Cómo crear la ilusión de agua con plantas?
Elige los vegetales adecuados, distribúyelos bien y complétalos con algunos elementos decorativos
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Simbolizar el agua en el jardín permite crear un ambiente zen, refrescante, meditativo, inspirado en los jardines japoneses. Pero no es necesariamente indispensable para ello instalar charca, estanque, fuente o cascada. No todos los jardines tienen espacio para este tipo de instalaciones, que además requieren mantenimiento y una gestión eficaz del drenaje.
Cree fácilmente un juego de ilusiones, utilizando simplemente plantas elegidas en función de sus especificidades de cultivo (exposición solar, tipo de suelo, rigor del invierno…), así como elementos de decoración. Esto aportará a su jardín un encanto y un estilo totalmente diferentes. Veamos cómo proceder.
Elegir colores asociados al agua
Para evocar el agua, elige plantas con colores azules, verde grisáceos, verde agua, plateados y blancos. Al mezclar estos matices en el follaje o las flores, conseguirás la ilusión de un punto de agua.
La Avena Azul
L’avena azul es una gramínea que presenta un hermoso follaje persistente azul metálico.
De tamaño pequeño, mide alrededor de 50 cm en todas las direcciones, lo que permite integrarla en muchos jardines o incluso en maceta. Le gusta el sol, en un suelo bien drenado, tolera el calor y se muestra bastante rústica (hasta -15 °C).
El Leymus arenarius
Esta planta herbácea vivaz cuenta con un luminoso follaje lineal azul plateado. Mide menos de 1 metro de altura, prefiere el sol, en terrenos secos y ligeros, incluso pobres. También se muestra muy rústica, adecuada para la mayoría de nuestras regiones.
La variedad ‘Blue Dune’ propone un follaje aún más luminoso, de un azul acerado acompañado de espigas florales azul-gris.
Conviene señalar que se trata de una planta vigorosa, que puede mostrarse invasiva debido a su cepa trazadora.
Las Brunneras
Las Brunerras son plantas vivaces para la media sombra, que revelan en primavera una miríada de flores azules creando una auténtica bruma de color. El follaje redondeado y exuberante también resulta igual de interesante, ya que evoca ciertas plantas acuáticas.
Por ejemplo, elige ‘Jack of Diamonds’, con sus hojas grandes que alcanzan hasta 25 cm de longitud, las cuales parecen recubiertas de escarcha plateada.
Rústicas y fáciles de cultivar, estas vivaces aprecian los suelos frescos y ricos en materia orgánica.
Las plantas suculentas
Estas plantas no rústicas se pueden cultivar en maceta y guardarlas en un lugar protegido del hielo durante el invierno. Gracias a los matices de su follaje coriáceo, estas suculentas evocarán los reflejos del agua.
- El Cotyledon orbiculata ‘Gray’ nos regala un follaje que combina tonos grises, plateados y azulados.
- La Echeveria lilacina produce un follaje azul muy claro matizado con plateado, mientras que la Echeveria elegans ‘Rose’ prefiere hojas verde agua.
- El Senecio serpens ‘Blue Chalk’ es una cubresuelos de largas y finas hojas azules.
- El Senecio mandraliscae, por su parte, ofrece un sorprendente follaje azul-plateado, de aspecto casi tentacular, para una ambientación de fondos marinos.
Ofrece una exposición cálida y soleada, en un sustrato ligero y perfectamente drenante, para evitar cualquier humedad estancada.
La ipomoea ‘Light Blue Star’
Esta planta trepadora de crecimiento rápido formará en apenas unas semanas una gran cascada vegetal, en medio de la cual florecen durante todo el verano grandes flores azul pálido. Su porte imponente (hasta 2 metros) y el color de su floración permitirán acentuar la impresión de agua en el jardín. ‘Light Blue Star’ puede colocarse cerca de un soporte que colonizarán sus tallos volubles, o bien como cubresuelos.
Poco rústica, normalmente se cultiva como anual fuera de las regiones con heladas cortas y poco intensas. Se cultiva al sol o en media sombra, en un suelo fresco bastante rico, pero ligero.
Otras plantas con flores azules
Añade plantas de floración azul, como los Lirio africano, las consuelda media rastreras, los Muscari, pero también los Aster, las campanillas, los Delphinium, los Iris, los Ceanoto o los geranios vivaces.

