín
El macizo naranja y púrpura suele ser difícil de reproducir en todo el jardín. Conviene usarlo en pequeñas dosis e integrarlo de forma sutil con los demás macizos y zonas de plantación.
Para ello, utilice los tonos « neutros » de los follajes, pero también las flores verdes en el borde del macizo: todos los verdes, desde el anís hasta el verde-gris, son útiles; pero también los tonos paja u herrumbre de las gramíneas, como los de Chionochloa rubra, por ejemplo. Las hojas anchas también serán de gran ayuda para asegurar la transición, como las de un Gunnera, los grandes hostas o los helechos exuberantes; o, al contrario, los follajes más etéreos, como los del hinojo bronce.
La segunda opción consiste en conectar el macizo con el resto del jardín mediante el blanco y el crema, elegidos entre las floraciones, o apoyándose en un bonito follaje abigarrado.
No olvidemos que el naranja y el púrpura enmarcan el rojo en el círculo cromático, y que el púrpura en su versión clara se convierte en malva. El rojo y el malva, en sus degradados, serán entonces los colores « de frontera » que conviene usar para unificar todo. Para conectar con el resto del jardín, trabaje los contornos del macizo empezando en el color de vino (lie-de-vin), para ir acercándose al violáceo y al violeta hasta llegar al parma, o bien con floraciones burdeos que se vayan tiñendo poco a poco de rojo. Añada, por ejemplo, algunas plantas más rojas si el resto del jardín ya nombra esa gama (Gladiolos ‘Black Surprise’), o caramelo, como la Ipomée ‘Sweet Caroline Bronze’, para acercarse al naranja y al amarillo; la panachadura de un arbusto como el Pseudowintera colorata ‘Red Leopard’, etc. ¡Las posibilidades son realmente numerosas!
El amarillo azafranado también es un color interesante para introducirlo de forma esporádica al final del macizo, con el fin de conectar con una zona donde dominen los malvas y los violetas, pero también con todos los rosas de la India y los rosas de té, pigmentados con toques de naranja.
Otra opción es insertar en el borde del macizo algunas plantas bicolores, que harán de enlace, o flores con el centro púrpura o negro: una masa de Lirio asiático ‘Netty’s Pride’, púrpura y blanco, para conectar con una zona dominada por el blanco; unos Iris germanica ‘Bruno’, púrpura y malva, para fusionar con una zona de malva y rosa; el Iris germanica ‘Hissy Fit’ para aproximarse a un ambiente basado en el amarillo, etc. Y sin olvidar las flores con el centro púrpura o negro para crear una unión sutil (como el Euphorbia characias ‘Black Pearl’).
Por último, tenga en cuenta el color a menudo rosado o blanco de los arbustos de follaje púrpura: para integrarlos bien, es importante elegir, en las plantas cercanas, algunas floraciones rosa-anaranjadas que no desentonen.

Dos ejemplos partiendo del púrpura para llegar al malva y, abajo, para conectar con una zona más roja
Componer con las estaciones
¿Te apetece un macizo llamativo en naranja y púrpura que cambia un poco solo durante una estación… o bien necesitas convencerte para repetir el modelo en otra parte del jardín? Prueba el dúo naranja-púrpura en primavera o en otoño.
Prepara una escena primaveral sofisticada donde Renunculáceas, trepadoras, Euphorbia characias aportarán el frescor de un verde ácido, tulipanes Cairo, tulipanes tempranos y tardíos para una bonita continuidad, (‘Sarah Raven’, ‘Black Parrot’), con fritillarias de Persia casi negras o fritillarias imperiales, y un membrillero de flor abricotado que mezclarán sus tonos. Una vez que se hayan marchitado las floraciones, podrás ir a por otros colores (por ejemplo, amarillo y violetas) o bien asegurar un continuum.

Tulipanes ‘Black Parrot’, Erysimum (giroflée), Euphorbia characias, Chaenomeles superba ‘Cameo’, Pittosporum tenuifolium ‘Tom Thumb’ y Renuncula ‘Double Orange’
Para una versión otoñal, jugaremos sobre todo con follajes deslumbrantes, aunque algunas vivaces como los crisantemos garantizarán un gran impacto. Las gramíneas siguen siendo muy eficaces para unirlo todo hasta los primeros fríos. Combina el follaje de un Cotinus que evoluciona entre el púrpura y el anaranjado, la floración de Penstemon violáceos (Penstemon ‘Raven’ o ‘Sour Grapes’), de un Chrysanthemum indicum ‘Cedie Mason’ y ‘Herbstbrokat’, de Heuchères y de dalias naranjas o púrpuras.

Cotinus, Chrysanthemum indicum», Dahlia ‘Downham Royal’, Penstemon ‘Raven’, Heuchera americana ‘Birkin’
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