¿Cómo mantener su jardín en verano?
Riego, acolchado, mantenimiento de los macizos, siega del césped: las labores de jardinería en periodo estival
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Para muchos, el verano es sinónimo de vacaciones, descanso, playa y arena fina. Sin embargo, quienes tienen un jardín saben que el verano no se dedica del todo a no hacer nada. Para disfrutarlo al máximo, ¡tendrás que ocuparte de él, aunque sea un poco! De hecho, las fuertes temperaturas, los periodos de ola de calor e incluso la sequía y la ausencia total de precipitaciones ponen a prueba a los vegetales ornamentales y al césped. Se requiere un mínimo de cuidados para mantener un jardín florido y perfumado. Si este mantenimiento te exige algunos (pequeños) esfuerzos, tendrás todo el tiempo del mundo para disfrutar de la belleza de un jardín en plena forma, con los pies en alto, tumbado en tu tumbona. Y podrás irte de vacaciones con la tranquilidad de saber que tu jardín sabrá soportar tu ausencia.
Descubre todos nuestros consejos de mantenimiento de tu jardín durante la época estival para disfrutar al máximo de tus vacaciones.
Regar para compensar la falta de lluvia
Decir que hay que regar en verano es una obviedad. En efecto, la falta de agua perjudica gravemente la salud y el crecimiento de las plantas. Simplemente porque el agua es fundamental para la fotosíntesis. Así, la planta obtiene los nutrientes esenciales para su desarrollo, su floración y su fructificación. Sin agua, una planta sufre, se estresa, se marchita, se “anemia”… y acaba muriendo. Ahora bien, en verano las precipitaciones escasean, sobre todo en estas épocas de olas de calor y sequías recurrentes. Por tanto, hay que regar. Pero no de cualquier manera y ni en cualquier momento.
En primer lugar, no podemos sino recomendarle instalar recogedores de agua de lluvia por todas partes, y hacerlo desde el invierno. Así, cuando llegue el verano, los depósitos estarán llenos.
Después, es imprescindible aprovechar el agua, regando de forma correcta. Por lo tanto, no se recomienda regar todos los días en pequeñas cantidades, sino abundante una o dos veces por semana, e incluso tres si la ola de calor persiste. Este método de riego es muy beneficioso, porque permite a las plantas enraizar bien para buscar el agua lo más profundamente posible. Una planta regada a diario se vuelve más sensible a la sequía, ya que su sistema radicular es superficial. En general, es mejor esperar a que la planta muestre algunos signos de sed antes que aportarle agua a diario. Dicho esto, el sistema de riego por goteo o la manguera microporosa también resulta muy eficaz para quienes disponen de agua de lluvia en abundancia.

Un riego semanal y prolongado es más eficaz que los riegos diarios y cortos
Por supuesto, para las plantas jóvenes y los arbustos recién plantados en primavera, los riegos serán más abundantes y regulares para favorecer su arraigo. Sin agua, corren el riesgo de deteriorarse muy rápidamente.
En verano, también es esencial elegir el mejor momento para regar. En este punto se enfrentan dos “escuelas”: quienes riegan muy temprano por la mañana y quienes riegan muy tarde por la noche. En cualquier caso, ambas prácticas ayudan a limitar la evaporación del agua, que irá directamente a las raíces. Si usted es de los que se levantan temprano, aproveche para regar el jardín. Si es partidario de dormir un poco más, dé prioridad a regar cuando cae la noche.
Tenga en cuenta además regar sin mojar el follaje, bien en la base de los vegetales. Es la mejor forma de evitar la proliferación de ciertas enfermedades criptogámicas.
Para ir más lejos: El riego del jardín: ¿cómo hacerlo?
Ver también
Guía de supervivencia para el jardín en veranoAcolchar sin reservas para conservar la humedad
El segundo consejo de mantenimiento del jardín consiste en acolchar para que no deje el suelo de tus parterres y bordillos al descubierto. En efecto, el acolchado no está reservado solo al huerto. Para recordarlo, el acolchado permite reducir la evaporación del agua de riego formando una barrera física. Asimismo, limita la erosión del suelo y evita la formación de una costra de batimiento. Así, los aportes de agua serán mucho más beneficiosos y el acolchado conserva cierto grado de humedad. También tiene la facultad de reducir la temperatura del suelo. Más allá de estos beneficios, el mantillo impide la proliferación de ciertas malas hierbas y aporta elementos nutritivos durante su descomposición. Todos los vegetales ornamentales se pueden acolchar: desde las vivaces en los parterres hasta los arbustos de seto.
Hay distintos tipos de acolchado, pero en el jardín ornamental, conviene dar prioridad a los acolchados orgánicos, biodegradables y estéticos. Aunque aún puedes usar acolchados caseros como los recortes de césped, las hojas muertas o el compost… que, al final, quizá sean más útiles para el huerto.
En los parterres y borduras, al pie de los setos, los acolchados como las ramas trituradas procedentes de la poda de arbustos esconden numerosas ventajas. Evidentemente, habrá que comprar una trituradora, pero puede tratarse de una inversión muy útil y muy rentable. Aun así, los acolchados de comercio como las astillas de lino, de miscanthus o de cáñamo, los cascarillas de alforfón, e incluso las cortezas de pino para parterres de plantas de tierra de brezo, son totalmente eficaces, aunque más caros. En cuanto a las cáscaras de cacao o las fibras de coco, son menos respetuosas con el entorno.

