¿Por qué y cómo crear diferentes espacios en el jardín?
Consejos para dividir el jardín en varias zonas
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Acondicionar el jardín dividiéndolo ofrece varias ventajas. Multiplicar los ambientes, asignar una función a cada espacio, crear sorpresas, dar la sensación de que el jardín es más grande, filtrar el viento… el hecho de compartimentar su terreno en varias zonas forma parte del proceso creativo y debe plantearse con antelación, tomándose el tiempo necesario para reflexionar. Hay numerosas opciones disponibles para el jardinero que desea organizar y estructurar su jardín de manera a la vez optimizada y estética. Es entonces cuando entran en juego las estructuras de obra y las plantas, que son aliadas excelentes: cada una presenta sus propias ventajas. Le propongo que hagamos un pequeño repaso de algunos elementos a tener en cuenta para estructurar su jardín en varias zonas.
¿Por qué dividir un jardín en varios espacios?
Durante algunos años (y la pandemia ha acentuado este fenómeno) el jardín se ha convertido en un espacio privilegiado, y cada vez más personas se han lanzado a la aventura.
- Sin embargo, si jardinear consiste en plantar vegetales en el terreno, el proyecto de creación no se limita a eso. Las plantaciones se organizan en macizos y borduras, pero para conseguir un jardín con éxito, conviene abordar su creación de una manera más global, lo que implica pensar en los distintos espacios, en su organización y en los diferentes recorridos. Entonces, el jardín se convierte en una auténtica ampliación de la casa. Al igual que ella, se divide en diferentes «habitaciones», que pueden ser zonas verdes temáticas guiadas por una búsqueda de estilo o de colores, por ejemplo, o bien por la intención de asignar una función específica a cada zona (terraza, huerto, pradera florida, zona de compostaje, aparcamiento para el coche, cobertizo de jardín, almacenamiento de cubos de basura…). Si algunas de estas zonas son bonitas por naturaleza, otras merecen estar ocultas para no estropear la estética general del jardín.
- Por otro lado, dividir un jardín permite no descubrirlo todo de golpe. Oculta tras un seto o una estructura, la siguiente zona se intuye sin mostrarse plenamente, avivando así la curiosidad del visitante y empujándolo a ir un paso más allá. Al crear estos efectos de sorpresa, el jardín puede ofrecer varias atmósferas y ambiencias, y además tiene como consecuencia hacer que parezca más grande de lo que realmente es. Esto puede resultar especialmente útil en la planificación de jardines pequeños o cuando hay que componer con un terreno largo y estrecho.

Cada zona del jardín, además de ser agradable a la vista, puede tener una función específica
Ver también
Hacerse cargo de un jardín grande¿Cómo crear diferentes zonas?
- Una vez que hayas definido los espacios que prefieres (un huerto para verduras frescas, una terraza para momentos agradables al aire libre, un gallinero, una piscina…) y sepas qué superficie ocupará cada uno, te toca pensar en cómo conectarlos entre sí. Esto pasa por las circulaciones, es decir, la forma en que puedes ir de una zona a otra. Los senderos rectilíneos pueden crear bonitas perspectivas y dirigir la mirada hacia un punto focal (un árbol, una estatua, una maceta, un panorama…). Los recorridos con curvas tienen un aire más romántico y, en cambio, pueden romper ese efecto de perspectiva, escondiendo la continuación del paseo. Eso sí, cuidado con no elegir curvas demasiado cerradas y/o demasiadas, que pueden hacer que el trabajo de corte del césped sea digno de una prueba de gymkhana.
- Para acondicionar un jardín en pendiente, la creación de terrazas (o restanques) y escaleras a veces resulta imprescindible, lo que contribuye a esta idea de compartimentar el jardín.

- El acondicionamiento de un jardín llano te impulsa, en cambio, a buscar la creación de niveles artificiales (aporta tierra para crear desniveles, excava algunas zonas para disponer de un espacio más resguardado y más íntimo, incluir verticales…).
- Por último, es importante prestar atención a cómo materializar estos espacios y marcar la entrada. Las delimitaciones pueden adoptar la forma de setos vegetales: algunos ocultan totalmente la vista, de manera permanente o solo durante una temporada, mientras que otros, por el contrario, dejan pasar la mirada, para poder disfrutar de una vista interesante e integrar el paisaje de alrededor, como si formara parte de tu jardín, pero ampliándolo visualmente. Otra solución consiste en utilizar estructuras fijas y materiales no vegetales, algo que no impide asociarles plantas.
Separar y conectar las zonas con estructuras
Las construcciones, según los materiales utilizados, pueden resultar muy duraderas. Pueden usarse por sí solas o asociadas a plantas, que las vuelven menos artificiales y les aportan un extra de personalidad.
Los muros y los muretes
Los muros, entre otras cosas, pueden usarse para sostener diferentes niveles de suelo o delimitar espacios (ver el jardín entero).
De mampostería, pueden ser bastante altos y permiten así cerrar el jardín de forma eficaz. En lugar de dejarlos desnudos, aprovéchalos para decorarlos con plantas trepadoras. Así, vestidos, su presencia se atenúa y los límites del jardín se desdibujan, lo que puede dar la impresión de que es más grande. Algunas plantas, como el hiedra, la bignone, el hortensia trepadora o la parra virgen, se fijan solas a este soporte. Los rosales trepadores, jazmines, madreselvas o glicinas necesitan, en cambio, una estructura a la que agarrarse, a veces con la ayuda del jardinero. Para ofrecerles un soporte adecuado, se pueden usar simples cables metálicos o emparrillados de madera. Los muros, bien orientados, también ofrecen una zona ideal para entutorar árboles frutales, sin ocupar demasiado espacio en el suelo.
Levantados con piedras secas, los muros tienen un encanto innegable, aún más acentuado si los vegetas. La parte superior y las oquedades pueden albergar muchas plantas, que alegran el conjunto con sus floraciones.
Las gaviones
Los gaviones son estructuras que están de moda. Estas «jaulas» metálicas, rellenas con piedras, cantos rodados o con cualquier otro material que elijas, tienen, sin embargo, un aspecto muy contemporáneo, que no encaja con todos los estilos de jardín. Similar a ciertos muros en su uso, son más fáciles de montar y también pueden vegetalizarse.

