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Huerto antiinflación: cómo cultivar tus alimentos frente al aumento de los precios

Huerto antiinflación: cómo cultivar tus alimentos frente al aumento de los precios

Y conseguir grandes ahorros en el presupuesto de alimentación

Contenido

Modificado el 7 de enero de 2026  por Pascale 8 min.

Una ensalada a 2 euros, un kilo de judía verde a 8 euros, los tomates casi a 4 euros… Unos precios que pueden superar con creces esa cifra según la región en la que vivas, si compras en el mercado o en el supermercado, y el origen de los productos. Indudablemente, desde hace unos meses (y años), el precio de las verduras ha evolucionado ampliamente al alza. Y las recomendaciones de salud que animan a consumir cinco frutas y verduras al día se vuelven difíciles de cumplir… ¡para el bolsillo!

¿La solución podría estar en el huerto? ¿Cultivar tus propias verduras y (pequeñas) frutas permite realmente ahorrar? Indudablemente, la respuesta es sí, incluso si el jardín es modesto. Además, algunas verduras resultan muy sencillas de cultivar y, sobre todo, muy rentables. Sin embargo, no todo el mundo tiene mano verde y no siempre se obtienen buenos resultados.

Descubramos juntos cómo lograr verdaderos ahorros sembrando, plantando y cultivando tus propias verduras.

Dificultad

Las ventajas del Huerto frente a la inflación

En julio de 2022, el Observatorio de Precios de Familias Rurales, una asociación de consumidores, dio la alarma sobre el aumento del precio de las verduras. ¡En un año, una cesta convencional de verduras aumentó un 15 %! Y, en 10 años, los precios de las verduras muestran un incremento del 37 %. Ante esta inflación galopante, cumplir las recomendaciones del programa nacional de nutrición y salud (PNNS) de comer cinco frutas y verduras al día se vuelve, cuando menos, difícil o incluso imposible. Sobre todo si quieres consumir verduras frescas…

Así, para contrarrestar esta inflación, la solución podría estar en cultivar tus propias verduras. Tanto si vives en el campo como en la ciudad, e incluso si solo dispones de un pequeño terreno, una terraza, un patio asfaltado o un balcón.

En el entorno urbano también es posible, con relativa facilidad, adherirse a una asociación de huertos comunitarios que ofrece parcelas para alquilar a un coste menor (a menudo menos de 100 euros al año), integrarte (o crear) un huerto compartido, unirte a un movimiento como los Incroyables comestiblespotager et inflation

Hacer un huerto también implica equiparte con las herramientas de jardinería indispensables, es decir, una pala, una azada pequeña, un escardillo, un rastrillo… Comprar esta herramienta de jardín supone un gasto importante. Pero puedes perfectamente optar por material de segunda mano comprado en internet, en asociaciones solidarias como Emmaüs, en un centro de reutilización… Incluso algunos pueden alquilarse, aunque, a largo plazo, la compra seguramente sale más rentable.

Cuando ya tengas el equipo básico, ¡llega el momento de cultivar! Te invito a consultar el Guía para principiantes para hacer tu primer huerto de Aurélien, que te dará consejos muy valiosos para elegir la mejor ubicación, definir el tamaño de tu huerto, preparar el suelo…

Ten también en cuenta que cuando tengas que decidir qué verduras vas a plantar, lo harás en función de tus gustos y, sobre todo, del espacio del que dispongas. En términos de rentabilidad, la siembra es mucho más interesante que comprar plantones en macetas o en minicepellón. Un sobre de semillas no es caro y permite multiplicar las plantas. Así, un sobre de 30 semillas de un tomate como la ‘Cornue des Andes’ te costará 2,90 euros, mientras que un plantón vendido en jardinería se vende entre 1 y 2 euros. Te dejo hacer cuentas.

