Cómo diseñar un jardín respetuoso con el medio ambiente?
Crear un espacio agradable, pero sobre todo ecológico y duradero.
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Cada vez somos más quienes vemos el jardín no solo como un espacio de descanso y ocio estético, sino como un ecosistema beneficioso para todos los seres vivos. No es difícil acondicionar un jardín respetuoso con el medio ambiente: de hecho, muchas veces es menos exigente en tiempo, menos tedioso y más económico que un jardín basado únicamente en la estética.
En este artículo, le ofrecemos nuestros consejos prácticos para diseñar un jardín respetuoso con el medio ambiente, que contribuye a la protección de los ecosistemas.
Conocer las limitaciones de cultivo de su jardín
Estos son los elementos que hay que tener en cuenta en primer lugar para poder crear un jardín ecológico: las limitaciones de su entorno.
Esto incluye:
- las condiciones climáticas de tu región (vientos, precipitaciones, brumas marinas, heladas, calor…);
- la orientación de tu jardín, sus zonas de insolación, sus zonas de sombra o tamizadas;
- el tipo de suelo, desde su textura (arcilloso, arenoso, filtrante…) hasta su riqueza en materia orgánica y su pH (ácido, neutro o calizo).
Identificar estos factores es indispensable para poder elegir plantas adecuadas, que tendrán más probabilidades de arraigar, requerirán menos cuidados y disfrutarán de una larga vida útil. Todo se resume en esta asociación perfecta: la planta adecuada en el lugar adecuado.
A menudo se recomienda observar el jardín durante 1 año antes de hacer la instalación, para poder tomar las mejores decisiones, teniendo en cuenta las limitaciones de cada estación. Este tiempo de observación puede parecer largo, pero evita muchas equivocaciones al elegir plantas: un arbusto que parecía gustarle, hasta que su suelo se empapa demasiado en invierno; una vivácea plantada en una situación demasiado ventosa; un bulbo que se beneficia de demasiado sol en verano, etc.
Algunas herramientas sencillas pueden ayudarte a entender con más precisión el clima de tu jardín: un termómetro para la temperatura del aire, pero también la del suelo (o una estación meteorológica para quienes estén más equipados), un pluviómetro o incluso una veleta.
Para más información:
Apostar por la diversidad para un jardín naturalmente rico
Un jardín respetuoso con el medio ambiente apuesta por la diversidad. Olvídate de los setos monoespecíficos (formados por una sola especie de planta, como los setos de thuyas) recortados al milímetro. Olvídate también de los céspedes que parecen greens de golf, perfectamente segados a ras.
Es variando especies y variedades como el jardín será rico, estará lleno de vida, favorecerá la diversidad y será menos sensible a las enfermedades. Por eso, opta mejor por un seto compuesto por diferentes especies de árboles y arbustos, que aportarán funciones múltiples. Hay opciones para todos los gustos y necesidades:
- seto perenne, para ocultar o como cortavientos ;
- seto frutal alimenticio ;
- seto melífero ;
- seto caduco o marcescente (cuyo follaje se seca permaneciendo en la planta) para dejar pasar la luz en invierno ;
- seto mediterráneo resistente a la sequía y al calor ;
- seto de sombra ;
- seto defensivo ;
- seto florido en cualquier estación ;
- seto para clima frío ;
- seto resistente a la contaminación para jardines de ciudad ;
- seto para terrazas y balcones
Para sustituir el césped, descubre nuestras vivaces cubresuelos alternativas, como el tomillo lanoso, la manzanilla romana, la Artemisa real o también el Dichondra rastrera. Para saber más y elegirlas bien según el tipo de suelo, lee nuestro artículo: «10 cubresuelos para sustituir el césped»
Piensa en asociar distintos tipos de plantas: anuales, bulbosas, vivaces, arbustos, árboles, gramíneas, etc. De hecho, también puedes combinarlas mediante compañerismo y escalonar las floraciones, para disfrutar de ellas durante todo el año.
