Cada vez se ve más el Lirio africano en nuestras macetas o en los jardines. Esta encantadora planta vivácea de flores malva violáceas o blancas, muy delicadas, elevadas sobre tallos firmes, presenta un follaje fino y en forma de cinta, semiperenne. Es frecuente en jardines a orillas del mar, y también es muy ornamental en una terraza. Y, por si fuera poco, el Lirio africano es una planta comestible, y su sabor a ajo es un plus para las ensaladas de verano y otras preparaciones culinarias.

Unas palabras sobre el Lirio africano
El Lirio africano procede de Sudáfrica y cuenta con no menos de 26 especies, entre ellas el Tulbaghia violacea, el más común en nuestros jardines. Esta planta vivácea es, en realidad, una planta bulbosa, de la misma familia que los Amaryllis, los Alliums y las Agapanthes, a las que recuerda en versión miniatura. En efecto, tiene un follaje fino y lanceolado, y una floración delicada en tonos blancos o, muy a menudo, malvas. Pertenece a las flores con una floración más larga en el jardín, luciendo sus adorables pequeñas umbelas del mes de junio hasta las heladas.
El Lirio africano es relativamente rústico y puede resistir temperaturas de hasta -7 °C durante períodos cortos. Además, tolera muy bien la salinidad. Para esta planta, que no teme a la sequía una vez establecida, es mejor elegir emplazamientos muy soleados. Así, es perfecto en jardines mediterráneos, en jardines de grava o jardines secos, a lo largo de un camino o para acompañar a otras vivaces en un mixed-border, pero también queda muy bonito en maceta. Si se planta en regiones de clima templado, mantiene el follaje; en otras zonas lo pierde, pero vuelve a aparecer durante la primavera.
Con solo cortar los tallos floridos o tocar el follaje, desprende un olor intenso a ajo. Se puede plantar en el jardín ornamental, en un balcón o terraza o también en el huerto, donde actuará como planta compañera y como repelente contra pulgones.

¿Qué Lirio africano elegir para la cocina?
A menudo surge la duda de si algunas variedades específicas pueden usarse para el consumo o si, con fines culinarios, solo hay que cultivar las especies tipo. La especie tipo suele ser la que conviene priorizar, porque el sabor normalmente es más intenso (Tulbaghia violacea para nuestro caso). Pero, dentro del Lirio africano, también puedes utilizar sin problema variedades populares como 'Kilimanjaro' o la variedad de hojas abigarradas 'Variegata'.
¿Cuándo cosechar el Lirio africano?
Se puede cosechar el Lirio africano prácticamente durante todo el año si se vive en un clima suave (franja atlántica, entorno mediterráneo). Serán las hojas que permanecen persistentes las que se cocinarán, aunque se aprovechan sobre todo durante los días más agradables. En cuanto a las flores, aparecen entre mayo y octubre, lo que permite usarlas durante muchos meses en la preparación de platos o en el emplatado final.
No obstante, evita cortar demasiadas hojas, porque debilitarías la planta. Así que recoge las hojas de plantas diferentes y recuerda que con una pequeña cantidad es suficiente para aportar a los platos un toque aromático muy marcado.

¿Cómo conservar el Lirio africano?
Como ocurre con la mayoría de las hierbas aromáticas, la frescura es esencial para mantener intacto el sabor de la planta. Para evitar que se estropeen rápidamente, utiliza las hojas de Lirio africano recién cortadas, conforme las necesites. En realidad, se comporta un poco como el cebollino: es decir, se conserva bastante mal en la nevera o en el congelador, ablandándose y oscureciéndose… y quedando menos presentable.
Usar el Lirio africano en la cocina
Acabamos de hablar del cebollino y, al final, puedes usar las hojas del Lirio africano como lo harías con las de cebollino.
- Las hojas crudas
Es la mejor manera de conservar todas las cualidades aromáticas del Lirio africano. Además, agrégalas al final de la preparación. Usa las hojas de Lirio africano como planta aromática picada para tus ensaladas: le dan un toque de vitalidad a una simple ensalada de tomate, e invítalas en la mayoría de las verduras crudas para realzar su sabor a ajo.
Aquí tienes algunos otros usos en los que el Lirio africano aporta un pequeño matiz herbáceo:
- en un salmorejo, esta sopa fría española un poco espesa de Córdoba que me encanta, sin cocción, reduciendo la cantidad de ajo
- en una salsa, una vinagreta
- en pesto, a la manera de un pesto de ajo de oso, sustituyendo la albahaca o mezclándolo con otras hierbas como el perejil o los rabos de los rábanos, para un resultado más suave
- para preparar el garlic bread inglés (pan con ajo calentado ligeramente en el horno) o en las bruschettas italianas
- en mantequilla batida para ligar una salsa; una vez más, ligeramente calentada, lo que no la altera.

Las verduras que mejor le sientan son las de verano: tomates y calabacines, aunque también se transforman las patatas o las zanahorias ralladas gracias a su toque de ajo.
Las flores se consumen siempre crudas. Tienen sabor a ajo, pero menos marcado que el follaje. Aportan sobre todo un toque decorativo al emplatado de un plato y, para este uso, recomiendo las flores malvas, de tonos violeta, que aportan mucha elegancia.
Descubre cómo realzar las flores del Lirio africano con una receta muy sencilla y a la vez refinada del chef Alain Passard, la Fondue de cebolla de verano y flor de lirio africano en papel de arroz.
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