Ineludibles en la cocina marroquí, los limones confitados no tienen rival para realzar un tajín aromático, reavivar un tabulé o acompañar un plato de pescado. Preparados en salmuera, los limones se conservan en sal durante varias semanas, lo que los confita y les aporta una textura tierna, así como un sabor intenso y único. Con tres ingredientes sencillos basta para prepararlos en casa: limones, sal y un poco de paciencia. Tanto si dispones de limones frescos de tu huerto como si optas por limones ecológicos del mercado, este método tradicional está al alcance de todos. Sigue nuestra receta paso a paso para preparar limones confitados a la marroquí y conseguir un plato sabroso y lleno de aroma.
¿Qué variedad elegir?
Si tu objetivo es recoger limones para confitarlos, es esencial elegir una variedad adecuada al clima de tu región o que se adapte muy bien al cultivo en maceta o en bañera. Los limoneros son plantas sensibles al frío, poco rústicas, que solo se pueden cultivar en campo abierto en la región mediterránea, conocida como zona del naranjo. En otras zonas, tendrás que cultivarlos en maceta y guardarlos durante el invierno. El Limonero Meyer (Citrus x meyeri) es una de las variedades más rústicas, ya que resiste el frío hasta -11 °C. Produce limones grandes, un poco más dulces y menos ácidos que los limones clásicos. El Limonero de las 4 estaciones es una apuesta segura (aunque es sensible al frío, su rusticidad llega solo a -5 °C), y ofrece limones amarillos preciosos durante todo el año, salvo en verano. Si no tienes limonero en casa, elige limones sin tratar o ecológicos para esta receta, que utiliza los limones enteros, con su piel.
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¿Cómo hacer limones confitados?
Los ingredientes
Para un tarro de 1 L:
- 6 limones sin tratar
- 2 cucharadas soperas de sal marina gruesa por limón (aprox. 240 g)
El material necesario
- Un tarro esterilizado
- Un cuchillo limpio y bien afilado
- Un colador

¿Cómo hacerlo?
- Empieza por esterilizar el tarro como se haría con las mermeladas.
- Elige limones con la piel sana, sin cortes ni moho.
- Lava los limones bajo agua fría en un colador para eliminar cualquier impureza. Sécalos después con un paño limpio para evitar cualquier exceso de humedad que podría perjudicar la conservación.
- Con el cuchillo, abre los limones en 4 a lo largo sin cortarlos del todo. Haz solo una incisión, así podrás rellenarlos con sal manteniéndolos enteros.
- Rellena generosamente cada hendidura con sal gruesa. Asegúrate de presionar bien para que la sal penetre en la pulpa del limón.
- Coloca los limones con sal unos junto a otros en el tarro. Asegúrate de compactarlos bien para evitar la aparición de moho.
- Cuando el tarro esté lleno, c iérralo herméticamente.
- Déjalos macerar a temperatura ambiente. Los limones fermentarán lentamente, liberando su propio jugo. Espera al menos tres semanas antes de usar tus limones confitados. Cuanto más tiempo fermenten, más se desarrollarán sus sabores.
Puedes añadir algunas especias entre los limones, como hojas de laurel o semillas de cilantro, para aportar un toque de aroma adicional.
¿Cómo conservarlos?
Los limones confitados se conservan durante varios meses en su tarro cerrado, y siempre estarán listos para realzar el sabor de tus platos. Mantén el tarro en frío una vez abierto.

¿Cómo usar los limones confitados en cocina con sal?
Imprescindibles en la cocina del Magreb, los limones confitados con sal son perfectos para realzar tajines de pollo o cordero, adobos (marinadas) o, incluso, para aromatizar salsas y platos de pescado. Estos cítricos confitados aportan un toque de personalidad a las ensaladas. Córtalos en dados pequeños o en finas lonchas y mézclalos con ajo, hierbas, aceite de oliva y otras especias para preparar una vinagreta original.
Para usarlos, basta con enjuagarlos con agua para eliminar el exceso de sal y, después, picarlos finamente o cortarlos en lonchas para incorporarlos a tus recetas. La piel, tierna y perfumada, es la parte más utilizada; la pulpa puede servir para hacer rellenos, una vez retiradas las pepitas.

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