Sublima tu jardín con un sotobosque natural y elegante
Nuestros consejos e ideas para crear un sotobosque soñado
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A veces tenemos la suerte de contar en nuestro jardín con una bonita zona de sombra, bajo los árboles, que parece un pequeño sotobosque en miniatura. Bajo el dosel de los árboles caducifolios, se puede reforzar esa impresión salvaje instalando plantas que se irán desarrollando poco a poco allí, y que aportarán un toque elegante, sin interferir con el carácter natural y rústico del lugar.
Las plantas elegidas, pequeños arbustos y vivaces, serán adecuadas para la penumbra y para el tipo de suelo. Sabrán iluminar la zona con colores claros como el blanco y el amarillo, o frescos como el azul, jugando también con su follaje abigarrado.
Aquí tienes nuestros consejos para acondicionar esta zona que, en principio, parece inhóspita, en un espacio lleno de delicadeza, con cinco propuestas de sotobosque elegante y natural, adaptables de norte a sur del país.

Un sotobosque puede adquirir rápidamente un aire elegante si incorporamos algunas vivaces luminosas, que actúan como un golpe de efecto en la penumbra circundante…
Algunos consejos para crear un sotobosque elegante
- Basarse en plantas de aspecto natural y silvestre, adaptadas a los sotobosques, tomadas de las que se observan en la naturaleza (helechos, dedaleras, acebo, carpes y tejos, etc.)
- Elija una gama de colores frescos en las floraciones : del blanco y solo blanco, o bien blanco acompañado de amarillo, o azul y blanco, la pareja púrpura y blanco, por su parte, aporta mucho estilo… Todos estos tonos despertarán el sotobosque
- Prefiera formas florales elegantes, ligeras y gráciles, que no traicionen el lado misterioso del lugar: pequeñas campanillas, inflorescencias vaporosas, floraciones discretas en espigas u umbelas, etc.
- Incorpore follajes abigarrados de crema, no tienen rival para crear la ilusión de luz. Los follajes dorados (amarillo-verde) también son bienvenidos
- Plante vegetales cuyo interés se extienda desde la primavera hasta el verano y luego el invierno para disfrutar de su sotobosque durante todo el año
- En el borde del sotobosque, o en el margen del camino, allí donde la luz logra penetrar un poco más, atrévase con algunas plantas que necesitan más claridad
- Mezcle plantas bajas y cubresuelos de sombra con vegetales más generosos y de tamaño medio (pequeños arbustos y subarbustos)
- Plante en masa las bulbosas de sotobosque para un efecto encantador y muy natural en primavera y/o en otoño

Las anémonas de bosque, la nota elegante en primavera en el sotobosque
Cinco puestas en escena para un sotobosque elegante
Un sotobosque puede adquirir rápidamente un aire elegante si incorporas algunas vivaces luminosas, que actúan como un destello en el crepúsculo ambiental…
Un sotobosque fresco
En un suelo rico en humus, fértil y fresco, las opciones de ajardinamiento de sotobosque son ideales, porque en él prospera una gran cantidad de plantas de sotobosque. La hojarasca rica en humus es el terreno propicio para numerosas vivaces refinadas: las prímulas japonesas, de floración delicada y escalonada en primavera, las hostas y brunnera plateadas o abigarradas por sus amplias hojas muy decorativas y una floración nada desdeñable, llena de encanto, las cimicifugas o hierbas de San Cristóbal por su floración en espigas blancas sobre un follaje púrpura (como Actaea simplex ‘Atropurpurea’ o ‘James Compton’). Pero también los lamiums son insustituibles por su efecto tapizante y la calidad del follaje en las variedades abigarradas (Lamium maculatum ‘White Nancy’). Los ciclámenes y Rodgersia, así como los Hellebores niger (rosas de Navidad) se integran igualmente de maravilla en este tipo de sotobosque.

Ciclámene, Hostas y brunneras (nomeolvides del Cáucaso), Lamium ‘White Nancy’, Cimicifuga y prímulas japonesas
Un sotobosque en suelo seco
La copa de los árboles genera un suelo seco, lleno de raíces, poco favorable para muchas plantas. Pero algunas se sienten a gusto y, precisamente en ellas, hay que fijarse, sobre todo en los pequeños bulbos de primavera que entran en reposo en verano.
Una cubresuelos luminosa como la variedad abigarrada de l’Aegopodium podagraria, se mantendrá en suelo seco, será controlable y menos invasiva que la especie tipo. Aporta mucha luminosidad y frescura al sotobosque. Juega con floraciones amarillas y blancas, que aportan mucha vida a este sotobosque en semisombra: Epimedium de flores gráciles, Cyclamen coum ‘blanc’ que florece en invierno y Chionodoxa blanco en primavera. La floración de un Sarcococca además de perfumada, brindará también una bonita mancha blanco puro en pleno invierno, y un volumen persistente durante todo el año. En esta escena también puedes plantar un Mahonia aquifolium, cuyo follaje espinoso se vuelve púrpura con el efecto del frío, y que florece en pequeños racimos graciosos a finales de invierno. Por último, no descuides la floración cítrica y refrescante de la Euphorbia amygdaloides ‘Purpurea’, contrastada por sus tallos y follaje púrpura, irresistible en el borde del sotobosque. Añade también algunos helechos indispensables, como un Dryopteris.

Epimedium, Euphorbia amygdaloides ‘Purpurea’, helecho, Aegopodium y ciclámenes.
Un sotobosque con vestidos blancos
Se trata de uno de los sotobosques que provocan sorpresa y admiración, con la sutileza de las notas blancas aportadas tanto por los follajes como por las pequeñas flores. Las plantaciones se comportarán bien en presencia de árboles caducifolios, que proporcionan sombra filtrada en primavera y humus, y el estilo quedará perfecto, manteniendo al mismo tiempo el aspecto salvaje del espacio.
Por ejemplo, apuéstalo todo por un bonito grupo de Corydalis ochroleuca o ‘White Swallow’, que florece en primavera, combinado con grandes helechos águila. Unas cuantas Lis martagon completamente blancas, de origen botánico, harán maravillas en la escena, en el borde del sotobosque, para captar la mayor cantidad de luz. También puedes instalar en el borde del sotobosque algunas astrancias como la‘Astrantia major ‘Alba’.
Realza todo con Pachysandra terminalis (y por qué no en su versión abigarrada), de hostas marcadas de blanco, como ‘Sagae’ y de algunos follajes ligeramente tocados de púrpura, como los Podophyllums, ¡si son lo suficientemente originales! Por último, una vez más, invita a la elegancia de las flores de los Elfos y a su follaje, que con los años formará un magnífico cubresuelos.

Helechos y Corydales blancos, Podophyllum moteados (‘Spotty Dotty’) y Lirio martagon blanco.
Un sotobosque de ensueño
Aquí buscamos reproducir lo que la naturaleza hace muy bien por sí sola. Con musgo muy suave, algunos árboles y plantas silvestres bien seleccionadas, tu sotobosque se transforma en un refugio de ensueño. Es en un suelo fresco y una situación muy sombría donde el musgo logra desarrollarse. La paleta floral de tonos muy suaves, blancos y azules, logra devolver suficiente luz. En esta ocasión vamos a jugar con las cortezas, los follajes y las floraciones.
Asocia el blanco brillante de los abedules con una alfombra de plantas de sotobosque que se expresan desde el invierno hasta el verano para conseguir un efecto durante muchos meses, y que se sienten cómodas en estas condiciones difíciles: Hepáticas azul intenso, Helleborus niger (rosas de Navidad) y Hellebores híbridos, Anémonas de bosque blancas (Anemone nemorosa), Sello de Salomón (Polygonatum), un dúo de jacinthes de bosque y de ajo de oso. Más tarde llegarán las flores de digitales blancas con la garganta púrpura, una alfombra de asperillas aromáticas y de tiarellas…
→ Lee también: Abedules, las cortezas más bonitas.

Helleboro híbrido, Anemone nemorosa, Polygonatum, Hepatica y Betula
Una versión amarilla, igual de encantadora, puede invitar a tonalidades muy suaves y también delicadas: una combinación de floraciones invernales, primaverales y estivales con heléboros para el invierno, el Mahonia aquifolium para la primavera y el Kirengeshoma palmata para el verano. Por último, invita a algunos bulbos como el Erythronium ‘Pagoda’, deslumbrante en marzo-abril, flores de los Elfos amarillo anaranjado (como Epimedium warleyense o ‘Amber Queen’) y el Daphne laureola, de sorprendentes brácteas verde ácido, que florecerá hasta mayo.

El sotobosque del jardín de Liliane en Alta Vienne (© Gwenaëlle David-Authier), Mahonia aquifolium, Erythronium ‘Pagoda’, Kirengeshoma palmata y Epimedium ‘Amber Queen’.
Lee también: El musgo en el jardín: hagámosle un hueco
La paleta vegetal ideal de un sotobosque elegante
- Los helechos
Matteucia, Dryopteris, Blechnum, Asplenium, Polypodium, etc. - Los pequeños bulbos (muchos se naturalizarán)
Cyclamen, Galanthus nivalis (perce-neige), Erythronium, Iris sibirica y Iris japonica, crocus, anemone blanda y nemorosa, Fritillaria meleagris, Scilla siberica, etc. Para leer: ¡Ilumina las zonas de sombra con los bulbos de primavera! - Las vivaces de sotobosque
Deben ser tolerantes a las condiciones de luminosidad parcial y gustarles crecer en suelos frescos. Prioriza las que van a formar plantas cubresuelos:
Hepatica, Pulmonaire, Trillium, Lamium, Trollius, Polygonatum, tiarelles, Viola odorata, ajo de oso, asperilla y Pachysandra terminalis, Primaveras japonesas, digitales, Ajuga reptans, algunos Carex, Brunnera, Corydalis, Euphorbia amygdaloides, jacinto silvestre, Kirengeshoma palmata, Epimedium, Angelica sylvestris, etc. - Los arbustos de media sombra
Ruscus aculeatus, Symphoricarpos, Hydrangea serrata y Hydrangea aspera, Mahonia aquifolium, Daphne laureola…

Lamium doré, Hepatica nobilis, Trollium, Digitale, Athyrium niponicum ‘Pictum’ y Asperilla
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