Cultivar el crosne en el Huerto
Plantación y cultivo del crosne, una Hortalizas de raíz con sabor a Alcachofa, salsifíes y Tupinambo
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¿Quizás ya lo haya visto en los puestos de un frutero curioso o en el plato de un gran chef, este pequeño hortaliza de raíz, con tubérculos tan retorcidos que parecen dibujados de un blanco crema? Aunque el crosne (Stachys tuberosa), durante mucho tiempo clasificado entre las hortalizas antiguas olvidadas, ha hecho su gran regreso desde hace algunos años, sigue siendo raro… y caro. Quizá porque se conserva muy poco tiempo y hay que consumirlo rápidamente. Así que si le gustan los pequeños rizomas tuberosos de algunos centímetros del crosne del Japón, la mejor forma de disfrutarlo es cultivarlo en el huerto. Un cultivo relativamente sencillo, un poco como el de la patata. Eso sí: habrá que esperar 7 a 8 meses antes de cosechar el crosne a pleno invierno. Una espera que se ve recompensada por el sabor inimitable de los crosnes, que además no contienen ningún lípido y son más bien energéticos.
Descubra cómo plantar, cultivar y cosechar el crosne del Japón.
→ Todo lo que necesita saber sobre el crosne en nuestro dossier completo: el crosne, sembrar, cultivar y cosechar
¿Por qué plantar el crosne en el Huerto?
¿Por qué cultivar el crosne del Japón (Stachys tuberosa) en el huerto? En efecto, la pregunta merece plantearse cuando uno observa esta hortaliza de raíz, con tubérculos de algunos centímetros y un aspecto extraño, como de larva… De color blanco crema, estos crosnes, consumidos desde hace siglos en China y en Japón, se cultivaron durante mucho tiempo por nuestros hortelanos hasta los años 60. Y luego, cayeron en el olvido, hasta el punto de clasificarse entre los “vegetales antiguos olvidados” (que aun así vuelven a ponerse de moda). Hay que decir que el crosne debe consumirse en las 48 horas posteriores a la recolección, lo que complica muchísimo el transporte y la manipulación. En los puestos de los viveros, el crosne es, por tanto, una hortaliza relativamente cara, con precios que superan los 15 euros el kg.
Ahí está, sin duda, el primer argumento a favor del cultivo del crosne en el huerto. De hecho, se pueden conseguir crosnes en macetas o tubérculos de crosne a un precio relativamente asequible.
Segundo argumento para cultivar crosnes: darle protagonismo a una hortaliza de raíz poco consumida en las mesas de las fiestas de fin de año. En efecto, la recolección de los crosnes tiene lugar en noviembre y diciembre, lo que permite (re)descubrir estos rizomas tuberosos para la cena de Navidad, como acompañamiento de una ave, simplemente salteados en la sartén con un toque de perejil.
El argumento del sabor tampoco debe pasarse por alto, ya que los crosnes ofrecen un gusto muy delicado a alcachofa, salsifíes y tupinambo mezclados, realzado con un toque de avellana tostada. Este sabor fino cautiva también a numerosos grandes chefs. Además, es una hortaliza muy dietética y energética.
Por último, si te gustan los crosnes, cultivándolos en el jardín podrás degustarlos cuando quieras. En efecto, los crosnes, resistentes, se recolectan según las necesidades durante todo el invierno. Una recolección a demanda que permite compensar la corta vida de conservación de estos pequeños tubérculos.
Ver también
7 verduras asiáticas para cultivar en el huertoLa plantación del crosne: ¿dónde, cuándo y cómo?
El crosne de China es una planta herbácea, vivácea gracias a sus tubérculos, pero cultivada como una anual en nuestro país, que forma una mata de follaje de 30 a 40 cm de altura, bastante parecida a la de la menta (crosne y menta, por cierto, pertenecen a la misma familia de las lamiáceas). En sus raíces se desarrollan rizomas tuberosos con forma de sarta. Se cultivan del mismo modo que las patatas.
¿Dónde plantar?
El crosne crece en todo tipo de suelo, pero se prefiere un suelo ligero y arenoso… al menos para la recolección. En efecto, en un suelo pesado, los tubérculos de unos pocos centímetros pueden ser difíciles de extraer. El suelo, por tanto, debe desmenuzarse con cierta facilidad. Aun así, deberá mantenerse fresco.
En cuanto a la ubicación, debe ser más bien soleada, aunque el crosne puede adaptarse a la media sombra.
Respetar estrictamente una rotación de cultivos de 3 años para evitar la transmisión de enfermedades que, en cambio, el crosne sufre poco.
¿Cuándo plantar?
La plantación de los tubérculos se realiza, a más tardar, en abril, pero puede hacerse en febrero o marzo en las regiones con inviernos suaves. Se necesitan entre 7 y 8 meses para que los tubérculos alcancen la madurez.
¿Cómo plantar?
Antes de poner los tubérculos en la tierra, hay que trabajar bien el suelo con un azadón de mano o con una grelinette para aflojarlo y airearlo. Del mismo modo, es imprescindible eliminar bien las malas hierbas y las piedras, que el crosne teme. También es posible añadir un abono rico en potasio, como algas o cenizas de madera.
- Hacer surcos separados por 35 a 40 cm entre sí
- Cada 15 a 20 cm, cavar hoyos profundos de 10 a 15 cm con un plantador de bulbos o un transplantoir
- Colocar 2 o 3 tubérculos de crosne en cada hoyo
- Tapar los hoyos con tierra sin apisonar
- Regar.
También es posible sembrar los crosnes en macetas bajo cubierta a partir de febrero y trasplantarlos en abril.
Más información Originales, antiguos o exóticos
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¿Qué cuidados necesita la alcachofa china en el huerto?
Sin ser realmente difíciles de cultivar, las crosnes requieren aun así un mínimo de mantenimiento, entre otras cosas por el tiempo relativamente largo que pasan en la tierra:
- Regar para que el suelo se mantenga fresco, sobre todo en verano con mucho calor o sequía
- Binrar en mayo-junio para eliminar las malas hierbas que crecen
- Aplicar un acolchado para combatir las malas hierbas, perjudiciales para el desarrollo de las crosnes, y mantener cierta frescura
- Abrir el suelo en septiembre, aporcando los grupos de crosnes como se hace con las patatas. Procura no dañar los tubérculos que puedan quedar a ras de la superficie del suelo
- Aplicar otro acolchado de unos veinte centímetros a principios de otoño para proteger las crosnes de las heladas y evitar que la tierra se congele, con el fin de facilitar la cosecha.
La cosecha y la conservación de las crosnes
A partir de noviembre, cuando el follaje empieza a marchitarse, se pueden recolectar las crosnes. La recolección se prolongará hasta febrero. A menudo, el macizo desaparece, por eso el acolchado es esencial. Si no, no olvides marcar las filas con estacas o con sacos de yute colocados sobre el suelo, que tendrán la ventaja de proteger los tubérculos del frío. La recolección se realiza con una horca excavadora, que permite levantar la tierra.
Si se te olvidan algunos tubérculos en el suelo, corren el riesgo de brotar el año siguiente. Del mismo modo, no dudes en conservar algunos y guardarlos en una habitación ventilada y oscura, y sin heladas, en una caja llena de arena húmeda. Esos tubérculos se podrán replantar a partir de febrero.
En cuanto a la conservación, se mantiene alrededor de 48 horas como máximo. A partir de ese tiempo, las crosnes se deshidratan, se ablandan y pierden su sabor. Para conservarlas durante más tiempo, basta con congelarlas.
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