Zamioculcas: cultivar y cuidar
Contenido
El Zamioculcas en pocas palabras
- La Zamioculcas zamiifolia es originaria del África oriental, en particular de Tanzania y Zanzíbar.
- Sus tallos erguidos llevan hojas brillantes y muy gráficas, verde profundo o negro según la variedad.
- Es una planta de interior ideal para principiantes, con mucha tolerancia a condiciones de cultivo variadas.
- Soporta la sequía, los olvidos de riego y los espacios con poca luz.
- Se integra perfectamente en decoraciones modernas, depuradas o tropicales gracias a su porte estructurado.
La frase de nuestra experta
El Zamioculcas, a menudo apodado « planta ZZ » o « gema de Zanzíbar », es una planta de interior originaria del África Oriental. Con su follaje brillante y su porte elegante, se ha ganado un lugar destacado en los interiores modernos. Forma tallos erguidos, ligeramente arqueados, que llevan folíolos ovalados, dispuestos de manera regular a lo largo de los tallos, ¡lo que crea un efecto muy gráfico!
El Zamioculcas zamiifolia combina estética y robustez, por lo que se convierte en un aliado ideal para quienes quieren añadir un toque vegetal a su interior sin necesidad de tener « buena mano». Con sus largos tallos erguidos y sus hojas de un verde profundo, aporta un aire de modernidad a la vez que evoca un ambiente tropical.
En este artículo vamos a explorar las particularidades del Zamioculcas, sus distintas variedades, cómo plantarlo, cómo cuidarlo, cómo multiplicarlo e incluso cómo combinarlo con otras plantas para crear un espacio armonioso. ¡Descubrirás todo lo que necesitas saber para cultivar y realzar esta planta excepcional!

Descripción y botánica
Documento de identidad
- Nombre latino Zamioculcas zamiifolia
- Floración Rara en interior; pequeñas flores discretas en espádice, generalmente en verano
- Altura De 60 cm a 1 m en interior
- Exposición Luz indirecta a media sombra, sin sol directo
- Tipo de suelo Ligero, bien drenado, sustrato para plantas verdes o mezcla para cactus
- Rusticidad No rústico, temperatura mínima 10 °C
El Zamioculcas zamiifolia es una planta vivaz rizomatosa perteneciente a la familia de las Aráceas, igual que el filodendro o el monstruo. Es originario de las regiones tropicales y subtropicales del África Oriental, en particular de Tanzania y Zanzíbar; es relativamente resistente a la sequía y tolera suelos pobres. Es precisamente esa capacidad de adaptación la que lo convierte en una planta tan fácil de cuidar en interior.
El Zamioculcas presenta un porte erguido y compacto, con tallos gruesos y carnosos que parten directamente de la base, formando un grupo denso y simétrico. Cada tallo lleva una serie de folíolos ovalados, brillantes y coriáceos, dispuestos de forma alterna. Esta disposición le da un aspecto gráfico y muy estético, a menudo comparado con una pluma o una fronda.
En interior, el Zamioculcas puede alcanzar entre 60 cm y 1 metro de altura en la madurez, lo que lo convierte en una planta de tamaño ideal para vestir un rincón de la habitación, una estantería o una oficina. En su hábitat natural, a veces puede llegar a 1,5 m de altura, pero es raro que alcance esas dimensiones en maceta.
El follaje del Zamioculcas es una de sus grandes ventajas. Las hojas son de un verde profundo, lustroso, casi encerado, lo que les aporta un brillo natural muy apreciado. Algunas variedades, como ‘Raven’, incluso muestran un follaje negro espectacular.
Es raro que el Zamioculcas florezca en interior. Cuando ocurre, la floración adopta la forma de un espádice blanco crema a amarillo pálido (con forma de cono o espiga), rodeado por una espata verde, con aspecto de hoja. Su floración es típica de la familia botánica de las Aráceas, en la que se incluyen muchas otras plantas ornamentales: Arum, Spathiphyllum, Dieffenbachia, etc.

