¿Cómo favorecer la libre circulación de la fauna silvestre en tu jardín?
Nuestros consejos para derribar las particiones de los jardines y hacer que entren los pequeños animales beneficiosos
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Fomentar la biodiversidad en tu jardín es, a partir de ahora, algo evidente para ti. Porque has entendido perfectamente que la fauna que vive en tu jardín es una formidable aliada para cultivar hortalizas y plantas de adorno de la manera más natural posible. Esta fauna ayuda a regular las poblaciones de los indeseables y contribuye a la polinización de las plantas. Por eso has instalado comederos, cajas nido y refugios para insectos, practicas la siega diferenciada, dejas montones de hojas muertas, ramitas y piedras en un rincón apartado del jardín, cultivas plantas melíferas… En resumen, eres un ejemplo y no se puede más que felicitarte.
Pero, ¿te has preocupado por saber cómo se desplaza esta fauna de un jardín a otro? Algunos animales, en efecto, necesitan un territorio amplio para completar su ciclo de vida.
Descubre todos nuestros consejos acertados, sencillos de poner en práctica, para facilitar el desplazamiento de la fauna silvestre desde tu jardín al de tus vecinos.
¿Qué animales frecuentan mi jardín?
Viva en plena campiña, o bien en un entorno periurbano o incluso urbano, tu jardín alberga sin duda una fauna numerosa, visible o más discreta. Sobre todo si has puesto en marcha todas las medidas ecológicas destinadas a favorecer la biodiversidad.
Un jardín donde reina la biodiversidad
Así, has creado una zona salvaje donde algunas plantas crecen espontáneamente, donde también toleras las malas hierbas. Has instalado refugios para insectos, cajas nido para aves o para murciélagos, has excavado una pequeña charca natural, has eliminado todos los pesticidas químicos o biológicos… En resumen, consideras que haces todo lo posible para tener un jardín equilibrado, rico y saludable, y sobre todo acogedor para la fauna.
Y los resultados empiezan a notarse: las herrerillos, petirrojos y otras aves del jardín están más presentes, las mariquitas y sírfidos se activan para ayudarte a deshacerte de algunos depredadores, y tu hotel de insectos alberga una gran cantidad de insectos. Pero, ¿sabías que otros pequeños animales, mucho menos visibles, también pueden ser de gran ayuda para el jardín ?

¿Y si ayudases a todos estos pequeños animales a circular libremente por tu jardín?
Una fauna salvaje a menudo invisible
Empecemos por los representantes de los micromamíferos, como el erizo o la musaraña, que pasan la noche alimentándose de caracoles o babosas, arañas, orugas, cochinillas de humedad… Especialmente voraces, son relativamente eficaces como auxiliares del jardín. También encontramos entre estos pequeños mamíferos a los topillos y a los roedores de campo, y por último, a las ardillas. En tu jardín, los anfibios también son bienvenidos, como la rana común, el sapo común, el tritón, la salamandra… o incluso reptiles como el lagarto de las murallas, la culebra o el galápago, que desempeñan todos un papel nada desdeñable al alimentarse de plagas.
Sin embargo, tanto en ciudad como en el campo, estas especies animales, que pueden parecer corrientes e inofensivas, a menudo pagan un alto precio por las actividades humanas, el desarrollo de infraestructuras, la fragmentación de los hábitats… Por eso tu jardín puede convertirse en un lugar para preservar a la pequeña fauna.
Aún hace falta que todos estos representantes de la fauna salvaje puedan acceder y moverse por él con total libertad.
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¿Cómo reensalvajar tu jardín?La importancia vital de los desplazamientos de la fauna silvestre
¿Sabías que un erizo puede recorrer entre 3 y 4 km cada noche? Así que, incluso si pasa un poco de tiempo por tu jardín, el espacio allí es demasiado limitado.
De hecho, como el erizo, los animales salvajes necesitan desplazarse. ¡Incluso es vital para ellos! Porque estos desplazamientos responden a distintas necesidades.
Desplazarse para satisfacer sus necesidades
Así, la búsqueda de alimento es una de las primeras causas de desplazamiento, a menudo organizada según una red de senderos que llevan a los animales hacia lugares favorables, como tu jardín. Una búsqueda de alimento que, inevitablemente, se intensificará cuando haya crías que criar. Pero otros animales deberán desplazarse, de forma periódica, para reproducirse, hibernar o, sencillamente, defender su territorio.

