El otoño es una estación especialmente colorida en el jardín, pero, por desgracia, esos tonos fulgurantes duran poco. Pronto, los jardines se adormecerán y en marzo todos estaremos al acecho de las primeras flores de primavera... siempre que hayamos sido previsores y hayamos plantado a tiempo. Para disfrutar de las primeras flores primaverales en el jardín, aquí va mi selección de 7 plantas perennes precoces para plantar en otoño.
Brunnera Diane's Gold
Este “nomeolvides siberiano” es una auténtica joya para las zonas sombreadas y frescas del jardín. Presenta un follaje en forma de corazón, verde chartreuse que conserva sus bonitos matices dorados desde la primavera hasta las heladas. De abril a junio, se cubre de una nube de pequeñas flores ligeras, de azul intenso. Fácil de cultivar, solo pide un suelo que se mantenga fresco para extenderse y formar así un tapiz luminoso. En el jardín, se fija fácilmente bajo los árboles, al pie de los setos o en los bordes de césped, donde resaltará con elegancia.
Pachyphragma macrophylla
Esta vivácea es sin duda la primera en florecer: ya en marzo alza multitud de pequeñas flores blancas llenas de encanto. Es una planta resistente que además tiene la ventaja de fijarse rápidamente y extenderse de forma progresiva, sin llegar a ser demasiado invasora. A la sombra o a media sombra y en suelo rico, incluso pesado, forma bonitos tapices perennes salpicados de blanco a comienzos de la primavera. Encantadora con bulbos de primavera, con corazones de María o con hostas, esta planta de sotobosque también es ideal para vestir las zonas algo olvidadas del jardín.
Disporopsis pernyi
Si te gusta el Sello de Salomón, ¡no podrás resistirte a esta vivácea de sotobosque! Perfecta en sombra seca, de abril a mayo alza encantadores bohordos floridos cubiertos de pequeñas campanillas blanco crema teñidas de verde. Su crecimiento es bastante lento, pero una vez bien establecida, forma un tapiz tan denso que es capaz de competir con las malas hierbas. En el jardín, encontrará su sitio bajo los árboles, con epimedios, por ejemplo, en un talud o en rocalla sombreada.
Bergenia Dragonfly Angel Kiss
Las bergenias no necesitan presentación, tan reputadas como son por su robustez. No obstante, esta variedad merece una atención especial: compacta y muy florífera, muestra un follaje perenne notable: verde oscuro, se tiñe de rojo en invierno. En primavera, en abril-mayo, lo coronan flores de rosa pálido, semidobles, que forman un conjunto muy bonito. Muy fácil de cultivar y resistente, esta bergenia se planta tanto en macetas, en la terraza o el balcón como en el jardín.
Consuelda Sky Blue Pink
Y no, la consuelda no sirve únicamente para preparar purines y decocciones. También es una vigorosa planta tapizante que puede ser muy ornamental. Y la variedad ‘Sky Blue Pink’ es la prueba. De abril a junio, luce flores blancas y azules, matizadas de rosa, sobre un follaje perenne. Casi indestructible, esta planta soporta condiciones difíciles y crece perfectamente en sombra seca.
Epimedium Sphinx Twinkler
Con flores de una finura extrema y follaje colorido, este epimedio, también llamado Epimedio, lo tiene todo para gustar. Rizomatoso y tapisante, constituye un excelente cubresuelo perenne para sombra y media sombra. En primavera, en abril-mayo, despliega sus delicadas flores de amarillo azufre, suspendidas sobre tallos gráciles. Es un deleite, pero no te fíes de las apariencias: es, en efecto, una planta resistente que convive perfectamente con las raíces de árboles y arbustos.
Ajuga Chocolate Chip
Cubresuelo tremendamente eficaz, esta consuelda media produce pequeñas hojas estrechas de color chocolate desde la primavera hasta el invierno. En mayo-junio se alzan cortas espigas de un azul lavanda intenso, realmente llamativo. Se planta a media sombra, en suelo más bien fresco, y muestra una gran resistencia. Este ajuga es una planta ornamental, pero puede resultar muy útil para sustituir el césped en superficies pequeñas o para rellenar los amplios intersticios de un enlosado.







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