Hay verduras como las lechugas, los rábanos o los espinacas que se siembran directamente en el terreno, mientras que otras, más sensibles al frío, deben sembrarse en semillero, en cajitas o en macetas. No dudes en recuperar pequeños recipientes de plástico, vasitos de yogur, bandejas de poliestireno o cajas de huevos para hacer tus semis de semillas de huerto. También existen bolsas de intercambio de semillas o plantas. Descubre también los consejos de François para aprender a hacer tus semis en macetas.

También puedes, de un año para otro, recolectar tus propias semillas. Siempre que elijas semillas reproducibles (y no variedades híbridas F1) y conservarlas en buenas condiciones.

Así, hacer tu propio huerto permite ahorrar bastante dinero, a la vez que comes verduras de temporada, sanas, sin pesticidas ni otros productos fitosanitarios, además de deliciosas y nutritivas. Cultivar tu huerto también es cuidar el medio ambiente al evitar el transporte de verduras que llegan desde España o Marruecos, cultivadas fuera del suelo, bajo invernadero… Al cultivar tu huerto, contribuirás a tu escala a la biodiversidad, porque atraerás y alimentarás a insectos polinizadores, ¡incluso en ciudad!

Último consejo: no te plantees algo demasiado grande, para no ver cómo se te escapa la motivación ante el deshierbe, el binado y otras tareas de jardinería tediosas. Es mejor un huerto pequeño bien lleno que un huerto grande vacío de verduras y lleno de malas hierbas.

Las hortalizas que cultivar para un huerto rentable

Hacer ahorrar cultivando tu huerto es un hecho probado. Solo hay que elegir las mejores verduras. De hecho, algunas verduras resultan mucho más rentables que otras. Teniendo en cuenta que hay que considerar no solo su productividad, sino también la relación entre el coste de las semillas o de las plantas, el rendimiento potencial, la facilidad de cultivo, el tiempo que transcurre entre la plantación y la cosecha…

Así pues, para empezar un huerto, es mejor dar prioridad a las verduras que crecen rápido y, sobre todo, sin complicaciones. Y los campeones absolutos son, sin duda, los rábanos y las lechugas. En buenas condiciones de cultivo, se pueden cosechar rábanos aproximadamente unas veinte días después de sembrarlos. Las lechugas y, en particular, las hojas de roble crecen muy rápido y son muy productivas, ya que las hojas vuelven a brotar tras la cosecha. Las espinacas también son fáciles de sembrar, cultivar y cosechar. Al igual que las calabacines, las poireas o las tomates tipo cherry, o el repollo kale o la col perenne ‘Daubenton’ (que se regenera sola cada año). La siembra de guisantes verdes y de judías verdes no presenta ninguna dificultad y es muy rentable en relación con su precio en el mercado o en el supermercado. ¡Y en cuanto al sabor, no tiene comparación!

Entre las diferentes especies de verduras, algunas variedades destacan por su productividad superior. Son semillas ideales para quienes buscan un huerto productivo y de autoabastecimiento. Otras verduras quizá sean menos productivas, pero también son muy caras si las compras en el supermercado. Por ejemplo, las patatas nuevas, que ocuparán el suelo durante al menos 90 días, pero te permitirán hacer grandes ahorros. En cambio, las patatas de conservación ocupan mucho espacio en el jardín durante casi cuatro meses y siguen siendo muy asequibles al comprarlas. Dentro de la categoría de los pequeños frutos, las frambuesas son relativamente caras al comprar debido a su fragilidad, pero cultivarlas es tan fácil como para un niño. Y, sobre todo, son muy productivas. Los pepinos también ofrecen un buen rendimiento, pero requieren un poco más de trabajo y mucho sol.

También es esencial cultivar un huerto a lo largo de las estaciones, incluso en invierno si vives en una región favorable. Así que piensa en puerros, en coles, en cebollas, ajos y chalotas, en remolachas, en la mâche, en las zanahorias… que te permiten prolongar las cosechas en otoño e incluso en invierno. Algunos incluso pueden conservarse durante todo el invierno en el suelo, en una bodega o en una caja llena de arena, protegidos de la luz.

