5 bonitas ideas para asociar la bulbine
Asociaciones con éxito en el jardín o en maceta
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La Bulbine frutescens es una bella vivácea sudafricana, exótica y resistente a la sequía, ideal en las rocallas mediterráneas áridas o en jardines a orillas del mar secos. Forma una densa planta cubresuelos, de al menos 60 cm de anchura y 30 cm de altura, con hojas suculentas largas, de las que emergen, de primavera a otoño, espigas florales de flores estrelladas, anaranjadas o amarillas. En climas templados, puede florecer durante todo el año, especialmente si se protege del frío en invierno, ya que es bastante sensible al frío (- 6 °C en suelo seco). Cultivada en una maceta grande en una terraza o un balcón, puede invernarse en el interior o en una veranda para prolongar su floración. Su principal necesidad es un suelo bien drenado y una exposición soleada. Es muy fácil de combinar, ya que se armoniza tanto con lo mineral como con lo vegetal. Ya sea en una rocalla soleada, en un talud grande, en maceta, en una terraza o en un macizo, la Bulbine se asocia con todas las plantas de suelo seco. Descubre nuestras 5 ideas de asociaciones para acompañar esta planta suculenta y florífera.
En una Rocalla al sol
La Bulbine frutescens tiene todo su lugar en una rocalla soleada con aire mediterráneo. Es una planta muy bonita para un jardín seco sin riego. Se combina a la perfección con una variedad de plantas que comparten su resistencia al calor y su capacidad para prosperar en condiciones áridas. Por ejemplo, se asociará la Bulbine frutescens ‘Medicus‘ con las hermosas flores amarillo intenso, con plantas de garriga como las jaras, las romeros, lavandas y santolinas, que formarán una base persistente muy ornamental. Forma un magnífico dúo con el Allium karataviense ‘Red Giant’, cuyas inflorescencias globulares rojo púrpura aportan un toque escultórico y de gran contraste. Con el fin de lograr armonía, las flores verde chartreuse y doradas de la Euphorbia myrsinites, la del Calylophus serrulatus ‘Superlophus Yellow’, en grandes recipientes en color amarillo limón, y el follaje verde limón de un Coleonema pulchellum o del Pittosporum tenuifolium ‘Gold Star’ evocarán la floración de las Bulbines, mientras que las flores granate rojizas del Pelargonium sidoides aportarán un toque vivo y contrastado.
En un decorado de rocalla más contemporáneo donde las plantas comparten el mismo carácter frugal, a los lados de las bulbines, la presencia de el Aeonium ‘Schwarzkopf’ sumará una nota dramática gracias a su follaje oscuro y Agave desmetiana ‘Variegata’ formarán rosetas muy luminosas con hojas persistentes. Un Beschorneria yuccoides, más esbelta, terminará de estructurar esta composición exótica y mineral.

Lavandula angustifolia (foto: Niepokój Zbigniew), Bulbine frutescens, Santolina chamaecyparissus, Euphorbia myrsinites, Pelargonium sidoides y Allium karataviense
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Bulbine: plantar, cultivar y cuidarEn un gran talud
Planta de resistencia extrema a la sequía, la Bulbine frutescens florece en un espacio seco y se arraiga al contacto con el suelo, formando con el tiempo una densa planta cubresuelos. En este contexto, es interesante combinarla con gramíneas que crecen en cojín bajo, como Stipa tenuifolia doradas, de penacho despeinado, o las matas grisáceas coronadas por flores amarillas, las Santolina chamaecyparissus y Helichrysum italicum. Completa tu talud seco con algunos arbustos generosos en flor, como el Cistus (x) purpureus ‘Alan Fradd’, perfectamente adaptado a la sequía y a suelos rocosos. El romero postrado también puede integrarse en esta composición formando un cubresuelos aromático.
Con sus pequeñas margaritas blancas y rosadas, un Dimorphotheca u Osteospermum llenará los huecos, al igual que las Delosperma, y los pequeños sedums. L’Ágave americana ‘Variégata’, con sus hojas grandes bordeadas de amarillo, y el Yucca, imponentes por su estructura, aportan acentos arquitectónicos fuertes que resaltan en el talud.