La floración del Zamioculcas
Atención: el Zamioculcas no es rústico; no soporta temperaturas inferiores a 10 °C. En cambio, es extremadamente resistente a la sequía, gracias a sus rizomas subterráneos, que almacenan el agua. Esto le permite sobrevivir durante largos periodos sin riego, ¡un auténtico punto a favor para jardineros despistados!
El Zamioculcas crece lentamente, sobre todo en interior, pero va ganando presencia año tras año. Con unos cuidados mínimos, puede vivir durante muchos años.
El género Zamioculcas es bastante reducido: solo cuenta con una única especie oficialmente reconocida, Zamioculcas zamiifolia. Sin embargo, se han seleccionado varios cultivares por sus particularidades estéticas, especialmente en cuanto al follaje. Estas variedades ofrecen alternativas interesantes para diversificar su colección, manteniendo las cualidades de adaptabilidad propias de la especie.
- Zamioculcas zamiifolia : se trata de la especie-tipo, la más habitual en viveros. Se caracteriza por tallos gruesos, rectos y folíolos de verde oscuro, brillantes y carnosos. Es una planta extremadamente resistente, perfecta para empezar.
- Zamioculcas zamiifolia ‘Raven’ : esta variedad es muy apreciada por su follaje casi negro. Al nacer, los brotes nuevos son verde claro y luego van oscureciéndose progresivamente hasta alcanzar un violeta profundo o un negro brillante. El contraste con la forma clásica es espectacular, lo que la convierte en una planta muy decorativa y en tendencia.
- Zamioculcas zamiifolia ‘Zenzi’ : es una versión compacta y más robusta del Zamioculcas. Sus tallos son más cortos y gruesos, con folíolos más pequeños y agrupados densamente. Es ideal para espacios reducidos o para cultivarla en un escritorio. Su aspecto “mini” no le impide ser igual de resistente que las demás.
- Variedades abigarradas (raras) : algunas variedades abigarradas, con follaje verde y crema, existen, pero son bastante raras y costosas. Proceden de mutaciones naturales o de cruces experimentales, y suelen ser coleccionadas principalmente por aficionados apasionados. Su mantenimiento es similar, pero requieren más luz para conservar sus colores.

Los Zamioculcas se presentan en diferentes variedades, con follaje verde (Zamioculcas zamiifolia), negro (Zamioculcas ‘Raven’) o abigarrado de amarillo.
Para tener en cuenta: el Zamioculcas secreta una savia ligeramente tóxica si se daña. Puede provocar irritaciones en la piel o trastornos digestivos si se ingiere (sobre todo en animales domésticos). Por lo tanto, se recomienda manipularlo con guantes y colocarlo fuera del alcance de los niños y de los animales.
Ver también
Las plantas de interior más fáciles de cultivarLas principales especies y variedades
La Plantación del Zamioculcas
¿Dónde colocar el Zamioculcas?
El Zamioculcas es una planta de interior muy adaptable, capaz de aclimatarse a distintos tipos de espacios. Sin embargo, prefiere ciertas condiciones para expresar todo su potencial. Lo ideal es colocarlo con luz intensa, pero indirecta. Tolera bien la media sombra, lo que lo convierte en una excelente opción para habitaciones con poca luz, como pasillos u oficinas orientadas al norte. Aun así, si la luminosidad es demasiado baja, su crecimiento se ralentizará y los brotes nuevos serán menos vigorosos.
Es fundamental protegerlo del sol directo, sobre todo en verano, ya que sus hojas pueden quemarse con el efecto de los rayos intensos. El lugar perfecto es, por tanto, cerca de una ventana con cortina o ligeramente tamizada, o en una habitación orientada al este o al norte, donde la luz es suave y difusa. El Zamioculcas se encuentra a gusto con una temperatura entre 18 y 25 °C. Empieza a resentirse en cuanto las temperaturas bajan de 10 °C, lo que lo hace poco adecuado para cultivarlo en exterior en un clima templado.
Otro punto a favor de esta planta es que no necesita una humedad especial. Tolera muy bien los ambientes secos, por lo que es ideal para interiores climatizados, especialmente en invierno.

Coloca el Zamioculcas en un lugar luminoso, pero sin sol directo, por ejemplo cerca de una ventana orientada al norte o al este.
¿Cuándo plantarlo?
La plantación o el trasplante del Zamioculcas se realiza preferiblemente en primavera, entre marzo y mayo. En esa época la planta entra en fase de crecimiento activo y tolerará mejor las manipulaciones.
¿Cómo plantarlo?
Estos son los pasos para plantar o trasplantar un Zamioculcas :
- Elige la maceta adecuada : opta por una maceta con agujeros en el fondo, ya que el Zamioculcas no tolera el agua estancada. Las macetas de barro son perfectas porque dejan respirar las raíces.
- Prepara el sustrato : usa una mezcla muy drenante, por ejemplo sustrato para plantas verdes mezclado con arena, perlita o puzolana.
- Coloca un drenaje : pon una capa de bolitas de arcilla o grava en el fondo de la maceta para evitar el exceso de humedad.
- Planta la planta : retira con cuidado la planta de su maceta de origen, sin dañar los rizomas. Colócala en el centro de la maceta nueva y rellena alrededor con el sustrato, apretando ligeramente.
- Riego después de la plantación : riega ligeramente tras la plantación y luego deja secar el sustrato antes del siguiente riego. El Zamioculcas prefiere un poco de sequedad antes que un exceso de agua.

