
Selección y preparación de los membrillos
Antes de ponerte el delantal y empezar la receta, ¡primero hay que ir a recogerlos al jardín! Y para una gelatina deliciosa, ¡nada mejor que los membrillos bien maduros! Un membrillo maduro se distingue por su color amarillo intenso, su textura firme y un ligero perfume afrutado. Evita los membrillos que presenten signos de pudrición o heridas, ya que podrían afectar el sabor y la textura de tu gelatina.
Nota: los membrillos que hayan caído al suelo se pueden recoger siempre que no tengan heridas, manchas ni signos de moho.
Una vez recogidos, los membrillos necesitan una limpieza cuidadosa. Su superficie suele estar cubierta por una pelusa fina que conviene eliminar antes de pasar a la cocina. Un enjuague rápido bajo agua corriente, con ayuda de un cepillo suave, ¡y listo!

Ingredientes para la gelatina de membrillo
Para esta receta sencilla y casera, necesitarás:
- Membrillos
- Azúcar (idealmente una mezcla de 50 % de azúcar blanco y 50 % de azúcar con gelificante)
- Agua
- Una cacerola o una cubeta para mermelada
- Tarros para confit con tapa de rosca
- Opcional: el zumo de medio limón
Receta de la gelatina de membrillo
Antes de empezar, piensa en esterilizar tus frascos para confit y sus tapas.
1- Corta los membrillos en cuartos sin pelarlos ni quitar las pepitas. Las pepitas contienen pectina, que ayudará a que la gelatina cuaje (y evita usar azúcar con gelificante).
2- Coloca los cuartos de membrillo en una cacerola grande y cúbrelos con agua. Lleva a ebullición, baja el fuego y deja cocer a fuego lento durante unos 30 a 40 minutos, o hasta que los membrillos estén tiernos.
3- Cuando los membrillos estén cocidos y tiernos, retira la cacerola del fuego.

4- A continuación, hay que colar para obtener el zumo. Para ello, utiliza un colador fino o un paño limpio para filtrar la mezcla. Deja que el zumo escurra de forma natural durante aproximadamente una hora. Evita presionar la fruta para mantener este zumo lo más claro posible.
5- Mide el volumen de zumo obtenido. Luego, añade el mismo volumen de azúcar al zumo (por ejemplo, para 250 ml de zumo, utiliza 250 g de azúcar).
El truco de Ingrid: durante la cocción, ¡añade una vaina de vainilla abierta para aportar más sabor!
6- Vuelve a poner en la cacerola la mezcla de zumo y azúcar. Añade un poco de zumo de limón si lo deseas. Lleva a ebullición y deja cocer a fuego vivo durante unos 10 a 15 minutos. Para comprobar si la gelatina está lista, deposita una pequeña cantidad en un plato frío: debe espesarse rápidamente.
7- Cuando la gelatina esté lista, viértela inmediatamente en frascos esterilizados. Cierra los tarros y déjalos boca abajo hasta que se enfríen para crear un vacío de aire.
8- Conserva la gelatina en un lugar fresco y seco. Antes de abrir, la gelatina de membrillo puede conservarse durante 1 a 2 años sin perder calidad. Una vez abierta, guarda el tarro en el frigorífico y consúmelo en el plazo de un mes.
Consejo: Los membrillos cocidos que hayan sobrado, restos de la preparación de la gelatina, se pueden transformar en puré, compota, membrillos en almíbar, chutney o como guarnición en recetas saladas.
Cómo utilizar la gelatina de membrillo
La gelatina de membrillo, con su textura sedosa y un sabor a la vez suave y ligeramente ácido, es deliciosa untada sobre tostadas o scones, acompañada de una taza de té o de café. Su sabor único también realza el gusto de los croissants y de los panes con chocolate, aportando un toque afrutado a estas pastelerías.

En cuanto a combinaciones, la gelatina de membrillo combina perfectamente con los quesos, especialmente con los quesos de pasta dura como el Manchego, el Queso Comté o el Cheddar. Aporta una dulzura afrutada que contrasta agradablemente con el carácter salado y la textura de los quesos.
Para los amantes de lo dulce-salado, la gelatina de membrillo también se puede usar como condimento en platos de carne. Acompaña especialmente bien al cerdo y al pato, ofreciendo un toque dulce que complementa los sabores intensos de estas carnes.
Por último, la gelatina de membrillo puede ser un ingrediente sorprendente en vinagretas y marinados, añadiendo una nota afrutada y una ligera acidez que realzará las ensaladas y las verduras a la parrilla.
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