¿Sabías que las capuchinas, esas bonitas plantas anuales que ves trepar y florecer en tu jardín, ofrecen mucho más que la belleza de sus flores? De hecho, las flores y las hojas de capuchina son comestibles, pero además aportan un toque picante y de color a tus ensaladas de verano y a tus platos. Es una planta increíblemente generosa que se siembra de nuevo año tras año, trepando con gracia sobre cualquier soporte que esté a su alcance. ¡Estas semillas también son comestibles! Descubre nuestro tutorial en el que te mostraremos cómo hacer alcaparras a partir de semillas de capuchina.

cómo hacer alcaparras de capuchina

¿Cuándo y cómo cosechar?

Para hacer estas alcaparras, necesitaremos semillas de capuchina verdes y no botones florales (como para las alcaparras de diente de león o de margaritas). La cosecha de las semillas de capuchina suele realizarse a finales de verano o al inicio del otoño, cuando las flores han terminado su ciclo de vida y han dejado paso a las semillas. Para esta receta, deberás cosechar semillas de un verde pálido a verde oscuro y con una consistencia ligeramente firme. Algunos jardineros también las llaman “frutos” de la capuchina. Normalmente se encuentran escondidas bajo las hojas.

semillas de capuchina

Consejo de Ingrid: Deja a un lado las semillas amarillas o ya deshidratadas, demasiado maduras para hacer alcaparras, pero que puedes sembrar en la primavera siguiente para volver a obtener plantas de capuchina.

La receta de las alcaparras de capuchina

Ingredientes:

  • 250 g de semillas de capuchina verdes;
  • 2 cucharadas soperas de sal marina gorda;
  • 250 ml de vinagre blanco o de vinagre de sidra.

Pasos de la receta:

1- Retira los restos de pétalo y de tallo de tus semillas de capuchina. Quédate solo con semillas verdes y ligeramente firmes.

2- Lava las semillas pasándolas bajo un chorro de agua para eliminar impurezas y los pequeños insectos que puedan estar escondidos. Después, déjalas secar sobre papel absorbente o sobre un paño limpio.

3- En un tarro limpio, añade tus 2 cucharadas soperas de sal y las semillas de capuchina. Cierra el recipiente con su tapa y agítalo para mezclar bien la sal con las semillas.

4- Deja reposar este tarro durante 24 horas, en tu cocina y a temperatura ambiente.

5- Al día siguiente, abre el tarro y enjuaga las semillas de capuchina con agua para eliminar el exceso de sal. Deja secar las semillas sobre papel absorbente o sobre un paño limpio.

6- Toma un segundo tarro limpio y esterilizado, y coloca en su interior las semillas de capuchina hasta 3/4 del recipiente.

7- A continuación, vierte vinagre blanco hasta 2 cm por debajo del borde del tarro, procurando que las semillas de capuchina queden totalmente sumergidas.

8- Cierra el tarro.

8- Coloca tu recipiente en una habitación a temperatura ambiente y lejos de la luz, durante un mínimo de 3 semanas y hasta un mes. De vez en cuando, remueve el tarro para mezclar los ingredientes.

A tener en cuenta: si sigues una dieta baja en sal, puedes saltarte los pasos 3, 4 y 5 correspondientes a la fase de salazón.

Trucos

  • Puedes mezclar diferentes aromáticas con tus alcaparras para variar los sabores, igual que con los encurtidos: granos de pimienta, hinojo, bayas de enebro común, tomillo o laurel.
  • Las alcaparras de capuchina son increíblemente versátiles en la cocina. Úsalas para añadir un toque picante a tus ensaladas, pizzas o platos de pescado.
  • También están buenísimas en salsas para pasta o, simplemente, esparcidas sobre queso de cabra fresco.
un sándwich de capuchina

Conservación

  • Para conservar tus alcaparras de capuchina, guárdalas en el tarro cerrado, en un lugar fresco y oscuro. Así pueden conservarse durante varios meses, incluso un año. Aun así, el sabor puede empezar a perderse después de seis meses, así que es preferible consumirlas dentro de ese plazo para aprovecharlas al máximo.
  • Una vez abierto el tarro de alcaparras de capuchina, es mejor conservarlas en el frigorífico durante unos 2 a 3 meses. Asegúrate de que las alcaparras sigan cubiertas de vinagre para mantener su frescura.
  • Como con cualquier alimento conservado, aplica el sentido común: si notas signos de deterioro, como cambios de color, un olor extraño o la presencia de moho, es mejor no consumir las alcaparras.

Para ir un paso más allá