Ver también
Las plantas de interior ideales para tu oficina¿Cómo cuidar el Zamioculcas?
El Zamioculcas se caracteriza por su facilidad de mantenimiento. Requiere pocos cuidados y perdona con facilidad los olvidos. Por eso, es una planta perfecta para jardineros principiantes o para personas con un ritmo de vida muy ajetreado. Estos son los gestos esenciales para mantenerla en plena forma:
Riego
El Zamioculcas necesita riegos moderados. Esta planta tolera muy bien la sequía, pero teme el exceso de agua. Sus rizomas carnosos almacenan humedad, lo que le permite sobrevivir durante largos periodos sin riego. En primavera y en verano, normalmente basta con regar cada dos o tres semanas, procurando dejar que el sustrato se seque entre cada aporte. En otoño y en invierno, puede ser suficiente con un riego mensual, porque entonces la planta ralentiza su crecimiento y consume menos agua. El principal error que hay que evitar es regarla con demasiada frecuencia.
Consejo: si las hojas empiezan a ponerse amarillas o a ablandarse, puede ser señal de exceso de agua.

Abono
Un aporte moderado de abono puede ser beneficioso durante la época de crecimiento, de marzo a septiembre. Por ejemplo, puedes utilizar un abono líquido para plantas verdes, diluido a media dosis, aplicándolo cada 4 a 6 semanas.
Limpieza del follaje
Te recomendamos eliminar el polvo del follaje de forma regular con un paño suave y húmedo, para mantener su brillo natural. Conviene evitar los productos abrillantadores, porque pueden obstruir los estomas.
Poda
El Zamioculcas no necesita podarse realmente, pero puedes cortar los tallos dañados, secos o amarilleados por la base con un podador limpio.
Trasplante
Trasplanta el Zamioculcas cada dos o tres años, cuando los rizomas empiecen a llenar completamente la maceta. La primavera es el momento ideal para esta operación, que además permite renovar el sustrato.

Aquí se aprecia claramente que las raíces son muy densas y ya no tienen espacio para desarrollarse. Por eso, este Zamioculcas necesita un trasplante a una maceta más grande.
Las enfermedades y los parásitos
El Zamioculcas es una planta robusta, poco propensa a las enfermedades y a los ataques de plagas. Sin embargo, como cualquier planta, puede presentar algunos problemas, sobre todo cuando las condiciones de cultivo no son las ideales.
Parásitos
El Zamioculcas a veces puede ser atacado por cochinillas o por arañas rojas. Las cochinillas se presentan en forma de pequeñas masas algodonosas (cochinillas harinosas) o de pequeñas conchas marrones (cochinillas con escudo). Se pueden retirar manualmente con un algodón empapado en alcohol de 90° o con agua jabonosa. En cuanto a las arañas rojas, aparecen sobre todo cuando el aire está demasiado seco. Una pulverización regular puede prevenir su aparición y, en caso de infestación, puedes tratarla con aceite esencial de romero. Para ello, mezcla 20 a 25 gotas de aceite esencial con 3 o 4 gotas de jabón negro líquido y 5 ml de aceite de colza. Dilúyelo todo en 1 litro de agua y pulveriza sobre el follaje.

Un Zamioculcas infestado de cochinillas con escudo
Podredumbre de las raíces
El principal problema al que puede enfrentarse el Zamioculcas es la podredumbre de las raíces, casi siempre causada por un exceso de agua. Si las hojas empiezan a amarillear y los tallos se vuelven blandos en la base, hay que comprobar de inmediato el estado del sustrato. Un sustrato encharcado o un olor desagradable son indicios serios. Entonces hay que sacar la planta de la maceta, cortar las partes dañadas y volver a plantarla en una mezcla sana y con buen drenaje.
Otros problemas de cultivo
Además del riego, la falta de luz también puede provocar un debilitamiento de la planta, aunque los signos sean menos evidentes. Las hojas pueden perder brillo o estirarse hacia la luz. En este caso, a menudo basta con trasladar la planta a un lugar más luminoso, evitando a la vez la exposición directa al sol.

Hojas secas en un Zamioculcas. Esto puede deberse a la podredumbre de las raíces, causada por el exceso de humedad.
¿Cómo multiplicar el Zamioculcas?
Existen dos técnicas principales para multiplicar el Zamioculcas: la división de matas y los esquejes. La división es más rápida y resulta especialmente adecuada si tienes un ejemplar de Zamioculcas bien desarrollado, que empieza a quedarse justo en su maceta. Así le darás más espacio para crecer y regenerar la mata.
Multiplicar el Zamioculcas mediante la división de matas
¿Cuándo dividir el Zamioculcas?
Lo mejor es intervenir en el momento del trasplante, idealmente en primavera.
¿Cómo hacerlo?
- Saca la planta de su maceta y retira con cuidado la tierra alrededor de las raíces, para que queden bien visibles.
- Separa delicadamente las raíces, procurando conservar al menos un tallo con hojas por sección.
- Vuelve a plantar cada división en una maceta nueva con un sustrato drenante.
- Riega ligeramente y colócala con luz indirecta.

Para dividir el Zamioculcas, saca la planta de su maceta, despega el exceso de tierra alrededor de las raíces y, después, toma una sección con suficientes raíces para asegurar su arraigo.
¿Cómo hacer esquejes de Zamioculcas?
Es un método más lento, pero ¡muy gratificante! Puedes hacer esquejes del Zamioculcas en agua o directamente en una maceta.
Pasos:
- Elige un tallo sano y vigoroso, que no muestre signos de enfermedad.
- Córtalo por la base con ayuda de un cuchillo bien afilado o unas tijeras de podar.
- A continuación, o bien planta el tallo en una maceta con una mezcla ligera (sustrato + perlita o arena), o bien colócalo en un recipiente con agua (por ejemplo, un vaso o un tarrito pequeño). El enraizamiento en agua permite seguir el desarrollo de las raíces.
- Coloca el esqueje en un lugar cálido y luminoso, sin sol directo.
- Ten paciencia… ¡Pueden pasar varios meses antes de que aparezcan los mini-rizomas y los brotes!
- Si has hecho el esqueje del Zamioculcas en agua, trasplántalo a una maceta con sustrato en cuanto haya producido algunas raíces.
Da igual el método que elijas: ¡sé paciente! El Zamioculcas tarda en desarrollar sus raíces y sus rizomas. Pero, una vez que se establece, la nueva planta será igual de resistente que la planta madre.

Puedes hacer esquejes del Zamioculcas en agua y, después, trasplantar el esqueje a maceta en cuanto haya producido algunas raíces.
¿Cómo realzar el Zamioculcas y con qué plantas combinarlo?
El Zamioculcas es una planta de porte estructurado y follaje brillante que encaja con facilidad en muchos estilos de decoración. Combina especialmente bien con otras plantas verdes de carácter complementario. Por ejemplo, la asociación con la Monstera deliciosa permite crear un contraste magnífico entre el follaje recortado del monstera y las hojas lisas y regulares del Zamioculcas. En la misma línea, un Pothos, con sus largos tallos flexibles y colgantes, puede suavizar las líneas rígidas del Zamioculcas, a la vez que aporta movimiento al conjunto. Los Chlorophytums, o plantas araña, ofrecen a su vez un follaje ligero y colgante que crea un bonito contraste con la verticalidad del Zamioculcas.

Zamioculcas, Monstera y Pothos
Otras combinaciones funcionan muy bien, en particular con la Sansevieria, también llamada lengua de suegra. Esta planta, de follaje erguido y rígido, comparte las mismas necesidades de luz y riego, por lo que se convierte en una compañera ideal. La Calathea y la Maranta, con sus hojas nervadas y a menudo coloreadas, aportan un toque de exotismo y fantasía que rompe con la sobriedad del Zamioculcas. También se puede plantear una asociación con un Ficus elastica o un Ficus lyrata, cuyas hojas anchas y brillantes forman un fondo verdoso, o incluso con una Aspidistra para una atmósfera más clásica y sobria.
En decoración de interior, el Zamioculcas se adapta muy bien a ambientes modernos y minimalistas. Se utiliza con frecuencia en interiores de estilo escandinavo, donde sus formas nítidas y su follaje verde oscuro contrastan elegantemente con los tonos claros del mobiliario. Colocada en un cubremacetas de ratán, en terracota cruda o en cerámica mate, completa a la perfección una decoración zen, minimalista o incluso industrial. En una oficina o en un espacio de coworking, aporta un toque natural y estructurado, sin ocupar demasiado espacio ni requerir muchos cuidados. Si se coloca en solitario en una maceta grande, puede convertirse en la pieza protagonista o, por el contrario, integrarse de forma discreta en una composición vegetal más amplia.

Philodendron selloum, Ficus lyrata, Monstera y Zamioculcas zamiifolia
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