Ventajas e inconvenientes de la permacultura en el jardín
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Muy de moda en los últimos años, la permacultura se cuela cada vez más en nuestros jardines. Según algunos jardineros y revistas, este método de cultivo, inspirado en la naturaleza, nos promete jardines exuberantes, abundantes y ¡sin esfuerzo! Pero, ¿realmente es tan ventajoso? En este artículo, repasamos las ventajas y los inconvenientes de la permacultura en el jardín para verlo todo con más claridad.
Pequeño recordatorio sobre la permacultura
Descripción general
La permacultura es un enfoque de diseño ético que busca crear sistemas de cultivo, de hábitats, sostenibles y productivos. Se inspira en los principios de la naturaleza y se apoya en la observación minuciosa de los ecosistemas y de los ciclos naturales para imitarlos.
En resumen, la permacultura busca :
- Cuidar la tierra : preservando los recursos naturales, mejorando la fertilidad del suelo y protegiendo la biodiversidad.
- Cuidar a las personas : creando sistemas que respondan a las necesidades humanas de manera sostenible y equitativa.
- Compartir de forma equitativa los recursos : promoviendo un uso justo y responsable de los recursos naturales.
La permacultura en el jardín
Los principios de la permacultura en el jardín :
- Observar y comprender la naturaleza : Durante uno o dos años, el jardinero va a tomarse el tiempo de observar su jardín y de comprender cómo funciona. Esto incluye anotar las zonas de sombra y de sol según las estaciones. Conocer la naturaleza del suelo (arcilloso, limoso, ácido, neutro, etc.). Si existen zonas húmedas o secas. También observará las plantas que crecen de forma natural, porque le darán pistas sobre la naturaleza del suelo y sobre las posibles ventajas y desventajas de este. Por ejemplo, la presencia de ortiga indica un suelo rico en nutrientes, húmedo y ligeramente ácido, pero también compactado. El jardinero además observa los animales que viven allí : presencia de gusanos alambre, orugas, mariquitas, gallinas y muchos otros.
- Diseñar con cuidado : Una vez que el jardinero conoce bien su jardín, pasará a la siguiente etapa : la concepción en permacultura. Es decir, diseñar el jardín para responder a sus necesidades y a las del entorno. Esto implica pensar en la ubicación de las plantas, los caminos, las zonas de compostaje y otros elementos del jardín. También se prioriza la diversidad de plantaciones, así como el uso de variedades locales o adaptadas.
- Trabajar con la naturaleza en lugar de contra ella : La permacultura pretende trabajar con los procesos naturales, en vez de combatirlos. Esto significa utilizar métodos como el acolchado para eliminar las malas hierbas, el compostaje para enriquecer el suelo, la rotación de cultivos y las asociaciones de plantas para prevenir enfermedades.
- Cuidar la tierra : La permacultura busca crear jardines sanos y productivos, preservando al mismo tiempo la vida del suelo. Esto implica no voltear la tierra (sino más bien descompactarla), conservar los recursos de agua y no usar tratamientos químicos.

Después de la observación, se pasa a la concepción del jardín en permacultura.
Ver también
¿Cómo transformar su jardín en permacultura?Las ventajas de la permacultura
Conservación de la biodiversidad
- Como hemos visto más arriba, uno de los primeros principios de la permacultura es cuidar la tierra. Así, se practica la aireación del suelo sin compactarlo (descompactación), en lugar de voltear la tierra, con ayuda de una biohorquilla o de una grelinette. Esta acción permite preservar la vida de los microorganismos presentes en el suelo (bacterias beneficiosas, hongos útiles, lombrices de tierra, etc.).
- Al plantar una gran diversidad de plantas, atraemos a muchas familias de insectos y por consiguiente a sus depredadores (aves, otros insectos, etc.), lo que contribuye a aumentar la biodiversidad en el jardín.
