Las enfermedades y parásitos del Peral
Prevenir y combatir
Contenido
El peral (Pyrus communis) es un árbol frutal imprescindible en nuestros huertos. De gran tamaño, con porte libre, puede alcanzar una altura entre 10 y 15 m… o mantenerse mucho más pequeño gracias a una poda bien realizada o a la elección de una variedad adecuada. Existen centenares de variedades, entre ellas las variedades «Bon Chrétien William’s’: muy productiva, con pulpa melosa; «Conférence»: buena conservación y pulpa firme, y la variedad «Doyenné du Comice’: una excelente polinizadora, con pulpa dulce y muy melosa.
Pero incluso si es muy rústico y está bien protegido, el peral puede verse afectado por distintas enfermedades y plagas. Para evitarlo, ¡mejor prevenir que curar! Conviene ofrecer al peral todo lo que necesita para mantenerse sano: un suelo rico y fresco, sol y espacio para crecer. La poda es importante, pero debe ser razonada y realizarse con herramientas desinfectadas. Además, la fauna del jardín (pájaros, insectos, depredadores, arañas…) ayudará al jardinero en la lucha contra las enfermedades y las plagas.
→ Si, por desgracia, su peral se ve afectado por enfermedades o atacado por insectos, descubramos rápidamente de qué se trata en nuestra ficha de consejos.

Manchas sospechosas en las hojas, frutos dañados, hojas abombadas… tantos indicios de que su peral está sufriendo
Las enfermedades del Peral
La sarna
La sarna es una de las enfermedades criptogámicas más frecuentes en el peral y en el manzano. Se caracteriza por manchas marrones en las hojas y en los frutos. La sarna se presenta sobre todo con tiempo húmedo, entre mayo y septiembre.
Para evitar la sarna: mantenga una buena aireación de sus árboles (alrededor de ellos, pero también en el interior del ramaje), aporte compost al pie una vez al año y trate en primavera con una decocción de cola de caballo para reforzar las defensas inmunitarias del peral y con un purín de ortiga para un aporte extra de nitrógeno.

La fumagina
La fumagina es una enfermedad causada por mohos negros que se desarrolla debido a la melaza secretada por los pulgones. La enfermedad se caracteriza por una especie de hollín negruzco sobre el follaje. La fumagina puede, en casos raros, bloquear parte de la fotosíntesis y, por tanto, ralentizar el crecimiento de la planta.
Para limitar la propagación de la fumagina: mantenga sus árboles bien aireados, sin que estén demasiado juntos, y aclare el ramaje. Potencie la biodiversidad en su huerto. Si los depredadores de los pulgones (larvas de mariquitas, larvas de sírfidos…) son numerosos, los daños serán limitados.
La moniliosis
La moniliosis es un hongo que se desarrolla a partir de zonas dañadas de los frutos (picaduras de insectos o golpes). Aparecen pústulas blancas con forma de círculo en el fruto, seguidas de zonas amplias marrones en y dentro del fruto. Provoca el secado de las flores y la pudrición de los frutos en el árbol. La cosecha, en ocasiones, puede reducirse a cero.
Para combatir la moniliosis, debe retirar y eliminar los frutos afectados. Un tratamiento con purín de cola de caballo suele ser eficaz.

El oídio
El oídio, o enfermedad del blanco, es una enfermedad fúngica que se caracteriza por un fieltro blanco en las hojas. Aunque es espectacular, el oídio rara vez es un problema para el peral. Para evitar esta enfermedad o limitar su propagación: separe sus plantaciones para que las plantas estén bien aireadas, evite los excesos de nitrógeno y limite los efectos de la sequía estival.
La roya enrejada
La roya enrejada es un hongo que se instala en las hojas a principios de verano. Entonces se observan manchas de color anaranjado en las hojas y rojizas en el envés, de mayo a septiembre. El hongo vive en algunos enebros, como planta huésped: Juniperis sabina y Juniperus oxycedrus. Por eso, evite plantarlos cerca de los perales.
Para combatir la roya enrejada: elimine en otoño los brotes y las hojas enfermas. Aplique un tratamiento con decocción de cola de caballo en primavera.