También es posible cultivar hortalizas perennes, es decir, verduras que vuelven año tras año sin necesidad de resiembras ni replantar. Así obtienes un huerto sostenible y autónomo.

Aprovecha lo que ofrece la naturaleza

En su gran generosidad, la naturaleza nos brinda sus riquezas… pero a cambio, también puede mostrarse caprichosa, recalcitrante, testaruda. Por eso merece el máximo respeto, pero también cierta tolerancia. En cualquier caso, si quieres conseguir un huerto lo bastante rentable, debes saber aprovechar lo que la naturaleza ofrece gratuitamente. Y eso empieza por encontrar la mejor ubicación para tu huerto. Así que es esencial elegir un lugar bien soleado durante las distintas estaciones, y por tanto no instalarlo a la sombra de setos o árboles que, además, podrían perjudicar los cultivos con su sistema radicular. El huerto no debe estar expuesto a vientos demasiado violentos ni demasiado fríos, ni a corrientes de aire, especialmente dañinas en época invernal. El compostaje, la fertilización con estiércol y la recogida de agua permiten maximizar el rendimiento del huerto

El suelo también es primordial. Si cultivas tu huerto sin suelo, elige un buen sustrato para huerto. Si, en cambio, dispones de un terreno, tendrás que adaptarte a lo que te ofrece. Aun así, el suelo puede enriquecerse con estiércol, compost…

Por último, con el avance del calentamiento climático, la naturaleza nos ofrece un recurso cada vez más escaso: el agua. No dudes en recuperar bidones o invierte en depósitos para recuperar el agua de lluvia. Así conseguirás hacer grandes ahorros. Salvo que tengas la suerte de contar con un pozo.

A cambio, hay que aprender a aflojar un poco, a actuar con humildad y tolerancia ante este huerto. En efecto, no todo saldrá bien al 100 %: te llevarás algún fracaso y aprenderás a distinguir las cosechas rentables de las que no lo son. Prueba, ensaya, experimenta, y tómate el tiempo necesario para darle una oportunidad a tu huerto. La rentabilidad no estará necesariamente garantizada en el primer año, porque hace falta cierto tiempo para poner en marcha el huerto, enriquecer el suelo y lograr que vuelva la fauna útil…

Consejos para maximizar los rendimientos

Maximizar les rendimientos de tu huerto también pasa por tener buenas prácticas culturales, más o menos sencillas de aplicar:

  • Mulching para espaciar los riegos y limitar la proliferación de las malas hierbas
  • Compostar para fertilizar el suelo (con un compostador o un lombricompostador en un entorno urbano)
  • Asociar las hortalizas y practicar la rotación de cultivos 
    huerto e inflación

    El acolchado, el acompañamiento de cultivos, el uso de purín de ortiga y la acogida de fauna auxiliar permiten aumentar la producción del huerto

     

  • Aprovechar todo el potencial del huerto incluso si es pequeño, cultivando por ejemplo de forma vertical
  • Practicar el acompañamiento de cultivos entre hortalizas para combatir las plagas y rentabilizar el espacio
  • Escalonar los periodos de siembra y de plantación para obtener cosechas continuas
  • Utilizar fertilizantes gratuitos como el purín de ortiga, fácil de preparar por uno mismo
  • Dar prioridad a hortalizas resistentes al calor y adaptadas a tu clima
  • Restablecer la biodiversidad en tu huerto para atraer a la fauna del jardín, compuesta por aves, insectos, pequeños mamíferos auxiliares, útiles para el control biológico contra los parásitos

Aprender a conservar las cosechas

El verano es la estación en la que el huerto está en pleno apogeo. Las cosechas se suceden a un ritmo frenético y cada día disfrutas comiendo verduras frescas. En cambio, en otoño y en invierno, el huerto queda más vacío. Por tanto, es fundamental aplicar los distintos métodos de conservación de las verduras para poder consumirlas durante todo el año.

Ingrid B. te lo explica todo en su artículo: Conservar las verduras del huerto, ¿dónde y cómo? ¿En el jardín o en casa?

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