- Se prohíbe el uso de productos químicos y pesticidas para no alterar la biodiversidad y mantener un suelo sano. Para sustituirlos, se utilizan asociaciones de plantas beneficiosas. El objetivo es intervenir lo menos posible para no perturbar los ecosistemas que se van a formar, o hacerlo de manera ocasional y dirigida, con soluciones naturales (purines, decocción, etc.).
- La instalación de una charca también permite contar con una zona húmeda en el jardín, atrayendo una biodiversidad aún mayor y más útil (anfibios, etc.).
Un suelo más fértil
- El acolchado favorece la vida del suelo y enriquece la tierra al descompactarla.
- El uso de los residuos del jardín (compost, acolchado) y de los abonos verdes, permite hacer el suelo más fértil. Los suelos empobrecidos pueden recuperar la fertilidad al cabo de varios años gracias a la permacultura.
Menos trabajo
- La descompactación de la tierra requiere menos esfuerzo físico que darle la vuelta con la pala y binar regularmente, a la vez que se preserva la vida del suelo.
- Además, las asociaciones de plantas beneficiosas ayudan a limitar el riesgo de enfermedades y, por tanto, la necesidad de tratamientos o de arrancar plantas.
Ahorrar agua
- El uso de acolchado, para no dejar el suelo desnudo, limita la evaporación del agua y reduce las necesidades de riego de las plantas.
- Se instalarán recuperadores de agua de lluvia, para no emplear agua potable. Además, el agua de lluvia es beneficiosa para las plantas del jardín, ya que tiene menos cal y no ha sido tratada.
- Se priorizan plantas adaptadas al jardín: por ejemplo, en un jardín seco, se introducirán variedades adaptadas a esta falta de agua.
Reducción y reutilización de residuos
- En permacultura, se reutilizan los residuos del jardín (recortes de césped, hojas secas, restos del huerto) para hacer compost y acolchado. De la misma forma, se reutilizan los residuos de cocina compostables.
Una alimentación más saludable
- Al eliminar los tratamientos químicos, el jardín produce frutas y verduras más sanas para la salud.

Las desventajas
Tomarse el tiempo de observar
En permacultura, se toma el tiempo de observar el jardín durante un año, a veces dos. Puede parecer mucho tiempo, pero este trabajo previo le permitirá ganar tiempo después plantando en el lugar adecuado. Utilice también este tiempo para conocer la composición de su suelo y para elegir las plantas que instalará (apuesta por plantas adaptadas a tu región y por variedades locales). ¿Y si la pala le pica demasiado? ¿Por qué no empezar sembrando flores anuales que atraerán insectos o pequeños frutales (fresales, aromáticas…) que se pueden trasladar fácilmente ?
Conocimientos de plantas
Para iniciarse en permacultura, es preferible tener una buena base de conocimientos sobre las plantas, para escoger las especies adecuadas, los lugares correctos para la plantación, hacer los gestos adecuados y elegir las asociaciones correctas (sobre todo en el huerto).
Es cierto que no es indispensable, pero si empiezas totalmente de cero en el jardín, te recomendamos que te documentes (libros, artículos, vídeos…) antes de lanzarte. No dudes en hablar de jardinería con tus vecinos o con un club de jardinería de tu municipio. Practica primero en el huerto o con pequeños frutales, preferiblemente en una superficie pequeña, antes de ir a más o embarcarte en la plantación de grandes ejemplares difíciles de trasladar.
Los jardines pequeños y los balcones
El espacio reducido de los jardines pequeños y los balcones impide crear una charca y plantar árboles grandes (estrato alto), lo que limita la biodiversidad. Sin embargo, se pueden aplicar varios principios de la permacultura incluso en espacios pequeños y en macetas: diversidad de plantas, asociaciones beneficiosas, recogida de agua de lluvia, etc.
La permacultura exige, aun así, trabajo
Para pasar de un jardín clásico a un jardín en permacultura, tendrás que rediseñar tu espacio verde: replantear la distribución, instalar una charca, plantar árboles, frutales, trepadoras, vivaces, mover algunos elementos, crear bancales (o no), etc. Así que mucho trabajo durante los primeros años.
