La primavera da el pistoletazo de salida para trasplantar nuestras plantas de interior, cuando entran de nuevo en una fase de crecimiento tras la pausa invernal. Las grandes plantas voluminosas y adultas, con follaje abundante o de gran porte como los Monstera o los cactus tipo candelabro, son las más delicadas para trasplantar debido a su envergadura.
Te explicamos cómo hacer bien estos trasplantes XXL, sin agobios para ti… y sin alterar tus plantas.

Las grandes plantas de interior que debes trasplantar
Este tutorial se centra en las plantas más altas o de envergadura imponente en la madurez de nuestros interiores. Se trata de plantas que superan 1,50 m, principalmente palmeras de interior (Areca, Dypsis…), Alocasia, Beaucarnea, bananeros, Dracaena, euforbias cactus, Ficus y caucho, Monstera, Pachira, Philodendron, Strelitzia, Yucca, etc.
Cada una de estas plantas tiene sus propias exigencias en cuanto a la frecuencia ideal de trasplante, que varía, de forma general, entre dos y tres años… Nuestras fichas detalladas por tipo de planta de interior te dan la información exacta para tus plantas verdes que ya han adquirido unas dimensiones exuberantes.
¿Por qué también hay que trasplantar las grandes plantas verdes?
Salvo las plantas que se conforman, e incluso prefieren, un macetero que limite el crecimiento de sus raíces, la mayoría de las grandes plantas de interior agradecen un trasplante. Cuanto más grande es una planta, más ha engrosado su sistema radicular, está claro. Por tanto, también necesita más nutrientes para sostener su exuberancia, y por ello sustrato de calidad en cantidad suficiente. Pasar a una maceta de mayor diámetro se impone, porque los nutrientes necesarios para la planta se agotan con los sucesivos riegos.
¿Cuándo trasplantar una gran planta de interior?
Lo razonable es hacerlo en primavera, entre principios de marzo y abril, cuando la planta gana tiempo de luz dentro de casa y vuelve a reactivar su crecimiento. Para las plantas que florecen, como la Strelitzia, hazlo también después de la floración. Siempre puedes dedicarle tiempo en otro momento del año si te mudas o si no te ha dado tiempo a hacerlo antes.
Sobre todo lo harás cuando compruebes que las raíces han colonizado todo el macetero y que la planta ya no aprovecha correctamente cada riego, ya que el agua pasa directamente al platillo y el sustrato se seca al momento. Si sospechas de podredumbre radicular, también es importante proceder al trasplante.
¿Dónde hacerlo?
Lo ideal, siempre que sea posible, es sacarla al exterior en un día bonito, en un balcón, en una terraza o en el césped, si tienes jardín. Si dispones de una mesa de trasplante, ¡mejor todavía! En un apartamento, una estancia alicatada, como la cocina, es perfecta para facilitar la limpieza. Prevé una lona sea cual sea el lugar, y apuesta por un espacio amplio y despejado para no estorbarte.

¿Cómo trasplantar tu planta de interior?
Trasplantar un ejemplar grande, muy pesado, resulta más fácil y menos intimidante si lo hacéis entre dos. Así, mientras uno se encarga de la maceta y el cepellón, el otro mantiene el gran volumen de raíces y de follaje.
Necesitarás:
- Una lona o, como mínimo, papel de periódico
- Guantes para manipular plantas con látex tóxico
- Una maceta limpia, ligeramente más grande (máximo 5 a 8 cm más), con agujeros en el fondo (tampoco demasiado grande, ya que inhibiría el crecimiento y provocaría demasiada humedad), lo bastante pesada como para soportar el peso de la planta
- Bolitas de arcilla o grava (opcional)
- Un mezcla drenante adaptada al tipo de planta (un sustrato para plantas de interior compuesto de sustrato para macetas, más o menos rico y filtrante según las especies, por ejemplo 1/3 de sustrato universal, 1/3 de fibra de coco y 1/3 de perlita o arena)
- Una pequeña pala o plantador
- Un martillo de goma, un cuchillo de punta redonda, un tenedor
- Un podador (opcional)
Las etapas clave: de la extracción al riego
- Ten todo el material a mano sobre la lona: maceta, bolsas de sustrato ya abiertas para preparar tu mezcla de tierra, herramientas;
- Humedece el cepellón antes de manipular, preferiblemente la víspera o hasta 48 h antes, para evitar el estrés hídrico. Las raíces también se romperán menos;
- Saca el cepellón de su maceta con el máximo cuidado posible: golpea ligeramente los laterales de la maceta con un martillo de goma para despegar el cepellón o usa un cuchillo de punta redonda para ayudar a liberarlo. Si no lo consigues, vuelve a humedecer la planta y espera unas horas o al día siguiente para trasplantar a tu gran bebé. Si alguna raíz sale por el orificio de drenaje y queda atrapada, córtala. Si la maceta sigue oponiéndose, tendrás que cortarla si es de plástico para extraer el cepellón, o romper la maceta de barro. Para las plantas muy anchas, coloca la maceta tumbada y hazla rodar suavemente para liberar el cepellón.
- Colócala de pie sobre la lona;
- Comprueba el estado radicular y desenreda si hace falta, si se ha formado un cepellón compacto con ayuda de un tenedor o un cuchillo de punta redonda; evita romper las raíces gruesas enredadas y no cortes con el podador más que las raíces negras o blandas, señal de que están en mal estado. Retira un poco del sustrato viejo que ya no es nutritivo (es fácil de rascar alrededor y por encima del cepellón) ;