En el sentido de las agujas del reloj: Avena Azul, Ipomoea ‘Light Blue Star’, Leymus arenarius ‘Blue Dune’, Brunnera ‘Looking Glass’, Echeveria lilacina, Echeveria elegans ‘Rose’, Cotyledon orbiculata ‘Gray’
Ver también
Diseñar un jardín sin riego (o casi)Jugar con las formas y las texturas
El objetivo es utilizar plantas que recuerden a las zonas húmedas, pero también con follajes de gran textura, como si estuvieran cubiertos de agua o de escarcha. Algunas incluso pueden evocar el esqueleto de los corales, acentuando aún más las referencias acuáticas.
La Centaurea pulcherrima
Esta vivácea que se encuentra en el entorno mediterráneo forma un bonito mata arbustiva, compuesta por un follaje ornamental muy recortado. Está recubierta de un vello gris claro, que le aporta textura y luminosidad.
Alcanza 60 cm de altura y 40 cm de envergadura; prefiere el sol y tolera suelos pobres, incluso secos. Es rústica hasta -10 a -12°C.
Los helechos
Plantas imprescindibles de las zonas frescas, húmedas y sombreadas, las frondas de helechos aportan volumen y textura con facilidad.
Elige variedades persistentes, que conservarán su follaje en todas las estaciones. En las variedades caducas, adapta las frondas a los reflejos plateados de Athyrium niponicum ‘Pewter Lace’ (40 cm en todas direcciones) o ‘Pictum’ (30 cm en todas direcciones).
El tomillo lanudo
El tomillo lanudo es una planta tapizante (5 cm de altura por 60 cm de envergadura) con un follaje gris y texturizado, como si estuviera cubierto constantemente por gotas de rocío matinal.
Bastante rústica, esta planta se instalará a pleno sol en cualquier suelo bien drenado, incluso seco o calcáreo.
El moral llorón
Si dispones de espacio, este moral blanco de porte caído (4 metros en todas direcciones) reemplazará al sauce llorón, un árbol habitual en las orillas del agua. De hecho, también tiene largos brotes tiernos y exuberantes, que crean como una auténtica cascada vegetal alrededor del tronco.
Plántalo al sol o en semisombra, en un suelo rico y bien drenado.
Otros follajes interesantes
Piensa también en Stachys byzantina ‘Big Ears’ con sus grandes hojas verde-gris aterciopeladas, en Senecio ‘Angel Wings’ con su follaje de terciopelo azul plateado, y en cinaria marítima ‘Silver Dust’, cuyas hojas recortadas evocan el coral, además de armomías, etc.