Y si pensabas que, una vez terminadas las obras de acondicionamiento, te ibas a quedar tranquilamente mirando el jardín sin mover ni un dedo… ¡no está tan claro! A menos que quieras dejar tu espacio verde totalmente en barbecho y que sea lo que tenga que ser… La permacultura permite, por supuesto, reducir las acciones que hay que hacer en el jardín, porque las plantas serán más resistentes y resilientes, habrá más insectos beneficiosos, etc. Pero aun así te pedirá bastante trabajo para intentar mantener un cierto equilibrio relativo: limitar una planta invasora (liserón, grama, zarzas…), sustituir un arbusto muerto, podar las ramas secas, recolectar, reemplazar el acolchado, descompactar el suelo, limpiar la charca…
En el huerto, tendrás que sembrar las verduras en macetas, y luego trasplantarlas cuando sean más grandes, para evitar que las devoren todas las babosas… Estas se multiplican bajo el acolchado que les encanta y bajo el manto vegetal. Sin embargo, ese acolchado también ofrece refugio a los carábidos, a las lombrices…; enriquece el suelo al descomponerse y reduce los riegos.
En el cultivo hortícola profesional, incluso puede haber una sobrecarga de trabajo, porque la permacultura excluye dar la vuelta a la tierra con maquinaria agrícola. El horticultor debe descompactar la tierra con la biohorquilla, a veces en grandes superficies…
El equilibrio… al límite
A veces puedes leer artículos en los que se afirma que la permacultura permite reproducir un ecosistema “estable”…. entonces, vamos al grano: nada es nunca estable, ya sea en la naturaleza o en el jardín (¡o en la vida)!
Habrá algunos años con fracasos y proliferaciones de malas hierbas (grama, liserón…), de insectos voraces (orugas, babosas…), de enfermedades fúngicas, etc. Puede deberse a la falta (o al desequilibrio) de depredadores, a un tiempo demasiado lluvioso, demasiado seco, etc., pero también al manto vegetal (la densidad de plantación y el acolchado permiten que babosas y topillos campañeros proliferen) y… ¡a lo imprevisible! Pero esto también ocurre en la jardinería tradicional. Y, en comparación, incluso tendrás un poco menos de problemas gracias a las asociaciones beneficiosas y a la resiliencia de tus plantas.
Y en otros años, llegan resultados muy bonitos: aumento de los pájaros, de los polinizadores, de las mariquitas, presencia de un erizo, abundancia de frutos, menos enfermedades en comparación con los cultivos de los vecinos, etc. que compensan la balanza. ¡Eso también es lo que le da encanto al jardín! En resumen, no existe el equilibrio perfecto, ya sea en permacultura o en jardinería clásica, así que sé indulgente con tu jardín y también contigo mismo.

La pequeña nota de Ingrid : En mi experiencia personal, me hicieron falta dos años de paciencia, hoteles para insectos y algunas plantas sacrificadas antes de conseguir un equilibrio entre la población de pulgones y de mariquitas. A partir de entonces, estas señoritas de puntitos negros se encargan ellas solas de los pulgones y ya no he tenido que intervenir nunca más. En cambio, al cabo de seis años y después de una primavera muy lluviosa, las babosas acabaron con la totalidad de mis jóvenes plantones de tomate; pero ¡un erizo visita el jardín con regularidad!
Para concluir sobre la permacultura
Ya lo habrás entendido: en la permacultura no todo es de color rosa ni todo es negro. Hay ventajas e inconvenientes, como en todos los métodos de cultivo, pero su principal ventaja sigue siendo la preservación de la biodiversidad y la resiliencia de las plantas. Solo podemos aconsejarte que experimentes, una y otra vez, para encontrar el(los) método(s) de cultivo que mejor se ajusten a ti y para ir ajustando. ¿Y por qué no mezclar algunas prácticas? Por cierto, se dice que no existe UNA permacultura, sino DES permaculturas, tantas como jardineros y jardines.
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