Originario de Nueva Zelanda, el Griselinia o griselinia (también conocido como “Fusain irlandais” en algunos lugares) es un arbusto de hoja perenne, apreciado por su resistencia y por su crecimiento rápido. Gracias a su follaje exuberante y denso, es ideal para crear setos atractivos.
Esquejar la Griselinia no solo es una forma económica de multiplicar tus plantas: también es un método eficaz para asegurar que las nuevas plantas conserven las mismas características atractivas que la planta madre.
¡Prepara tus herramientas y ponte tus guantes de jardinería: vamos a esquejar la Griselinia!

Algunas palabras sobre la Griselinia
La Griselinia es un género de plantas de hoja perenne que incluye seis especies, originarias de Nueva Zelanda y de Sudamérica. Una de las especies más conocidas y cultivadas es Griselinia littoralis, también conocida como “Kapuka” o “New Zealand Broadleaf” en su país de origen.
La Griselinia se utiliza a menudo en jardines litorales para formar setos o pantallas, ya que crece rápido y tiene una forma densa y redondeada. Sus hojas verdes, lisas y brillantes son especialmente bonitas: por lo general son ovaladas y miden entre 6 y 10 centímetros de longitud.
Además de su valor ornamental, la Griselinia también se aprecia por su tolerancia a una variedad de condiciones de suelo y de clima. Puede crecer bien a pleno sol o en sombra parcial y, aunque prefiere suelos bien drenados, tolera suelos pesados y arcillosos. Es una planta resistente al viento y a la salinidad, lo que la hace especialmente útil en jardines costeros.

¿Cómo esquejar la Griselinia?
El mejor momento para esquejar la Griselinia es, por lo general, a finales de verano o a principios de otoño, cuando la planta ha terminado su periodo de crecimiento activo durante el año. En este momento, los nuevos brotes del año han tenido tiempo de madurar un poco, pero aún no están completamente lignificados (semi-agostados), es decir, todavía no son demasiado leñosos y duros.
- Elige un tallo sano y vigoroso de Griselinia, preferiblemente un brote del año en curso, que no esté en flor. El esqueje ideal debería medir aproximadamente entre 15 y 20 cm.
- Corta el tallo justo por debajo de un nudo (el lugar del que salen las hojas) con un corta limpio y afilado. Retira todas las hojas de la parte inferior del esqueje, dejando solo algunas hojas en el extremo superior, para limitar una evaporación de agua excesiva por transpiración y, al mismo tiempo, conservar algo de fotosíntesis.
- Planta el esqueje en una maceta con una mezcla de sustrato para semilleros y arena para garantizar un buen drenaje. Introduce el esqueje en el sustrato hasta que queden cubiertos dos tercios de su longitud.
- Riega bien y coloca la maceta en un lugar cálido, pero sin sol directo. También puedes cubrir la maceta con una bolsa de plástico para crear un efecto invernadero y favorecer el enraizamiento: en ese caso, se trata de un esqueje “en cámara” (a presión). Mantén el sustrato húmedo, pero sin exceso.
- Tras unas semanas (4 a 8 semanas, como media), puedes comprobar si el esqueje ha agarrado tirando suavemente. Si notas resistencia, significa que se han formado las raíces.
- Cuando el esqueje esté bien enraizado, se puede trasplantar a una maceta más grande o directamente al jardín.

Material necesario
- Podadora : Una podadora limpia y afilada es esencial para realizar cortes limpios y minimizar los daños tanto en la planta madre como en el esqueje.
- Macetas para esquejar : Necesitarás una maceta o un contenedor con agujeros de drenaje en la parte inferior. El tamaño de la maceta dependerá del tamaño de tu esqueje, pero, en general, una maceta pequeña de 10 a 15 cm de diámetro es suficiente.
- Sustrato para esquejar : Un sustrato especial “siembra y esquejado” es imprescindible, pero una mezcla sencilla de sustrato y arena o perlita garantiza un buen drenaje.
- Bolsa de plástico o campana de plástico (opcional) : Se usa para cubrir la maceta y crear una atmósfera húmeda que favorece el enraizamiento. Asegúrate de que haya agujeros para la circulación de aire.
- Regadera
- Etiquetas de jardín (opcional)
Antes de empezar, asegúrate siempre de limpiar y esterilizar tu material de jardinería para reducir el riesgo de enfermedades en las plantas.
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