Cómo mantener una charca de jardín en invierno
Nuestros consejos para una invernada bien gestionada y un estanque en plena salud
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Los días se han acortado bien, las temperaturas han bajado, la mayoría de las plantas están en reposo y muchas se han desnudado: otras tantas señales de que ha empezado el invierno.
Para gestionar bien esta temporada fría, algunos gestos de mantenimiento sencillos os permitirán mantener el estanque limpio, listo para volver a arrancar al máximo de su forma en cuanto regrese el buen tiempo.
Ya sea que tengáis un charquito muy pequeño o un gran estanque, mantener el equilibrio de este ecosistema será primordial en esta estación. Así que aquí van nuestros consejos para llevar a cabo la Invernada de vuestro punto de agua.
Limpiar y organizar los elementos móviles
Si no lo has hecho ya en otoño, es el momento de proceder a la limpieza de tu material de tratamiento del agua (bomba, filtros, clarificador UV…). Desmóntalo para poder enjuagarlo con agua limpia. Procede al vaciado y a la purga del sistema. Esto también te dará la oportunidad de comprobar que todo está en buen estado, sin fugas. Algunos equipos necesitan apagarse y guardarse fuera del hielo durante el invierno, mientras que otros podrán permanecer en su lugar. Sigue las indicaciones que te den los fabricantes.
Antes de las primeras heladas, se detendrán las cascadas o fuentes para evitar el movimiento del agua (así el agua más caliente persistirá en profundidad), así como los daños relacionados con el hielo.
Aprovecha para limpiar todas las decoraciones posibles colocadas cerca de tu punto de agua: rocas, estatuas, figuras, carillones, etc. Guarda todos estos elementos en un lugar protegido de las heladas, para evitar que el frío los dañe.

Limpiar los elementos de tratamiento del agua y las decoraciones
Ver también
Mantener una charca de jardín en otoñoProteger la Charca del frío
En invierno, es imprescindible evitar que se forme una capa de hielo en toda la superficie de tu punto de agua. Esta, en efecto, provoca la interrupción de los intercambios gaseosos entre el aire y el agua, lo que resulta perjudicial para el ecosistema del estanque.
Tienes varias soluciones, según tu presupuesto y el rigor de tu invierno.
- Instalar un calentador para estanques, en forma de cable calefactor o de flotadores. Permiten reducir el estrés debido a los cambios bruscos de temperatura, tanto para las plantas como para la fauna del estanque. Es una solución interesante en regiones con inviernos duros que registran heladas intensas y persistentes.
- Colocar una campana anticongelante, que permite que el agua no se congele en una pequeña superficie cercana, dejando de forma constante una abertura que posibilite la ventilación.
- En las regiones donde solo hay heladas puntuales, deja flotar un simple globo, un flotador o una botella de plástico lastrada: puede bastar para evitar que el hielo se forme en toda la superficie.
En el caso de un estanque elevado, que por ejemplo se instale en una terraza, también puede ser interesante proteger los bordes de la estructura. Así se evitará cualquier presión perjudicial causada por el agua congelada.
Si ya es demasiado tarde y la superficie de tu punto de agua se ha congelado por completo, coloca un recipiente con agua caliente para derretir gradualmente el hielo y recrear una abertura. No rompas el hielo con herramientas: las ondas de choque generadas serían dañinas para los peces y para la vida del estanque en general.
Si es necesario, puedes añadir un aireador para favorecer la oxigenación del agua en esta época del año.
Mantener un agua de calidad
Durante el invierno, es importante retirar de forma regular las hojas y los restos que aún puedan caer en el estanque de su jardín. Esto limitará la aportación de materia orgánica, que favorece el desarrollo de algas con la vuelta de los días agradables y perjudica la buena oxigenación del estanque.
Proceda con una red de mano (cuyo tamaño se elegirá en función de las dimensiones de su punto de agua). También puede utilizar un aspirador de estanque, especialmente diseñado para limpiar el fondo del punto de agua. Coloque estos restos verdes en el compost. Para ahorrarse esta tarea si su punto de agua no es demasiado grande, puede colocar aguas arriba una malla de protección, que impedirá que los restos vegetales caigan al agua.
Durante el invierno, las temperaturas pueden bajar de forma brusca, pero también presentar grandes variaciones. Por eso es importante comprobar el pH del agua para asegurarse de que se mantiene equilibrado (alrededor de 7) y evitar problemas con sus plantas o sus peces. Podrá conseguir fácilmente kits que permitan comprobar pH, dureza del agua, niveles de nitratos, nitritos y amoníaco. Si hace falta, en caso de desequilibrios, añada productos correctores específicos.

Invernar las plantas
Si algunas plantas acuáticas son rústicas y soportan bien las temperaturas negativas en invierno, no ocurre lo mismo con todos los vegetales del estanque. Antes de las primeras heladas invernales, por tanto, es importante protegerlas para que puedan brotar con buena salud en la siguiente temporada.
- Las plantas más rústicas podrán permanecer en su sitio, como la pesse d’eau, el trébol de agua o la flecha de agua (rusticidades > -25 °C). Tenga en cuenta, evidentemente, que, si vive en una región templada donde hiela poco, podrá mantener más plantas acuáticas en su sitio durante el invierno.
- Coloque las plantas de rusticidad media y que no puedan sumergirse más en profundidad, en el fondo del estanque. Disfrutarán de un agua más cálida y serán menos sensibles a las heladas.
- Guarde las plantas más sensibles bajo cubierta sin calefacción, pero sin heladas. Prepare un espacio específico luminoso y coloque sus plantas en un recipiente sumergido (cubo, barreño, etc.). Allí se almacenarán hasta que hayan pasado los últimos riesgos de heladas, es decir, entre marzo y mediados de mayo, según las regiones. Es el caso, por ejemplo, del Papiro o de la jacinto de agua (rusticidad -4 °C). Su mantenimiento durante el invierno se limitará a aportes de agua en caso de evaporación.
- Las plantas situadas cerca del estanque pueden acolcharse para proteger su cepa del frío.
Todos los aportes de abono deberán detenerse durante la estación fría. Podrán reanudarse en primavera.
Para saber más: La invernada de las plantas del estanque

El papiro es sensible a las heladas: debe invernarse
Proteger los peces y la fauna circundante
El metabolismo de los peces se adaptará durante el invierno, ralentizándose. Le recomendamos optar por una alimentación específica para esta estación, para ayudarles durante este cambio de ritmo. Esta suele ser más digestible y algunas gamas incluso ofrecen un alimento que se hunde en el fondo del estanque: el agua allí está más caliente y los peces encuentran refugio en invierno.
El suministro de alimento se detendrá, no obstante, cuando las temperaturas bajen por debajo de unos 6 °C: entonces los peces pasan a una fase juvenil y ya no necesitarán alimentarse. Lo ideal es hacerlo poco a poco, reduciendo las cantidades de comida desde mediados del otoño. En cuanto las temperaturas vuelvan a subir, retome el suministro de alimento de manera progresiva.
Para los otros animales que suelen frecuentar su punto de agua (ranas, tritones, insectos…), puede ayudarlos multiplicando los pequeños refugios cerca: troncos de madera, montones de piedras, etc.

Adapte la alimentación de los peces en invierno
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