10 buenas razones para plantar un árbol
Plantar un árbol hoy es casi un acto de militancia.
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Sea cual sea el tamaño, la ubicación o la orientación de tu jardín, seguro que hay un árbol para ti. En la ciudad o en el campo, en el sur de Francia o en una región montañosa, en un jardín pequeño o en una parcela amplia, el árbol tiene su sitio en todas partes. Solo hay que encontrar la especie y la variedad que se ajusten a tus necesidades de cultivo, adaptadas a tu Climat y a tu suelo, pero también a tus gustos y a tu presupuesto.
Además, plantar un árbol no tiene nada de complicado, incluso para un jardinero con poca experiencia. Solo hace falta un poco de esfuerzo para cavar un hoyo… Unos esfuerzos que permitirán cambiar la apariencia y el ambiente de tu jardín. Unos esfuerzos que tienen una gran repercusión para ti y para quienes te rodean. Unos esfuerzos que quieren ser casi un gesto militante, en un mundo alterado por los cambios climáticos.
Un árbol proporciona sombra para los veranos calurosos
Tanto en un jardín como en una terraza, el árbol permite aportar una sombra beneficiosa y natural, mucho más agradable que la de un parasol, una pérgola o una lona. En efecto, la sombra de un árbol es fresca y ligera, una ventaja indiscutible en unos tiempos en los que los veranos se vuelven más calurosos cada año. ¿Y qué puede ser más agradable que comer, leer o echar una siesta bajo un árbol?
Ahora bien, cuando se elige la variedad que se quiere plantar por su aporte de sombra, hay que pensarlo bien a la hora de decidir la ubicación. En efecto, la sombra de un árbol puede ser muy agradable en verano, pero puede ocultar la luz en invierno. De la misma manera, es imprescindible tener en cuenta la fuerza del sistema radicular, que puede levantar el pavimento de una terraza, dañar las canalizaciones y debilitar los cimientos…
Por eso, antes de seleccionar un árbol por su sombra, conviene informarse sobre su tamaño en la edad adulta, que influye en su sombra proyectada, sobre el desarrollo de su sistema radicular, sobre su porte más bien extendido y llorón.. Elegir un árbol de follaje caduco puede ser una solución si desea sombra en verano y luz en invierno.
Nuestra selección de algunos árboles para plantar por su sombra:
- El Catalpa (bonita floración veraniega, hojas caduces grandes, frutos en forma de vainas) es un árbol de sombra espesa, muy rústico.
- El Paulownia tomentosa (floración primaveral malva, frondoso follaje, frutos secos en invierno, follaje caduco) se beneficia de un crecimiento rápido
- El plátano (Platanus hispanica) de porte majestuoso ofrece una gran robustez
- El almez de Provenza (Celtis australis) conviene reservarlo para el sur por su menor rusticidad
- El nogal (Juglans regia) ofrece una sombra muy densa y un ambiente de aire campestre
- El tilo (Tilia) se aprecia por su floración muy aromática y melífera
- El tulipero de Virginia (Liriodendron tulipifera) (follaje recortado, magnífica floración, follaje cambiante a lo largo de las estaciones) se beneficia de una buena longevidad
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10 árboles fáciles de sembrarUn árbol le da estructura a un jardín
Por su anclaje profundo en el suelo y su porte orientado hacia el cielo, un árbol aporta innegablemente verticalidad a un jardín. Pero también volumen y relieve. Y es que los árboles pueden beneficiarse de portes, siluetas y frondosidades totalmente diferentes que imprimen un ambiente y unas perspectivas muy variadas. Sea cual sea su tamaño, su forma o su color, un árbol va a estructurar sin duda un espacio.
La manera de plantarlos también influye en la perspectiva. Si se plantan en solitario en el centro de un césped, atraen todas las miradas y se convierten en el elemento central de un jardín. Si se plantan en bosquetes, aportan un toque natural y permiten que su jardín se integre en el campo de los alrededores. Si forman un alineamiento, delimitan o destacan una perspectiva.
Un árbol también puede crear un ambiente particular según su especie. Así, un olivo o un ciprés (Cupressus) evocan el jardín mediterráneo, mientras que un arce del Japón (Acer) encuentra su lugar en un jardín de tendencia zen o de aire japonizante.
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Un árbol presenta interés durante todo el año.
A lo largo de las estaciones, un árbol evoluciona. En el momento del brote, sus pequeñas hojas nacientes aportan un toque de delicadeza al jardín y anuncian la primavera. La floración, por sus formas, sus colores y sus aromas, siempre resulta atractiva. ¿Qué hay más bonito que un Magnolio en flor? ¿O un Albizia? ¿O incluso el Árbol del amor (Cercis canadensis)? Esta floración puede dar lugar a frutos, bayas y drupas, igualmente adornados con una gran variedad de colores.

Un árbol es atractivo a lo largo de las 4 estaciones
Un follaje puede lucir colores variados, desde los distintos tonos de verde hasta el púrpura, el amarillo, el azulado, el rojo… En otoño, se viste con nuevos colores. Y cae (o no) en invierno, para a veces dejar ver ramitas tortuosas o bayas persistentes. Así, el Liquidámbar americano (Liquidambar styraciflua) se reconoce por su follaje de colores deslumbrantes, al igual que los arces del Japón o el Ginkgo.
Un árbol como el abedul (Betula) también puede mostrar su originalidad a través de su corteza coloreada y ornamental.
