Las plantas xerófilas, vegetales adaptados a la Sequía
Plantas xéricas: características y especies
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Las plantas xerófitas o xerófilas son vegetales que se adaptan sin dificultad a la sequía. Son muy prácticas para afrontar el cambio climático o para zonas cálidas y secas. Para resistir la falta de agua, estas plantas desarrollan diferentes estrategias, a cuál más sorprendente: hojas de tamaño reducido o bien carnosas, un sistema radicular muy profundo o que permanece en la superficie para captar el agua, pelillos que absorben la humedad… Especialmente adecuadas para un jardín seco o sin riego, estas plantas no dejan de sorprendernos. Descubra las plantas xerófitas, sus principales características, así como las especies más variadas que podrá plantar en los rincones más secos de su jardín.
¿Qué es una planta xerófila?
El término «xerófito» proviene del griego «xero», que significa: seco, y «phyte», que quiere decir: relativo a una planta. Los xerófitos son, por lo tanto, plantas adaptadas a un entorno seco y resistentes a la sequía. Pueden crecer tanto en las dunas a orillas del mar como en los desiertos, las estepas y los medios áridos. Gracias a una increíble capacidad de adaptación a la falta de agua, desarrollan diferentes estrategias para sobrevivir sin agua o con muy poca.

La Stachys byzantina desarrolla un follaje velloso resistente a los cambios climáticos
¿Cómo se adaptan los xerófitos a la sequía?
Las plantas xerófitas se esfuerzan por aprovechar la mínima gota de agua y almacenarla de forma eficaz para poder utilizarla en caso de necesidad importante. Además, limitan la evaporación del agua para no perder ni una gota de este preciado elixir.
Algunas plantas desarrollan hojas en forma de roseta, que permiten recoger el agua con más facilidad, como el Acoro, por ejemplo. Otras utilizan sus acículas, su follaje sedoso o el follaje provisto de pelos para atrapar o conducir el agua hacia la planta. Otras también fabrican un sistema radicular profundo, que extrae el agua desde lo más profundo del suelo. Por último, otras más prefieren la estrategia contraria: mantener sus raíces en la superficie de la tierra para captar la mínima gota de humedad o de rocío.
Tras recuperar el agua, las plantas xerófitas intentan almacenarla de manera eficaz. Para ello, disponen de hojas y tallos carnosos como las plantas suculentas o de un tubérculo abultado (caudex), que les sirve como lugar de almacenamiento, como la Beaucarnea, también llamada «pied d’éléphant».
Por último, último esfuerzo para sobrevivir en un entorno seco: impedir al máximo la evaporación del agua almacenada en los tejidos de la planta. Para ello, las plantas pueden tener hojas muy pequeñas, como el romero, o estar provistas de acículas como los cactus. Las hojas también pueden estar recubiertas de un plumón sedoso como la Stachys byzantina u oreja de oso o de pelos como la lavanda. Pueden ser coriáceas como las hojas del laurel-rose y tener un número reducido de estomas, esos pequeños poros que permiten que la planta transpire.

Beaucarnea con caudex
Plantas xerófilas para integrar en tu jardín
Las plantas xéreas son perfectas para un jardín seco o sin riego, instaladas en un suelo bien drenado y a pleno sol.
Entre las plantas que no temen la falta de agua, puedes plantar:
- cactus, como el Vatricania guentheri – Cactus cierge o el sorprendente Echinopsis subdenudata – Cactus oursin, que conviene reservar para zonas sin heladas, ya que son poco rústicos. Pero otros cactus resisten temperaturas negativas, como el Opuntia Alta.
- plantas suculentas de hojas carnosas, como el Delosperma cooperi – Pourpier de Cooper, que no resiste las heladas por debajo de – 9°C, y los sedum, que, en cambio, son muy rústicos.
Muy vistoso, el agave ovatifolia también es una planta que resiste bien las heladas. Con sus hojas en forma de roseta, el aloe brevifolia y su floración en espigas rojas quedan especialmente bien en un jardín seco. Piensa también en la joubarbe des toits, con sus pequeñas hojas carnosas y puntiagudas en forma de roseta, para servir como recipiente al agua de lluvia. - yuccas, originarias de las zonas áridas del norte de América, que son arbustos persistentes y elegantes gracias a sus hojas en forma de alfileres. Ofrecen una floración blanca espectacular, en forma de racimos de grandes campanillas.
- árboles de caudex, que almacenan agua en su enorme base, como el original Beaucarnea recurvata – Arbre bouteille o Pied d’éléphant, un árbol mexicano para cultivar en exterior en regiones con clima mediterráneo y en interior en el resto.
- plantas que viven en las dunas, como el cardo azul y el Ammophila arenaria – Brezo del desierto
- plantas con follaje aterciopelado, como el Stachys Byzantina o la cinéraire maritime, que además tienen la ventaja de resistir bien las temperaturas negativas
- plantas aromáticas, desde la lavanda hasta el tomillo y el romero, para crear un rincón de hierbas para cocinar o del que disfrutarás sus aromas perfumados.
- árboles y plantas de tipo mediterráneo, como el olivier, el laurel rosa y el cistus, la lavanda. Piensa también en la Perovskia, así como en las siemprevivas, por ejemplo Bracteantha ‘Granvia Gold’. Este tipo de plantas, en general, no goza de mucha rusticidad y conviene plantarla en una zona con inviernos suaves.
- gramíneas, como la festuca azul, las Pennisetum y el Stipa tenuifolia – Cheveux d’ange ‘Pony Tails’, que soportan la sequía y también las heladas, y pueden aportar un toque de ligereza a un jardín natural o en flor.

Los cardos azules son plantas de duna acostumbradas a la falta de agua
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