3 ideas de bonitas masas en invierno
¡Atrévete con el color en invierno en el jardín!
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El invierno se ha instalado en nuestros jardines y, a veces, se echa de menos no haber dejado más espacio a las plantas que se expresan en esta estación fría, aportando al jardín colores y texturas a menudo sorprendentes. Colocando un macizo de tonos invernales cerca de una entrada, o bien visible desde la bahía de una sala, se puede disfrutar entonces de la elegancia de estos vegetales coloridos durante largas semanas. Hamamélis, cornis, coníferas enanas, cortezas desnudas, heléboros y otras Dafne vuelven al escenario y se asocian con otras plantas gráficas o aromáticas para devolver el brillo al jardín y el alivio al corazón del invierno.
En esta ficha-consejo les proponemos algunas ideas de macizos que pueden crear en el jardín. También pueden inspirarse en estas composiciones para completar una base que falta de garbo.
→ Leer también: El jardín de invierno o Winter garden.
Un gran macizo todo fuego y flama
En primer lugar, la idea de un macizo generoso, que ocuparía un gran jardín, en una situación soleada. Aquí se busca mezclar tipos de plantas muy diferentes, apostando ante todo por el efecto encendido que ofrecerá el conjunto durante el momento más frío del invierno, con un espíritu muy winter garden , que tan bien saben recrear nuestros amigos jardineros ingleses.
Este tipo de macizo se basa en vegetales de fuerte personalidad, ya sea por su forma o por su textura, y en los contrastes de color para componer un cuadro vegetal vibrante. Se utiliza la paleta de azules y amarillos en los coníferos (Picea pungens ‘Thuem’ y Chamaecyparis obtusa ‘Aurora’) y una euforbia Characias ‘Wulfenii’. Añadamos a esto la base ardiente amarilla y roja en los cornejos de madera de colores (Cornus sanguinea y Cornus sericea), algunos toques de púrpura con un Dodonea viscosa ‘Purpurea‘ o un Berberis thunbergii ‘Atropurpurea’ semiperenn(e).
La idea es equilibrar este macizo de gran tamaño con un árbol de corteza remarcable, como un Acer griseum (aunque también puede tratarse de un abedul de troncos blanqueados o de un arce de David con la corteza tipo piel de serpiente), persistentes de follaje de interés (Pittosporums tenuifolium, evónimos abigarrados, pero también viváceas como las Heléboros argutifolius o foetidus), de distribuir algunas floraciones como las de las brecinas (Erica x darleyensis y Erica carnea), y de un Hamamelis amarillo o anaranjado. Deja algo de espacio para plantas que florecerán un poco más tarde en la temporada, para que este macizo siga siendo bonito durante todo el año (como las Bergenia ‘Bressigham Ruby’, una lavanda o una santolina chamaecyparus).
Un Phormium tenax y una buena masa de Sedums ‘Matrona’ completan el macizo: el primero se elige por su grafismo y sus colores, y el segundo por el toque marrón que aporta a este decorado (y la floración de finales de verano, indispensable). Por último, pequeñas matas elegantes de Ophiopogon, negros y verde claro, se colocarán en los intersticios para formar una planta tapizante persistente y contrastar con el resto de vegetales.
Si tu macizo es más pequeño, podrás sustituir los árboles por uno o dos arbustos, como el Mahonia, o una bonita viburnum de invierno (Viburnum bodnantense), y adaptar el tamaño de los coníferos escogiendo entre coníferos enanos elegantes.

@ Gwenaëlle Authier
Un pequeño macizo en Media sombra
Los parterres de invierno a menudo piden una buena luminosidad para lucir sus colores tan vivos. Pero también se puede plantear un parterre de tamaño mediano, en una zona de media sombra, para aportar, cerca de una entrada o de un paso obligado hacia la casa, por ejemplo, un toque de alegría cada vez que vuelvas a casa.
Este tipo de pequeño parterre, que recibirá el sol de la mañana o a finales de la tarde, se apoya en una vertical aportada por una clemátide de invierno que corre a lo largo del muro (una Clemátide cirrhosa ‘Wesley Cream’), o bien, más tardía, una Clématide armandii, perfumada. Plantados en la base, los helleboros elegidos para florecer durante mucho tiempo hasta abril (Hellebore oriental y Hellebore foetidus) y una Skimmia japonica como la tan colorida ‘Rubella’, cuyos botones aparecen en pleno invierno para una floración hacia marzo. Un buen helecho ocupará su sitio, como el Dryopteris cycadina. Elige el pequeño bulbo que más te guste para alegrar aún más la zona a finales de invierno (aquí el muscari).
Para hacer juego con este parterre de larga ornamentación, coloca cerca de la casa una bonita maceta que reciba otro persistente original, como el evónimo bien erguido ‘Benkomasaki’. El otro lado del camino formará un grupo de hellébores, rodeado de vegetación más atractiva en verano, como hostas y un bonito hortensia de flores de color lila.
Si tienes más espacio, integra en el fondo del plano un pequeño arbusto de interés invernal, como el Edgeworthia, un arbusto magnífico también llamado arbusto de papel, que florecerá desde febrero con sus campanillas atípicas, amarillas o anaranjadas según el cultivar. Su follaje y su porte son muy ornamentales una vez pasada la floración, a finales de abril.