Helichrysum italicum, Bulbine frutescens, Cistus ‘Alan Fradd’, Stipa tenuifolia, Osteospermum ‘Summersmile Soft Violet’, Rosmarinus officinalis ‘Prostratus’
En un jardín a orillas del mar
La Bulbine frutescens es una planta muy buena para un jardín a orillas del mar. En un jardín costero, su floración puede renovarse durante todo el año, si el invierno es muy suave. Aquí se desarrolla al sol, en un sustrato muy bien drenado, incluso si es pedregoso, entre plantas que soportan, como ella, las salpicaduras de las olas y que casi no requieren cuidados ni riego. Formará bonitas combinaciones contrastadas, incluso impactantes, con los lirios africanos, elegantes y tan gráciles. Elija variedades que presenten umbelas azules, muy oscuras, casi negras, como la Agapanthe ‘Black Magic’, por ejemplo. Para lograr una decoración diferente y realmente exótica, combine la bulbine con el Echium candidans, o Vipérine, formada por largos espigas florales espectaculares de un azul violáceo. También le sienta bien en jardines costeros junto a las pequeñas margaritas sudafricanas, como elLampranthus aurantiacus, con flores amarillo sol. El Pittosporum tobira ‘Nana’ y un Ulex europaeus formarán además una cobertura vegetal permanente, densa y llena de color. Las flores amarillas en forma de trompeta de una bignone ‘Yellow Trumpet’, esta trepadora exuberante, responderán en armonía de tonos a las de la bulbine. Por último, el Phormium tenax aportarán exotismo y estructura a este jardín con pocos riesgos de heladas.

Ulex europaeus, Bulbine frutescens, bignone Campsis radicans ‘Yellow Trumpet’, Echium candicans, Lampranthus aurantiacus, Phormium tenax
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¿Cómo multiplicar la bulbina?En un macizo colorido y exuberante
Con su encanto exótico y su silueta ligera, la bulbine permite crear escenas exuberantes y llenas de color en el corazón del verano con vivaces de terreno seco muy floríferas. Organiza el conjunto alrededor de una Bulbine frutescens ‘Hallmark’, creando un ambiente naturalista y salvaje con vivaces altas. La bulbine abre paso a través de la ligera bruma del Foeniculum vulgare, situado en el fondo del macizo, y aporta destellos luminosos gracias a sus espigas de flores anaranjadas. L’Echinacea ‘Tomato Soup‘, con sus grandes flores rojas con matiz tomate, aporta profundidad, mientras que la Kniphofia ‘Papaya Popsicle’ realza el aspecto exótico con sus espigas de flores en tonos cálidos. Un Rudbeckia fulgida, con sus grandes flores amarillas y centros oscuros, ofrece una floración generosa y radiante hasta el otoño. El Sedum de otoño ‘Touchdown Teak’, con sus inflorescencias rosa oscuro que pasan al rojo, aporta una bonita transición de color en el borde del macizo. Las Perovskia atriplicifolia, las Verbena de Buenos Aires y los Verbascums phlomoides ‘Spica’, por elección y por no nombrarlas todas, aportarán el contraste de color, una gran ligereza y una bonita verticalidad a esta escena, dejando con mucha elegancia sus floraciones aéreas violáceas. Las achillea millefolium que toleran bien la sequía también serán bienvenidas en este decorado opulento y melífero. El Panicum virgatum ‘Squaw’, con su follaje de trazos gráficos y sus tonos rojizos, estructura todo el conjunto y aporta movimiento. Por último, las aster de otoño, con sus abundantes pequeñas flores, prolongarán la floración hasta las primeras heladas.

Verbena bonariensis, Bulbine frutescens, Echinacea purpurea ‘Tomato Soup’, Rudbeckia fulgida ‘Little Goldstar’, Sedum ‘Touchdown Teak’ y Achillea ‘Terracotta’
En macetas en la terraza
Si las temperaturas de tu región descienden con frecuencia por debajo de -10 °C, prefiere entonces el cultivo en maceta y muévela al interior en cuanto se anuncie la helada. La Bulbine frutescens se convierte en un auténtico punto focal cuando se realza en una bonita jarra, más ancha que alta, donde su porte en mata erguida y sus tallos florales altos y elegantes atraen la mirada de forma natural. En maceta, esta vivácea luminosa formará bonitas asociaciones con una Salvia ‘Victoria Blue’, una salvia arbustiva de flores azul-violáceas, en flor desde mayo hasta el otoño, una aliada imprescindible para terrazas soleadas y cálidas, e incluso para un balcón orientado al sur. El Gaura lindheimeri, con sus delicadas flores blancas, también será perfecto en una maceta vecina o en segundo plano, donde aportará un toque aéreo y ligero al conjunto, sin competir.
Para un toque más exótico y gráfico, planta al pie de tu Bulbine suculentas como las joubarbes o de pequeños sedums en tonos chocolate o púrpura; crearán un bonito “mullido” vegetal. Colocados no muy lejos, un Cycas revoluta (en regiones templadas) o un agave ofrecerán también un excelente contraste de color y de follaje. Por último, para una composición más efímera, piensa también en las anuales: Capuchinas y Thunbergia (Suzanne de ojos negros), que florecen en verano en los mismos tonos cálidos.

Agave americana ‘Mediopicta’, Bulbine frutescens, Gaura lindheimeri ‘Snowbird’, Salvia ‘Victoria Blue’, Sempervivum calcareum, Cycas revoluta
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