Al contrario que las lavandas de porte más bien arbustivo, las lavandas sobre tallo presentan una forma más sofisticada, ya que se someten a una poda poco habitual, lo que les da la apariencia de un pequeño árbol muy ornamental. La silueta de los arbustos sobre tallo, en general, y de las lavandas, en particular, es muy elegante y permite colocarlas en bonitas macetas, para un look muy romántico y atemporal. Amantes de las lavandas, descubrid nuestras explicaciones para formar una lavanda sobre tallo: necesitaréis una buena tijera de podar y un poco de paciencia.

¿Cuándo formar la lavanda sobre tallo?

La formación de la lavanda sobre tallo empieza en otoño o en primavera, sobre madera tierna. Después, la supresión de los brotes laterales se irá realizando a medida que la planta vaya creciendo.

En cuanto a la poda de mantenimiento, se llevará a cabo tras la floración, como con las demás lavandas.

¿Cómo formar la lavanda sobre tallo?

El material necesario

Para formar vuestra Lavanda, equiparos con:

formar una lavanda sobre tallo

El principio consiste en suprimir las hojas y los brotes laterales de la lavanda para conservar solo una rama, formando el tallo o el “tronco” a medida que la planta crece. Con el tiempo, ese tallo se lignificará (formará madera) y será capaz de sostener la bola de ramitos de la parte superior.

  • Si vuestra lavanda está en un recipiente pequeño (maceta pequeña o semillero), trasplantadla a una maceta más grande con una mezcla de 2/3 de buena tierra de jardín no arcillosa y 1/3 de arena gruesa. Colocad una capa de algunos centímetros de bolitas de arcilla en el fondo para asegurar el drenaje y regad
  • Empezad por eliminar todas las hojas laterales para dejar solo un “penacho” de algunas hojas en la parte superior
  • A medida que crezca vuestra lavanda, suprimid los brotes laterales, manteniendo siempre algunas hojas arriba. Esta operación puede llevar algunos meses y requiere un poco de paciencia
  • Cuando el tallo principal empiece a ganar algo de altura (aproximadamente 10 cm), tutoradlo con el tutor y los enlaces blandos para conservarle una bonita verticalidad. Recordad aflojar las ataduras siguiendo su crecimiento para evitar herir el “tronco”
  • Cuando vuestra lavanda alcance la altura deseada (entre 10 y 30 cm como máximo), dejad que se desarrolle la bola de ramitos de la parte superior, dándole una forma redondeada y bonita.
  • No olvidéis el riego regular, dejando secar el sustrato entre riegos
  • Cada año realizaréis la poda de la bola de lavanda sobre tallo justo después de la floración, con la tijera, para conservarle una bonita forma redondeada

Precauciones a tener en cuenta

Recordad en todo momento limpiar siempre con agua jabonosa y después desinfectar con alcohol vuestras herramientas de poda antes y después de usarlas, para evitar la transmisión de enfermedades de una planta a otra. Afiladlas, secadlas y lubricadlas después de la limpieza para evitar el óxido y que se atasquen: así vuestras herramientas permanecerán como nuevas durante años

Para ir más allá: