7 consejos para tener bonitos heléboros
¿Cómo cuidar los Helleboro de Abjasia?
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Los eléboros, también llamados «Helleboro de Abjasia,» forman parte de las pocas vivaces que florecen en invierno. Son un tesoro para salir de la tristeza y de la grisura invernal. Se aprecian sus flores elegantes, simples o dobles, en tonos originales, desde el blanco puro hasta el púrpura intenso, casi negro, pasando por el rosa y el verde, a menudo iluminados por un corazón de estameñas amarillas. Muchas variedades también ofrecen flores abigarradas, bicolores. Sin embargo, a pesar de su apariencia robusta, los eléboros requieren algunos cuidados para dar lo mejor de sí mismos. Aquí tienes siete consejos imprescindibles para ayudarles a lucirse plenamente en tu jardín.
Para saberlo todo sobre su cultivo, consulta nuestra ficha completa «Eléboros: plantarlos, cultivarlos», así como nuestro vídeo «5 cosas que debes saber sobre el eléboro oriental».
Elige la ubicación adecuada
Los heléboros de Abjasia se sienten a gusto a la sombra o en media sombra, en un lugar donde puedan recibir una luz tamizada y estar protegidos del sol abrasador en verano. Lo ideal es instalarlos al pie de árboles o de arbustos caducos. En invierno, estos últimos pierden sus hojas, lo que permite que los heléboros reciban una iluminación suficiente para florecer, mientras que en verano, su follaje protege a los heléboros del exceso de luz directa.
Los heléboros de Abjasia aprecian un suelo ligeramente ácido, que se mantenga fresco, pero imperativamente bien drenado para evitar problemas de pudrición de las raíces. No les gusta el agua estancada y pueden deteriorarse rápidamente si el suelo está demasiado húmedo. Por eso, evita las zonas propensas a inundaciones o los terrenos demasiado arcillosos, que retienen el agua. Para garantizar una buena protección contra los vientos fríos, elige un emplazamiento resguardado, que también permitirá proteger mejor las flores de las inclemencias.

Ver también
10 heléboros de flores simplesCuidar la Plantación
Una buena plantación es la clave para garantizar un crecimiento sano y duradero de los heléboros orientales. Plántalos preferentemente en otoño, para que puedan fijarse bien antes del invierno, o a comienzos de la primavera, cuando el suelo todavía está fresco, pero ya ha pasado el riesgo de heladas intensas.
Para lograr un efecto aún más bonito, te recomendamos plantar los heléboros en grupos de 3 a 5 plantas, separadas entre sí aproximadamente entre 50 y 60 cm.
- Una vez que hayas elegido su ubicación, excava un hoyo de alrededor del doble del tamaño del cepellón y mezcla la tierra con compost bien descompuesto para enriquecer el suelo con materia orgánica.
- Para mejorar el drenaje, sobre todo si tienes un suelo pesado, incorpora un poco de arena gruesa o de grava en el fondo del hoyo. También puedes plantarlos sobre un pequeño montículo para evitar que el agua se estanque.
- Planta los heléboros enterrándolos a la misma profundidad a la que estaban en su maceta, ya que una plantación demasiado profunda puede ralentizar su crecimiento.
- Compacta ligeramente la tierra y, después, riega.
Conservar la frescura del suelo
El eléboro oriental necesita que el suelo se mantenga fresco: no dudes en regar de forma regular si no llueve (pero sin excesos; el suelo no debe quedar encharcado). Te recomendamos instalar una buena capa de mantillo orgánico alrededor de tus eléboros. Puedes usar, por ejemplo, hojas secas, BRF (madera de ramas trituradas) o paja, o bien una mezcla. Además, el mantillo tendrá la ventaja de limitar el crecimiento de las malas hierbas y de aportar de forma progresiva nutrientes al suelo mientras se descompone. Renueva el mantillo a comienzos de otoño para que las plantas tengan una cobertura protectora durante el invierno.

Ver también
6 heléboros orientales: los más oscurosRecorta las hojas dañadas
Entre diciembre y febrero, corta las hojas marchitas o dañadas. Esto permitirá realzar bien las yemas florales que aparecen en esa época. Utiliza un corta-ramas para cortar las hojas en la base (evita tirar de ellas para arrancarlas, ya que podrías dañar el tocón de la planta). Al retirar las hojas dañadas, también reduces los riesgos de propagación de los hongos. No te preocupes si tu planta se queda sin hojas: en primavera volverá a generar su follaje, lo que le permitirá reiniciar un nuevo ciclo.
Vigilar y tratar las enfermedades y los parásitos
Los heléboros pueden ser objeto de algunos parásitos o enfermedades. A veces los atacan los pulgones, especialmente si el invierno es suave. Pueden esconderse en las flores: piensa en inspeccionarlos con cuidado y también pueden ser portadores de enfermedades, como la enfermedad de las manchas negras. Para eliminarlos, utiliza jabón potásico diluido en agua, y pulverízalo sobre las partes infestadas. También puedes favorecer a los depredadores de los pulgones instalando refugios para mariquitas en tu jardín, o introduciéndolos directamente. Un seguimiento regular y una intervención rápida permiten evitar las infestaciones. Las babosas y los caracoles también pueden atacar a los heléboros, devorando sus brotes jóvenes o sus yemas florales. Para proteger tus plantas, puedes usar gránulos anti-babosas a base de fosfato de hierro (Ferramol) o seguir nuestros consejos: «Babosas: 7 formas de combatirlas de manera eficaz y natural»

Pulgones en una flor de heléboro
Los heléboros también pueden verse afectados por enfermedades, como la enfermedad de las manchas negras, que está causada por un hongo (Coniothyrium hellebori). Como su nombre indica, se reconoce por la presencia de manchas circulares negras o marrones en el follaje. Primero aparecen en los bordes de las hojas, antes de extenderse. Si no se hace nada y la enfermedad se propaga, todas las partes aéreas del heléboro pueden acabar secándose y la planta terminará muriendo. En cuanto notes que tu heléboro está afectado, corta las partes dañadas y trata con un fungicida. Como prevención, además, es importante mantener una buena aireación alrededor de las plantas, respetando las distancias de plantación, cultivarlas en un suelo bien drenado y evitar mojar el follaje cuando riegues. También puedes usar purín de ortiga o una decocción de cola de caballo para reforzar las defensas inmunitarias de tus heléboros.
Para saber más, consulta nuestra ficha de consejo sobre enfermedades y parásitos de los heléboros.
Cortar las Flores marchitas
Te recomendamos cortar las flores en cuanto se marchiten. Esto permite preservar la energía de la planta y evitar que se agote produciendo semillas. Si las dejas, esas semillas pueden resembrarse de manera espontánea en el jardín, lo que puede hacer que el heléboro resulte un poco invasivo. Además, las nuevas plantas procedentes de la siembra rara vez conservan fielmente las variedades de origen: las flores pueden presentar, entre otras cosas, variaciones en sus tonos. Puedes retirar las flores en cuanto termine la floración, en junio, cortando los tallos marchitos cerca de la base con unas tijeras de jardín bien afiladas. Esto mejorará el aspecto de la planta y favorecerá un crecimiento más vigoroso para la temporada siguiente.
Deja la planta en repos en verano
Los heléboros orientales entran en un periodo de reposo parcial durante los meses de verano, una etapa en la que su crecimiento se ralentiza naturalmente. Entre julio y septiembre, requieren pocos cuidados, salvo mantener el sustrato fresco y protegerlos de los excesos de calor. Limita las intervenciones y evita las fertilizaciones durante este periodo para no estimularlos innecesariamente. Si dejas tus heléboros en reposo en verano, les permites reconstituir sus reservas y prepararse para la próxima temporada de floración.
Si el verano es especialmente seco, puedes regar ligeramente para evitar que el suelo se quede completamente seco, pero procura no regar con demasiada frecuencia para no alterar su descanso natural. Evita mojar el follaje: dirige el chorro hacia el suelo, en la base de la planta.
En septiembre, la planta vuelve a activarse y empieza a producir nuevas raíces. Entonces puedes aprovechar para dividir tu heléboro si lo deseas.

Algunos consejos adicionales
- El heléboro aprecia los suelos ricos. A finales de verano, puedes aportar al pie de tus heléboros compost, estiércol bien descompuesto o cuerno triturado que se deposita en el suelo e, incluso, se incorpora con un ligero escardado. Esto les aportará nutrientes y, al mismo tiempo, enriquecerá el suelo con materia orgánica. Si cultivas los heléboros en macetas, puedes añadir un poco de abono.
- Evita mover demasiado a menudo o trasplantar tus heléboros, porque no aprecian que los trasplanten.
- Para potenciar los heléboros, no dudes en asociar distintas variedades. También son perfectos para acompañar a los coralitos, carex y helechos. Si los cultivas en macetas, elige una maceta decorativa y colorida, cuyo tono combine con el de la floración de tu heléboro.
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