Morus alba ‘Pendula’, Centaurea pulcherrima, Artemisia ludoviciana ‘Valerie Finnis’, Tomillo lanudo, Stachys byzantina ‘Big Ears’, Athyrium niponicum ‘Pewter Lace’
Aporta movimiento para recordar olas y cursos de agua naturales
Las gramíneas permiten obtener fácilmente este efecto de movimiento que recuerda la oscilación del agua. Bajo el efecto del viento, estas plantas esbeltas y ligeras se balancean, en efecto, con una hermosa sincronización, evocando el mar o el océano. Algunos follajes también se eligen porque recuerdan a los de las plantas acuáticas.
Las cañas de China
Las cañas de China, con su follaje flexible y su floración en cascada de espigas plateadas, acentuarán la ilusión del agua.
Se desarrollarán en exposición soleada, en todo tipo de suelo, preferentemente rico y manteniéndose fresco (ligeramente húmedo). Son bastante resistentes, más allá de los -20°C.
La Miscanthus sinensis ‘Etincelle’ (1,10 metros de altura para 80 cm de envergadura) presenta un follaje fino, salpicado de marcas doradas que brillan al sol y pueden dar la impresión de rocío o gotas de agua.
Plántelas en masa (al menos 3 plantas) e instálelas en una exposición ventosa, para aprovechar al máximo el movimiento natural de vaivén que ofrecen sus siluetas.
Las Stipa
Muy ornamentales, las Stipa son gramíneas perfectas para las zonas soleadas, ventosas y secas del jardín. Con estas condiciones, su fino follaje y sus delicadas inflorescencias podrán mecerse con un movimiento en forma de olas.
La pequeña Stipe capilar (60 cm en todos los sentidos) agitará sus pinceles plateados en verano, creando, de paso, juegos de luz que evocan los reflejos del agua. La Stipa tenuissima ‘Pony Tails’ (45 cm en todos los sentidos) forma una auténtica pequeña cascada vegetal, con su cabellera ondulante. Por el lado de la Stipa pennata, son las espigas de semillas plateadas, al final del verano, las que aportan mucho movimiento. Llevan largos filamentos sedosos que se agitan con el menor soplo y provocan juegos de luz bajo el sol.
Estas plantas son bastante resistentes (-12 a -15°C, aproximadamente) y se desarrollan incluso en suelo pobre, imprescindible que esté drenado.
Los Pennisetum
Estas hierbas con “cepillos” producen flores cilíndricas y plumosas, de gran ligereza. Estas plantas ofrecen también una silueta arqueada con forma de cascada, interesante para recordar el agua.
El Pennisetum alopecuroides ‘Gelbstiel’ (aprox. 60 cm en todos los sentidos) produce, por ejemplo, flores llevadas por tallos florales dorados, casi como espejitos al sol. Su follaje fino cae en forma de fuente y acompaña maravillosamente la floración chispeante.
Estas gramíneas se cultivan a pleno sol, en suelos ricos y con buen drenaje. Su rusticidad varía según la especie.
Otros vegetales para aportar movimiento
También prueba la hierba de los diamantes (1 metro de altura para 50 cm de envergadura). Su apodo hace referencia a los reflejos de luz que se observan en las flores después de una lluvia o del rocío de la mañana.
La hierba de amor (aprox. 80 cm en todos los sentidos) se transformará en verano en una auténtica niebla de espiguillas.
La Briza maxima (50 cm en todos los sentidos) nos regalará un follaje ondulante y espiguillas que pueden evocar grandes gotas invertidas y que caen.
Por último, las molinías aportarán en verano una impresión de bruma gracias a sus espigas florales vaporosas.

Las gramíneas ilustran a la perfección los movimientos del agua
Componer los vegetales para potenciar la sensación de agua
Una vez elegidos los vegetales, se instalarán de forma que se acentúe esa sensación de movimiento y fluidez. Para ello, evita las líneas rectas y los relieves planos, que parecen menos naturales. Planta en masa para crear volumen y prefiere una disposición en curva, que serpentee.
Un terraplén o un montículo artificial también podrán aportar la impresión de un islote. Utilizando elementos minerales e inspirándote en los jardines japoneses, crea así una rocalla. Incluso podrá ir vestida con plantas cubresuelos o una trepadora.
Entre los vegetales, crea caminos sinuosos que recuerden un río o cualquier otro curso de agua. Usa cantos rodados, piedras planas, grava o piedrecitas para dibujar esas ondulaciones que simbolizan el agua.

A gran escala, en un bosque, un río de muscaris serpentea
Añadir elementos decorativos para potenciar el efecto acuático
Podrás integrar con tus plantas distintos elementos complementarios, que también harán referencia al agua.
- Coloca macetas grandes, jardineras o tinajas de cerámica, con un colorido azul o verde agua.
- Confecciona decoraciones usando resina transparente que recuerde al agua, como un jarrón en el que se clavarían tallos secos, bambúes, etc.
- Añade elementos decorativos relacionados con el agua: puente, pasarela, barco, molino, pozo, animales marinos o acuáticos (ranas, libélulas, peces, tortugas, aves…).
- Incorpora decoraciones de madera flotante, de conchas, etc.
- Utiliza el vidrio para jugar con la transparencia y con los efectos de luz que evocan el agua. Coloca, por ejemplo, platillos ornamentales rellenos de bolitas.
- Para delimitar espacios, rastrilla zonas arenosas o con grava para crear la sensación de movimiento y de olas.
- Instala un río seco o una acequia seca. Estas zonas excavadas permiten acondicionar un recorrido sinuoso, a veces en pendiente, que recuerda a un cauce natural. Están formadas por piedras grandes, guijarros y/o arena.

Añade elementos decorativos que evocan el agua: macetas en gamas de azul y de verde, piedras blancas, arena, conchas y también puente o pasarela
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