Entre los distintos acolchados, el triturado de ramas es ideal para parterres y bordillos
Lo ideal es colocar el acolchado en primavera, pero aún puedes hacerlo en verano. Para aprovechar al máximo sus beneficios, antes de acolchar conviene realizar algunos gestos:
- Afloja y descompacta el suelo con la azada pequeña (binette) a 5 cm de profundidad
- Elimina con cuidado las malas hierbas
- Riega
- Extiende una buena capa de acolchado de manera uniforme, dejando libre el cuello de las plantas. Entre 5 y 10 cm son suficientes según el acolchado.
En cambio, las plantas suculentas, las cactáceas, las plantas de rocalla… todas resistentes a la sequía, prefieren los acolchados minerales. Los acolchados orgánicos pueden hacer que se pudra su sistema radicular.
Para ir más lejos: Todos nuestros artículos sobre el acolchado
Dar sombra para limitar las olas de calor
En el corazón del verano, con pleno calor, ¿qué hay más agradable que un poco de sombra para bajar la temperatura? Si esto es cierto para ti, también lo es para las plantas que sufren los embates de la radiación solar y de temperaturas de hasta 40 °C. Para algunas, ¡la subida de calor está garantizada! Y las consecuencias no se hacen esperar: el follaje se marchita, se deshidrata y, a veces, incluso se quema… y la planta muere. Este fenómeno es, sin duda, aún más acusado en las plantas cultivadas en macetas.
Evidentemente, un riego regular y el acolchado ayudan a limitar el estrés provocado por el calor. Pero a veces no basta con hacerlo de vez en cuando. Por eso es necesario ofrecer soluciones de sombra a nuestros vegetales.
En cuanto las temperaturas suban y el calor se instale, no dudes en trasladar todas tus plantas anuales, bienales o vivaces cultivadas en macetas a un lugar de media sombra a sombra. Eso sí, no hay que privarlas de luz. Así pues, un espacio con el sol de la mañana es ideal.

Las soluciones de sombra permiten bajar en gran medida la temperatura en verano
Para las plantas de macizos o borduras, las soluciones de sombra son más difíciles de aplicar. Las cajitas de madera volteadas son adecuadas para las plantas bajas; las lonas o velos de sombreo, comprados en comercios o hechos en casa con una sábana vieja, una arpillera, un trozo de tela… son perfectos para reducir la temperatura.
Para descubrir otras soluciones ingeniosas, aplicables también al jardín ornamental: Sombrear el huerto y sus verduras en verano.
Ver también
Cómo cuidar el césped en caso de ola de calorRealizar un mantenimiento mínimo de sus <strong>masas</strong> y <strong>Bordillos</strong>
En verano, temprano por la mañana o a última hora de la tarde, se recomienda regar el jardín para hacer una pequeña limpieza rápida de las plantas. Estos pocos cuidados consisten únicamente en eliminar las flores marchitas. Primero por razones estéticas, nada desdeñables en un jardín ornamental. Pero, sobre todo, para evitar que tus plantas anuales, bienales o vivaces, tus arbustos o tus rosales gasten energía innecesaria para asegurar su supervivencia formando frutos y semillas. Además, el hecho de eliminar las flores marchitas a diario estimula la aparición de nuevas floraciones.
Este gesto tan sencillo, que solo requiere unos minutos, también permite comprobar la posible presencia de parásitos o de cualquier enfermedad. Si se detectan más rápido, estos daños o los síntomas de enfermedades fúngicas o virales serán más fáciles de tratar.
Deje sus arbustos y el césped tranquilos
¡Este último consejo de mantenimiento del jardín es, sin duda, el más sencillo de llevar a cabo! En pleno verano, ya se aconseja no segar o segar muy poco el césped. La frecuencia de las siegas tiene en cuenta, obviamente, la región en la que vives. Así, en las regiones que disfrutan de algunas lluvias estivales, las siegas serán más espaciadas y el césped más alto. En cambio, en las regiones muy cálidas, o bien en caso de ola de calor o de sequía, es preferible no segar. De hecho, durante estos periodos tan calurosos, las hojas de hierba entran, de alguna manera, en reposo y detienen su crecimiento. Por lo tanto, la segadora no sirve de nada. Eso sí, el césped se amarilleará y se secará, pero con la mínima lluvia, las hojas de hierba reverdecen con facilidad. En cuanto al riego, no es necesariamente obligatorio, sobre todo desde el punto de vista medioambiental. Quizá merece más la pena dar prioridad a los vegetales de tu huerto que empeñarte, a toda costa, en tener un césped bien verde…
En lo que respecta a los setos de arbustos, también os recomendamos no hacer nada (salvo acolchar). En efecto, la poda de los arbustos de seto se desaconseja hasta mediados de julio para favorecer la biodiversidad. Las aves del jardín anidan y se guarecen allí, igual que los insectos, que son muy útiles para la polinización.
¡Y, por último, ¡preparar las vacaciones!
¡Ya es hora de meter el bañador o las botas de senderismo en la maleta! ¡Ha sonado la hora de las vacaciones! Necesitáis preparar el jardín para el descanso. Evidentemente, llamar a un vecino con mano verde, digno de vuestra confianza como jardineros, es la mejor solución. Si no tenéis al vecino ideal a mano, hay que tomar algunas pequeñas precauciones. Empezad por regar abundantemente y acolchar el suelo (si no lo habéis hecho ya). Después, eliminad con cuidado todas las flores marchitas o que estén en plena fase de marchitez. Por último, en los parterres o en las plantas en maceta, instalad sistemas de riego como las oyas.

Las oyas son perfectas para aportar humedad a las plantas
Os dejo descubrir este sistema con dos artículos:
- Las oyas o ollas: un sistema de riego eficaz y económico
- Fabricar una olla casera para regar el jardín.
El sistema de las botellas de plástico colocadas boca abajo también es eficaz, pero poco estético, tanto en los parterres y borduras como para las plantas en maceta.
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