Por último, la diversidad también se logra mediante la presencia de diferentes ambientes: setos libres, huertos, sotobosque, rocallas, zonas húmedas, etc.

Piensa en alternativas al césped, muy interesantes para sortear los problemas ecológicos que plantea la hierba, aquí la Dichondra rastrera
Cultivar plantas autóctonas
Las plantas autóctonas son vegetales silvestres que crecen de forma natural en un territorio determinado. En Francia, contamos con una bonita diversidad de plantas, naturalmente adaptadas a nuestras condiciones climáticas.
Ofrecen varias ventajas :
- Un buen vigor y solidez : resistencia a las enfermedades, a las inclemencias climáticas, etc.
- Un cultivo poco exigente : a menudo se trata de plantas que crecen solas, sin cuidados particulares.
- Se adaptan a nuestra biodiversidad : insectos polinizadores, pequeños mamíferos, anfibios, etc.
- Su producción es más respetuosa con el medioambiente : las plantas no proceden del otro lado del planeta, sino que son más bien locales. No se cultivan en invernaderos con calefacción excesiva y no tienen necesidades hídricas desproporcionadas (a diferencia, por ejemplo, de las plantas tropicales).
- Por último, no amenazan los ecosistemas. De hecho, muchas de las plantas exóticas, importadas en un principio por sus cualidades estéticas, se consideran ahora invasoras y peligrosas para los ecosistemas. Este es, por ejemplo, el caso de la hierba de la Pampa (que hemos elegido retirar de nuestro catálogo) o de la uva de América.
Entre los vegetales autóctonos encontramos árboles (hayas, sauce cabruno), arbustos (saúco negro, escaramujo), árboles frutales, vivaces (achillée millefeuille, consuelda media, dedalera, tanaceto), anuales (amapola, malva común), trepadoras (hiedra común)… es decir, una gran diversidad de plantas, ¡para todos los gustos!
Aquí, además, le recomendamos favorecer la diversidad: algunas especies más exóticas pueden perfectamente convivir con especies autóctonas en un jardín ecológico. Del mismo modo, combine tanto variedades de plantas de jardinería (seleccionadas por el ser humano) como plantas botánicas (silvestres).
Para saber más :
- Plantar especies autóctonas para atraer insectos polinizadores
- Elegir una variedad antigua y local de árbol frutal
- 9 vivaces silvestres imprescindibles en un jardín natural

El saúco negro es una planta autóctona e interesante desde el punto de vista ecológico
Ver también
Ideas de reciclaje para ahorrar en el huertoFomentar la diversidad en el jardín
Para favorecer la presencia de la fauna local (aves, insectos, anfibios, mamíferos…), en el jardín se pueden poner en práctica algunos gestos sencillos.
Prohibir los productos químicos
Acoger la biodiversidad empieza con prohibir cualquier producto químico, en particular insecticidas, fungicidas, etc. Estos productos contaminan el entorno y son perjudiciales tanto para las personas como para la biodiversidad. Por ejemplo, los neonicotinoides dañan la fertilidad de esas tan valiosas abejas y contribuyen a su declive.
Opte por productos utilizables en agricultura ecológica o por alternativas 100 % naturales, como los purines de plantas o el jabón potásico.
Gestionar bien la poda
El jardín aporta todo lo necesario para la vida de la fauna local, ofreciéndole refugio y cobijo. Pero una poda o una tala mal gestionada (demasiado drástica, demasiado regular, en la estación inadecuada) puede resultar perjudicial para la biodiversidad.
Para reducir estos riesgos:
- respete las periodos de poda recomendados por la LPO (evite proceder entre mediados de marzo y finales de agosto para favorecer la nidificación de las aves) ;
- practique la segado diferenciado, que es una técnica más duradera y razonada ;
- prefiera el segado de praderas floridas, en lugar del corte del césped ;
- conserve setos libres.
Prever instalaciones para la fauna
Un jardín ecológico presenta naturalmente todo lo que la fauna local necesita. Pero también es posible dar algunos apoyos extra a los seres vivos del jardín.