@ Gwenaëlle Authier
Corteza, gramíneas y coníferas
El macizo de invierno también puede plantearse únicamente en torno a follajes persistentes atractivos por sus colores contrastados y por maderas coloreadas, que se combinan con la corteza de un bonito árbol o con ramillas púrpuras o enrojecidas, desnudas. Aquí no hacen falta floraciones: buscamos destacar los colores más espectaculares que aporta el frío y combinarlos entre sí. Por tanto, se trata más bien de un aspecto gráfico, en el espíritu más puro de un jardín de invierno.
En este ejemplo, expuesto al sol, nos apoyamos en tres árboles magníficos de corteza coloreada : un Betula albosinensis ‘Fascination’, anaranjado, y un Betula albosinensis ‘Red Panda’, más rojizo (podría ser también una corteza igual de bonita como la del madroño de Chipre, Arbutus andrachne), el cual, además, es persistente. Añadimos, en un lado del macizo, la blancura de la corteza de un Betula utilis var. jacquemontii, idealmente conducido en cepée.
En cuanto a las coníferas, la elección es amplia : en este ejemplo escogemos dos coníferas de tamaño complementario: un Pinus mugo ‘Carsten’s Wintergold’ por su color dorado, y un Thuja occidentalis ‘Malonyana Holub’ por su porte original.
Unas cuantas gramíneas bajas y otras un poco más altas se colocarán en el centro y en los bordes de este gran macizo para lograr efectos de ligereza y un encanto incomparable bajo la escarcha: Miscanthus sinensis, Panicum virgatum ‘Northwind’ y ‘Squaw’, así como muchas festucas azuladas o Helictotrichon más bajo para rellenar los espacios que queden desnudos y aportar un toque azul.
Por último, tres cornejos de madera coloreada, como los Cornus sanguinea ‘Winter Beauty’, asegurarán el “estallido” de color durante los largos meses de invierno.
Si de todas formas quieres añadir floraciones, apóyate únicamente en brezales (bruyères) plantados en masa para crear una especie de “alfombra” baja, que se vaya escalonando (casi) durante todo el año eligiendo las especies adecuadas (lee para ello ¿Cómo elegir una bruyère?). Pueden sustituir los mechones de festuca. Si no, las lavandas aportarán un bonito manchón grisáceo y persistente en invierno, ¡y sus espigas malvas para el verano!

@ Gwenaëlle Authier
Ver también
Mahonia sin espinas: 7 ideas para combinarLa paleta vegetal
Para una mayor legibilidad de los vegetales, aquí recopilamos las plantas y arbustos de nuestros ejemplos de macizos de invierno:
Macizo soleado, todo fuego y chispa

De arriba a la izquierda, hacia abajo a la derecha: Acer griseum, Cornus sericea, Cornus sanguinea, Picea pungens, Chamaecyparus obtusa, Ophiopogon planiscapus ‘Nigrescens’, Hamamelis ‘Arnold Promise’, lavanda, Sedums, Dodonea purpurea, Euphorbia characias y Phormium tenax
Pequeño macizo a media sombra

Euonymus japonicus ‘Benkomasaki’, Hosta ‘True Blue’, Hellebores, Clematite armandii, Skimmia japonica, Muscari, Dryopteris cycadina, Edgeworthia chrysantha ‘Red Dragon’ y Hydrangea macrophylla ‘Ayesha’
Cortezas, gramíneas y coníferas

Pinus mugo ‘Carsten’s Wintergold’, Festuca glauca, Panicum virgatum ‘Squaw’, Betula albosinensis ‘Red Panda’, Cornus sanguinea ‘Winter Beauty’, Arbutus andrachne, Miscanthus sinensis, Thuja occidentalis ‘Malonyana Holub’ y Miscanthus sinensis ‘Northwind’
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