La podredumbre de las raíces
La podredumbre de las raíces, también llamada podredumbre de la raíz, es una enfermedad causada por un hongo, Armillaria ( Armillaria sp.), que ataca las raíces del peral y provoca un debilitamiento progresivo. El principal síntoma es el color púrpura del follaje en otoño.
No hay un tratamiento, pero Armillaria ataca sobre todo los árboles más débiles. Este hongo está presente principalmente en suelos húmedos y demasiado ricos en nitrógeno.
El chancro europeo del peral (causado por una bacteria Pseudomonas)
El chancro es una enfermedad causada por una bacteria. Esta enfermedad se caracteriza por una mancha marrón en la corteza que se extiende rápidamente y, después, se acompaña de abultamientos, grietas y necrosis de la corteza. También puede observarse un exudado de goma dorada: la gomosis. Un peral afectado por el chancro va debilitándose progresivamente hasta morir. Las peras se ponen amarillas y caen prematuramente.
Para luchar preventivamente contra el chancro: limpie bien las herramientas de poda antes y después de podar. Pode en tiempo seco. Evite los excesos de nitrógeno.
Enfermedad del coral
La enfermedad del coral es una enfermedad criptogámica causada por un hongo llamado Nectria cinnabarina. Es fácil de identificar: se desarrollan pequeñas pústulas de color coral en algunos ramos. Estos ramos se secan y mueren.
Para prevenir esta enfermedad: pode con herramientas limpias, de la forma correcta y en el momento adecuado. Elimine la madera muerta y aporte compost cada año. El coral se desarrolla en árboles debilitados.
Fuego bacteriano
Los frutos presentan numerosos puntitos negros y permanecen pequeños. La bacteria que provoca esta enfermedad (bacteriosis) hiberna en las yemas florales. Las inflorescencias secas se vuelven negras y, a veces, incluso se seca todo el ramo. Los ramos parecen haber sido quemados. No existe un tratamiento para esta enfermedad para jardineros aficionados.
El fuego bacteriano causó serios estragos en Francia en el pasado. Por ello, las variedades más sensibles están prohibidas para la plantación, aunque no impide seguir atentos si observa un secado brusco de algunas ramas, sobre todo después de la floración.
Nota bene: aquí se habla mucho de purín o decocción de cola de caballo y de purín de ortiga, pero no de la mezcla bordelesa. La mezcla bordelesa, aunque es eficaz como antifúngico a base de cobre, es tóxica para el ser humano, la fauna del suelo y la fauna acuática. Especialmente cuando se hacen tratamientos repetidos y no se respetan las dosis indicadas. En otras palabras: dejemos la mezcla bordelesa en manos de los profesionales y elijamos soluciones más suaves.
Ver también
Peral: plantación, poda y mantenimientoLos parásitos del Peral
La enumeración de los “ravagers” del peral puede parecer inquietante, e incluso hacer que algunos jardineros entren en pánico. Tranquilicémonos: los ravagers rara vez son tan problemáticos en el jardín como quieren hacernos creer los libros de arboricultura frutal. Además, los insectos y ácaros suelen estar regulados por toda una fauna de depredadores.
La psila del peral (Cacopsylla pyri)
Las psilas se alimentan de la savia y secretan melaza, lo que puede provocar la aparición de fumagina. Las larvas de psila, muy voraces, son muy pequeñas y de color marrón, verde o amarillo. Para identificarlas, se observa en el peral la presencia de brotes jóvenes pegajosos y deformados. La presencia en las ramitas de fumagina y de filamentos cerosos también son síntomas. El árbol puede debilitarse y ver ralentizado su crecimiento. Para combatir la psila, conviene favorecer los depredadores naturales: crisopas y sírfidos.

Las cecidómidas de las hojas del peral
Una cecidómida es una mosca diminuta. Es su larva la que más problemas causa a los perales. Se encuentra bien escondida en hojas enrolladas, primero teñidas de rojo y luego de negro. Los peros se redondean o se deforman, después se ennegrecen y acaban cayendo.
El antoñome de invierno del peral (Anthonomus pyri)
Este insecto, un gorgojo, se desarrolla en los brotes de los que se alimenta. Así, la cosecha futura se ve muy afectada. El encalado del tronco con cal aplicada en capa (blanco de cal) ofrece buenos resultados para alejar el insecto del peral.
El carpocapsa o gusano de los frutos (Cydia pomonella)
El gusano de los frutos excava galerías dentro de los frutos para alimentarse. Se aprecian manchas marrones en los peros que caen del árbol antes de madurar. El Carpocapsa o gusano de los frutos puede combatirse mediante la instalación de cajas nido para aves y murciélagos, mediante la colocación de bandas de cartón ondulado a lo largo del tronco y mediante el embolsado de los frutos en papel kraft marrón.

Pulgones
Las hojas se enrollan y pierden su color verde. Los ataques son muy localizados, y rara vez es útil recurrir a un tratamiento. Sobre todo, si tu huerto alberga depredadores de pulgones: larvas de mariquitas, larvas de sírfidos… En caso de un ataque fuerte de Pulgones, puedes pulverizar una mezcla de agua y jabón potásico (jabón negro).

La cicadela pruinosa (Metcalfa pruinosa)
Este insecto está presente sobre todo en el sur. Se alimenta de la savia y a veces daña la corteza del peral. Las larvas se esconden bajo las hojas y en los brotes jóvenes: son blancas y están recubiertas por una cera algodonosa. Con ataques intensos, los brotes se secan y se vuelven quebradizos. Además, la presencia de melaza favorece la aparición de fumagina.
Para combatir esta “cicadela” (a pesar de su nombre común, no es una auténtica cicadela), una ducha con agua de lluvia puede dificultar su proliferación en el árbol. También existe una avispa parasitoide, Neodrynus typhlocibae, utilizada en control biológico, que se dirige a estas cicadelas pruinosa.
El fitoftopo del peral (Eriophyes pyri)
El fitoftopo del peral es un ácaro que vive bajo las escamas de los brotes y ataca las hojas jóvenes incluso antes de que se desarrollen. Entonces las hojas se abarquillan y el color pasa del verde a un marrón oscuro. Es difícil luchar contra él, pero puedes eliminar las ramitas afectadas.
La cochinilla roja del peral (Epidiaspis leperii)
La picadura de la cochinilla roja del peral (tanto del adulto como de la larva), que se parece a una especie de pastilla blanca y roja, provoca deformaciones en algunas partes del peral y un retraso generalizado del crecimiento. Si hay muchas, algunas ramitas pueden secarse o presentar gomosis. Conviene evitar los excesos de nitrógeno para prevenir ataques de cochinillas. Si no, los insectos depredadores del jardín deberían reducir considerablemente el número de cochinillas.
La zeuzera del peral (Zeuzera pyrina)
La oruga de la zeuzera, un precioso mariposa, excava galerías en la madera que pueden crear “puertas abiertas” para las enfermedades. Para reducir las poblaciones de zeuzeras, se puede dejar que actúe la naturaleza (las aves insectívoras se alimentan de orugas) o tratar con Bacilo de Thuringa (Bacillus thuringiensis) inyectándolo directamente en las galerías.
El cifo del peral (Janus compressus)
Las cincadas del cifo pueden impresionar por la cantidad de brotes del peral cuyo extremo se ennegrece de forma brusca y se curva en forma de gancho entre mayo y junio. La puesta de esta pequeña avispa tiene poco impacto sobre la vida del árbol, pero altera el desarrollo armonioso de los brotes nuevos. Corta estos brotes 10 cm por debajo de la parte seca o deja actuar a los estorninos y currucas, que se deleitan con las larvas.
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Mantener un Peral sano: las buenas prácticas y los cuidados culturales adecuados
Para evitar todas las enfermedades y limitar los ataques de plagas, conviene mantener los perales en perfecto estado de salud. Así es como hacerlo:
Las necesidades del peral
Al necesitar calor, se plantará resguardado de los vientos dominantes, sobre todo al norte del Loira. Al peral le gustan los suelos frescos y ricos, pero no aprecia demasiado los suelos excesivamente secos o con demasiado contenido en cal. Al peral no le gusta que lo dejen “asfixiado”: déle espacio.
Los cuidados que hay que aportarle
Todos los años, en otoño, añada compost bien maduro en la superficie. Después, en invierno, aporte un poco de ceniza de madera, rica en potasa, para mejorar la fructificación. Bine si es necesario en la base del árbol. Riegue de forma regular, según el clima, durante las dos o tres primeras temporadas.
La poda
Las herramientas, siempre bien afiladas, deben desinfectarse previamente.
La poda del peral se realiza cada 2 a 3 años (excepto para las formas en espaldera, en las que la poda debe ser anual y se deben favorecer los brotes florales). Se lleva a cabo de noviembre a marzo, evitando el periodo de heladas.
Para podar el peral:
- Retire, si es necesario, los rebrotes que crecen en la base del árbol y los chupones que se desarrollan en el tronco.
- Elimine las ramas muertas o rotas, así como las que se entrecruzan.
- Corte los ramitos y algunas ramas interiores, para permitir que el aire y la luz circulen en el centro.
- Pode los extremos de las ramas por encima de un brote orientado hacia el exterior. Aplique un sellador de las heridas de poda, como arcilla.
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