Para ello, puede :
- acondicionar un estanque natural ;
- construir hoteles para insectos ;
- instalar cajas nido para aves y murciélagos ;
- colocar comederos para alimentar a las aves del jardín en invierno y bebederos (en cualquier estación) ;
- dejar zonas de barbecho y praderas naturales :
- dejar en el lugar ramajes, montones de piedras y viejos tocones, que constituyen refugios perfectos ;
- cultivar plantas melíferas y nectaríferas.
Moderarlas intervenciones
Hablamos a menudo de modelo de permacultura cuando se trata de jardinería ecológica. El concepto puede asustar a los jardineros principiantes, pero se trata sobre todo de jardinear respetando la naturaleza, dejando actuar a los ecosistemas, que se autorregulan y demuestran resiliencia. De hecho, la naturaleza no necesita al ser humano para desarrollarse y crecer.
Así pues, el jardín ecológico se contenta con el mínimo de intervención, de la manera más suave posible.
- Las fertilizaciones utilizadas para nutrir naturalmente el suelo están compuestas por compost, tierra de hoja, estiércol, abono verde o purines de plantas.
- Los tratamientos se usan como último recurso, de forma puntual y dirigida : en jardinería natural, conviene dar prioridad a la prevención antes que a la cura. Se toleran los ataques leves de plagas en una planta que, además de ser meramente estéticos, no tienen consecuencias reales. Contribuyen al equilibrio del jardín. Por ejemplo, hace falta tener algunos pulgones para poder disfrutar de las mariquitas.
- El trabajo del suelo es limitado y se realiza con herramientas lo menos invasivas posible, para conservar la vida que ya está presente de forma natural. El motocultor se sustituye por una horquilla de excavación, por ejemplo. Aquí también puede utilizar abono verde, ya que algunas variedades son útiles para airear el suelo.
- En general, se priorizan las intervenciones manuales frente a las mecánicas.
Conservar todos los recursos
La gestión de los recursos y los residuos es un reto tanto ecológico como económico. Para ello, tienes varias posibilidades.
- Instala recuperadores de agua de lluvia, ya sea en el jardín, en la terraza o en el balcón.
- Optimiza los riegos para ahorrar agua: aplica acolchado, instala ollas, instala riego por goteo, riega en el momento adecuado, etc.
- Ahorra energía eligiendo iluminación de bajo consumo, instalando detectores de movimiento (mejor que luces fijas) o bien dando prioridad a la energía solar en el jardín.
- Piensa en el «upcycling», es decir, la reutilización de objetos no usados como nuevas fuentes de recursos: un palé para crear una jardinera, tazas desconchadas para hacer macetas de barro, cubiertos viejos para fabricar herramientas, una botella de plástico para hacer esquejes a estrangulamiento, un mantel viejo para aportar sombra, etc.
- Gestiona tus residuos: practica el compostaje (que además será obligatorio a partir del 1 de enero de 2024), prueba el mulching (dejar los restos del corte de césped en su lugar), reutiliza los restos de poda para hacer BRF, utiliza hojas secas para hacer compost, etc.
- Si es posible, dá prioridad a los sustratos sin turba (la explotación de las turberas afecta a los ecosistemas y al medio ambiente). Evita usar puzolana, vermiculita y perlita (recursos no renovables y con explotación contaminante).

La recuperación del agua y de los residuos domésticos para convertirlos en compost: dos pilares básicos de las buenas prácticas en el jardín
Elige los materiales más respetuosos con el medio ambiente
El diseño de un jardín ecológico pasa por reducir su huella de carbono. Para ello, la elección de los materiales, el mobiliario y los productos utilizados (pinturas, barnices…) es importante. Prefiere los materiales duraderos y naturales, fabricados empleando la menor cantidad posible de energías fósiles: madera certificada, piedra, etc.
Para tus compras de herramientas y material de jardinería, no olvides las plataformas de segunda mano. El alquiler también es una solución. Por último, piensa en reparar en lugar de sustituir: el Gobierno acaba de poner en marcha una bonificación, que puede ser útil para arreglar herramientas eléctricas.
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