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6 árboles hermosos todo el añoUn árbol ofrece refugio y alimento a la fauna
En un jardín, un árbol es siempre garantía de biodiversidad. De hecho, es un refugio natural para las aves o los insectos polinizadores o auxiliares que incluso pueden encontrar en él recursos vitales y una fuente de alimentación. Para atraer a las aves, no dudes en colgar de las ramas de estos árboles comederos y cajas-nido.
Las aves pueden anidar en él, los insectos pueden encontrar refugio y las ardillas pueden esconderse. Las flores de un árbol pueden ofrecer néctar útil a los polinizadores, que lo aprovecharán para polinizar las verduras del huerto, y los frutos o las bayas pueden permitir que algunas aves sobrevivan en invierno.
Un árbol también permite a algunos animales escapar de sus depredadores.
En resumen, un árbol es la mejor forma de atraer una fauna, muy útil para el huerto y el jardín para combatir la plaga, pero también para maravillarnos con sus cantos, sus zumbidos y con la belleza de su vuelo y de sus colores.
Un árbol es fundamental para el medioambiente.
Tanto si se planta en la ciudad como en el campo, un árbol es un elemento esencial para la preservación del medio ambiente. En efecto, mediante la fotosíntesis, un árbol absorbe el dióxido de carbono, almacena el carbono y devuelve oxígeno. En resumen, un árbol purifica el aire ambiente, nos ayuda a respirar mejor y, en última instancia, es la garantía de una mejor calidad de vida, sobre todo en entornos muy urbanizados. Todos conocemos la importancia del bosque amazónico a escala mundial, pero un simple árbol plantado en una plaza también tiene un impacto en nuestras vidas.
Más allá de este papel fundamental que genera vida, el árbol permite luchar contra la erosión del suelo gracias a su sistema radicular y la materia orgánica que le aporta. También influye en la calidad del agua y permite mitigar los cambios de temperatura. ¡Incluso en un jardín!
Un árbol puede ser un árbol frutal nutritivo.
También se puede decidir plantar un árbol para los frutos que ofrece. En efecto, un árbol puede ser nutritivo y dar acceso a frutos de temporada, sanos, con una calidad gustativa incomparable y cultivados sin la sombra del menor pesticida, herbicida, fungicida…
Cultivado en solitario o en el marco de un huerto, o bien entrelazado o en maceta, un árbol frutal es siempre una delicia para el paladar, pero también para la vista. En efecto, los árboles frutales siempre tienen unas floraciones magníficas.
Según la región en la que vivas, es primordial seleccionar árboles frutales adaptados al clima para conseguir una fructificación interesante, pero también al tipo de suelo.
Asimismo, no dudes en plantar árboles frutales originales como la Asimina, el caqui…
¡No dudes en consultar todos nuestros artículos sobre árboles frutales para saber qué especie plantar!
Un árbol aporta intimidad
Si desea protegerse de las miradas indiscretas, aislarse del vecindario, a veces demasiado presente, o simplemente ocultarse de los viandantes que pasan por una calle o por una carretera, el árbol es la mejor forma de brindarle la intimidad que busca.
En este caso concreto, conviene elegir árboles de follaje persistente, denso y abundante, como los bambús, que además se caracterizan por un crecimiento rápido. Si no quiere instalar una barrera antirrizoma ni ver cómo sus bambús colonizan el terreno del vecino, elija variedades no rastreras como las Fargesias.
Para sustraerse a las miradas, lo ideal es plantar árboles lo bastante altos al alcanzar la edad adulta, en seto brise-vue libre, como el árbol de hierro (Parrotia persica), el árbol de las linternas (Crinodendron hoolerianum), un árbol de las pelucas (Cotinus) o también un sauce (Salix) o un avellano (Corylus).
Un árbol oculta una vista poco estética.
Tu jardín, tú lo cuidas, organizas cada espacio, eliges cada color, cada variedad. En definitiva, tu jardín es un remanso de serenidad y armonía, donde cada planta ha sido seleccionada con el máximo cuidado.
Pero un edificio vecino poco atractivo, vacío o totalmente deteriorado estropea esa bonita armonía. ¡Y ya no puedes soportar esa vista!
La plantación de árboles te permitirá compensar esa visión poco estética, ya sea en forma de seto, o bien con la elección de árboles en bola.
Y si de verdad ya no puedes más, elige árboles que crezcan rápido. Marion te orienta sobre 5 árboles de crecimiento rápido.
Un árbol aislado del ruido y del viento.
Algunos árboles también pueden plantarse como pantallas contra las molestias sonoras, por ejemplo, a lo largo de una carretera o de una calle. Evidentemente, será necesario elegir árboles con un follaje muy denso y espeso, que puedan al menos amortiguar el ruido (¡sin eliminarlo por completo, claro, ni reducir los decibelios!). Pero no esperes un milagro: el ruido seguirá estando presente; los árboles solo cambiarán la sensación.
Así, el sauce tiene propiedades acústicas indiscutibles, al igual que los bambúes, los tejos y los cipreses.
El árbol, un regalo para las generaciones futuras
Al plantar un árbol, te inscribes en el tiempo y a largo plazo. Te orientas hacia el futuro y apuestas por lo que está por venir. Porque algunos árboles pueden vivir fácilmente más de 100 años, o incluso más. En cualquier caso, plantas un árbol para ti, pero también para las generaciones futuras, las de nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros bisnietos y de todas las generaciones que les sucederán.
Por nuestra parte, habrá que tener paciencia y dejar pasar los años antes de ver cómo el árbol alcanza su madurez. Pero verlo crecer, fortalecerse y aumentar su ramaje año tras año, es también una manera de mirar la vida de forma distinta. Cada estación será un nuevo comienzo, cada floración o fructificación, un nuevo paso en la vida.
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