- Vierte una capa de drenaje de unos centímetros en el fondo de la maceta nueva (al menos 5 cm para una maceta de 50 cm de diámetro, de 7 a 10 cm para una maceta de 60 cm de diámetro, y más si se trata de plantas tipo cactus). Dicho esto, para macetas muy grandes y plantas de follaje ancho, puedes saltarte este paso, teniendo en cuenta que esta capa de drenaje ocupa un poco de espacio de forma innecesaria cuando la planta, ahora, sobre todo necesita sustrato para seguir alimentándose ;

- Añade la mezcla preparada de sustrato hasta un tercio de la maceta ;
- Coloca el cepellón de tu planta para que el cuello (punto de partida de las hojas) quede bien arriba en la maceta ;

- Rellena con la mezcla de sustrato, compactando ligeramente alrededor de la planta, sin apisonar: el nivel de tierra debe quedar a 2 cm por debajo del borde de la maceta ; siempre debe quedar, al menos, 1 cm entre la superficie del sustrato y la parte superior de la maceta ; si sois dos, una persona ayudará a mantener el cepellón en su sitio durante el llenado ;

- Coloca la planta sobre un platillo ;
- Riega abundantemente, con agua de lluvia, lentamente, en dos tandas con unos minutos de diferencia para hacer que los nutrientes desciendan hacia las raíces. La tierra se asentará con los primeros riegos ;
- Retira el platillo al cabo de 30 minutos, dejando que escurra la planta, y coloca el macetero en un cubremacetas nuevo adecuado o sobre su soporte con ruedas ;
- Vuelve a colocar la planta en el mismo sitio (sin sol directo), para no alterarla aún más* porque el trasplante es estrés, y recoloca la planta girándola un cuarto de vuelta ;
- Espera al menos quince días antes de cualquier aporte de abono, idealmente con liberación lenta ;
- Retoma el mantenimiento estacional de la planta, como de costumbre.
* Mi consejo: si la planta tendrá que vivir desde ahora en otra habitación o en otro lugar, ten en cuenta su tamaño y muévela a donde estorbe menos. Elige una maceta pesada, estable (de barro o de plástico reforzado) y ancha, para evitar que la planta se vuelque.

¿Y si mi planta es demasiado voluminosa como para trasplantarla?
Por supuesto, hay plantas de interior que se vuelven demasiado delicadas de manipular por su envergadura, su altura o el peso de la maceta, o bien porque envejecen y esta operación ahora resulta especialmente exigente.
Para ejemplares antiguos o plantas que han alcanzado unas medidas XXL, se recurre entonces, simplemente, al surcado superficial, una técnica que consiste en reemplazar los 3 a 5 cm primeros centímetros de sustrato por un sustrato nuevo, fresco y bien nutritivo. Desecha la tierra extraída y, si es necesario, rasca muy ligeramente las raíces finas de los ejemplares compactados, e incorpora superficialmente un sustrato de calidad para plantas de interior: aporta, si lo haces cada año, la alimentación necesaria a la planta sin perturbar el sistema radicular.
Mi consejo: el surcado superficial anual permite aplazar un trasplante hasta cinco años, así que no dudes en hacerlo.
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