Las vigas de madera o de piedra
Para sostener una restanca, una terraza, las grandes vigas de madera o de piedra, colocadas de forma vertical u horizontal, aportan un toque cálido al jardín. Para romper el ritmo, viste la parte superior del muro de contención instalando arbustos de porte rastrero y colgante, que suavizan las líneas, intercalados con vivaces. Además de su función decorativa, las plantas colocadas así crean una especie de barrera natural que aporta seguridad al cambio de niveles.
Estos elementos también pueden disponerse sobre el suelo, enterrados hasta el nivel del terreno, y así materializar un espacio, un paso o un camino.
Las pérgolas, las arcos y los arcos de jardín
Las pérgolas, los arcos, las glorietas y otras estructuras similares son excelentes formas de crear verticales. Su función puede resultar útil, como una pérgola que da sombra en una terraza o en una zona de descanso. Cubiertas con una lona de sombreo o con cañizo, delimitan una zona protegida, donde comer y descansar resguardados del ardor del sol. Instalar plantas trepadoras permite disfrutar de bonitas floraciones, follaje decorativo e incluso de frutos (kiwis, uvas, fruta de la pasión…).
Los arcos marcan especialmente bien el paso de un espacio a otro. Enmarcados, por ejemplo, por setos, invitan a continuar el paseo y forman entonces una especie de puerta, más o menos misteriosa, sobre todo si las cubren trepadoras. Es el momento de crear buenas combinaciones (un rosal y una clemátide, una trepadora de floración primaveral asociada a una trepadora de interés otoñal, por ejemplo, para embellecer distintas estaciones).

Las vallas y enrejados
Una simple valla, o un enrejado decorativo, se puede aprovechar para delimitar 2 zonas del jardín. Asegurar el perímetro de una piscina, delimitar el huerto o el gallinero reduciendo el riesgo de intrusiones, cerrar el jardín: son muy versátiles y pueden suponer una inversión relativamente baja. Ahora bien, si algunos ofrecen una ventaja estética, otros ganan en esconderse, en utilizando una vez más plantas trepadoras. Este tipo de estructuras conviene a muchas plantas (de fijación autónoma o que necesitan poder enrollarse en algo), pero vigila su orientación en relación con los vientos dominantes. Sus superficies pueden representar una carga importante que, en caso de rachas fuertes, puede destruirse en cuestión de minutos.
Las barreras
Las barreras de madera aportan un pequeño aire de campo, bucólico o incluso más «ranchero» a tu jardín. Puedes fabricarlas fácilmente a partir de estacas y tablones de ferretería, o incluso recuperar elementos del jardín (troncos y ramas procedentes, por ejemplo, de podas). Dejadas «desnudas», las barreras dejan pasar la mirada y delimitan sin encerrar. Si las enriqueces con plantas trepadoras, ganan en poesía. Por supuesto, existen versiones más duraderas gracias a las barreras de hormigón, y ante todo es una cuestión de gustos y presupuesto.

Ver también
Diseñar un jardín urbanoAcomoda en compartimentos con plantas
Una valla es un modo clásico y conocido de delimitar un espacio, pero el efecto es totalmente diferente según el tipo de vegetales que elijas.
- Los arbustos perennes, semiperennes o con hojas que permanecen en invierno (marcescentes) presentan varias ventajas. Estructuran el jardín, filtran de forma eficaz el viento y garantizan cierta intimidad durante todo el año. Fotinia, Elaeagnus, Aligustre, Carpe y numerosos coníferas se encuentran entre los más utilizados. Además, si se podan en forma geométrica, transmiten también cierta rigidez.
- Más cambiantes, los setos floridos, aromáticos y campestres ganan al dejarlos crecer de manera libre. Así disfrutas de su floración, fructificación o follaje, que marcan el ritmo de las estaciones.
- Para separar sin bloquear la vista, es posible utilizar arbustos de pequeño desarrollo, algunos de los cuales además toleran perfectamente la poda: algunos Berberis, Evónimos, Madreselvas arbustivas, Potentillas arbustivas son buenas candidatas, pero también puedes pensar en algunos rosales, aunque son menos atractivos en la estación desfavorable. Además, todas estas plantas también pueden servir para enmarcar una avenida o un camino.
- En el mismo sentido, algunas vivaces pueden cumplir esta función y crear setos bajos. Elegir vivaces de follaje perenne (Artemisa blanca, Carex, Euforbias, Coralitos, Lavándulas, pequeño Phormium, Brezos de invierno y verano) ayuda a conservar cierta estructura en invierno.
- El estilo de tu jardín (además de tu suelo y clima, y por supuesto de la exposición) también debe influir en el tipo de vegetación que acoges. En un jardín de inspiración zen o asiática, por ejemplo, los bambúes encajan especialmente, mientras que podrían resultar más sorprendentes en un jardín naturalista. Por eso, procura mantener cierta coherencia, o crear precisamente zonas bien diferenciadas, cada una con una atmósfera muy particular, que solo puedes descubrir al entrar.
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