Desplazarse para alimentarse
Como los animales son seres sociales, también necesitan interactuar con otros miembros del grupo dentro de una misma población. Estos desplazamientos también pueden ser indispensables para colonizar nuevos entornos favorables, especialmente para los jóvenes adultos. Por último, los movimientos de un animal pueden estar provocados por el miedo, una perturbación o el repliegue. En ese caso, tu jardín puede convertirse en un refugio.
Así, se estima que el espacio vital necesario para un pequeño mamífero, un anfibio o un reptil, para alimentarse, es del orden de 1000 m² a 5000 m².
Corredores de biodiversidad en zona urbana
Por eso, aunque tu jardín sea acogedor, pronto se quedará demasiado pequeño para satisfacer todas las necesidades de los pequeños animales que se han instalado allí. De ahí la importancia de crear una red real con los jardines cercanos para ofrecer a la fauna salvaje una oferta variada de lugares donde puedan buscar alimento, reproducirse o descansar.
Esta problemática de los desplazamientos de la fauna salvaje se ha tenido en cuenta desde hace algunos años por parte de las administraciones locales. Cada vez con más frecuencia se crean corredores de biodiversidad en zonas urbanas o periurbanas cada vez que surge un proyecto que impacta en el medio ambiente. ¿Y si adoptaras estas mismas recomendaciones a escala de tu jardín para permitir que la fauna salvaje pueda entrar, salir y moverse allí con total libertad?
Nuestros consejos para favorecer la libre circulación de la fauna dentro y alrededor de su jardín
Si echar un simple vistazo alrededor de tu jardín te lleva a esta constatación, es que vas por buen camino: tu jardín está rodeado de muretes, palizadas, vallas, barreras y otros portales que te protegen de intrusos no deseados, te separan de tus vecinos y delimitan los límites de tu propiedad. Pero, al mismo tiempo, estos cierres de todo tipo también son obstáculos infranqueables para la fauna salvaje. ¡Sin olvidar las vías de circulación, que potencialmente son lugares de todos los peligros!
Para facilitar la libre circulación de la fauna salvaje, es imprescindible actuar sobre estos puntos. Evidentemente, no se trata de eliminar todas las vallas, sino de hacer pequeñas adaptaciones sencillas que permitan a la fauna salvaje “invadir” libremente tu jardín, pero también el de tu vecino. Y si impulsas todo este movimiento entre el conjunto de tu vecindario, puedes ofrecer rápidamente algunas hectáreas muy útiles para los erizos, los sapos y otros pequeños mamíferos, con la idea de reconectar todos los jardines entre sí, preservando a la vez tu intimidad y tu seguridad.
Crear aperturas en las vallas
Si tu jardín está rodeado por una valla metálica o por una palizada de madera, relativamente es fácil hacer un pequeño paso a la altura del suelo. Basta con cortar la malla metálica o serrar la palizada para crear un hueco de unos 15 a 20 cm en todas direcciones. Si tienes un terreno amplio, no dudes en hacer varios pasos, separados entre 10 y 15 m. Eso sí: piensa bien en doblar las varillas de hierro y en lijar la madera de las palizadas para evitar heridas.
Evita también usar alambre de espino, ya que es muy peligroso para algunos animales, como los murciélagos.

Las vallas suelen ser infranqueables para la fauna salvaje. Un simple hueco a la altura del suelo permite que el erizo pase
Si tu jardín está rodeado por un muro, será más difícil crear un paso. La solución quizá pase por tu puerta o portillo de jardín, que puede elevarse simplemente entre 10 y 15 cm. Si ese portón es de madera, seguramente será viable hacerle un pequeño hueco. También puedes plantar, al pie de ese muro o de esa palizada infranqueable, una planta trepadora que ayude a algunos animales a salvar el obstáculo.
Formar setos libres como delimitación de propiedad
El otro método para delimitar tu jardín y, a la vez, favorecer la circulación de la pequeña fauna consiste en plantar setos libres y campestres, compuestos por especies autóctonas. De hecho, las plantas que forman estos setos no impiden los desplazamientos de los animales, a la vez que constituyen zonas de alimentación, refugios o lugares de nidificación. Idealmente, estos setos no deberían combinarse con vallas; pero si no puedes hacerlo de otra manera, no dudes en crear pasos a la altura del suelo.
También puedes plantar tu seto a lo largo de una valla, que después se desmontará cuando los arbustos hayan tomado suficiente envergadura para ocultarte de las miradas del vecino. Evidentemente, respeta las normas urbanísticas en materia de plantaciones de seto medianero. Alexandra te lo explica todo en este artículo: Setos, arbustos, árboles: ¿qué distancias de plantación?
Para formar tu seto, piensa en árboles o arbustos como el carpe, el avellano, el arce, el haya, la espino albar, el‘escaramujo’, el saúco, el cornijuelo, elsauce... También puede ser interesante introducir especies de arbustos espinosos para el lado más defensivo (acebo, piracanto, agracejo…).

El seto libre y campestre, plantado con especies autóctonas, facilita la circulación de la fauna salvaje
Para saberlo todo sobre la plantación del seto ideal para la libre circulación de la fauna:
- Un seto natural para reforzar la biodiversidad
- ¿Cómo y por qué crear un seto campestre?
- 9 arbustos para un seto de boscaje
- Seto de crecimiento rápido: 10 arbustos que crecen rápido
- Seto para aves: ¿qué arbustos elegir?
- 10 arbustos con flores para un seto melífero
En cambio, los setos formados por una sola especie tienen un interés limitado para la fauna.
Podar pensando en la fauna
Si ya tienes un seto de arbustos, o árboles bonitos en el límite de la propiedad, que podas con regularidad por cuestiones estéticas, y tu vecino hace lo mismo por su lado… ¿y si os ponéis de acuerdo para dejar una o dos ramas que conecten los dos jardines? Esta continuidad arbórea podría permitir que una ardilla se desplace libremente entre ambos jardines. ¡Para la felicidad de este pequeño acróbata, pero también para la tuya!
Limitar la contaminación visual y sonora
Para facilitar los desplazamientos de la fauna salvaje, también es importante limitar las molestias, sobre todo nocturnas, que alteran el equilibrio de los animales. Así, las pequeñas luces que iluminan la fachada, los parterres o los caminos son preciosas por la noche cuando puedes disfrutarlas… pero, ¿son realmente necesarias cuando duermes tranquilamente en tu cama? Estas luces pueden desorientar a los insectos nocturnos y asustar a los pequeños mamíferos. Te recomendamos instalar alumbrado con detectores de movimiento o con temporizadores para reducir su impacto.
Del mismo modo, ¿no supone una molestia para los pequeños mamíferos que invaden tu jardín por la noche ese móvil que difunde sonidos cristalinos, tan agradables para tu oído? Si das prioridad al silencio o a sonidos más naturales, como el susurro de las hojas o el canto de las aves, creas un entorno más acogedor para los erizos, los murciélagos y otras especies que visitan tu jardín.
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