La albahaca, una hierba aromática apreciada por sus cualidades culinarias y medicinales, es un activo valioso en cualquier jardín. Con una multitud de variedades que van desde albahaca de limón hasta albahaca tailandesa, esta planta aporta sabor a una gran variedad de platos. En la época más bonita del año, es fácil coger albahaca a diario, pero la verdadera cuestión es la conservación de la albahaca fresca para poder disfrutarla durante todo el año. Además, conviene dominar las buenas prácticas de la cosecha de albahaca. ¿Sabes de verdad cómo cosechar la albahaca sin dañar la planta, o también cómo cortar la albahaca en el lugar adecuado para favorecer un rebrote abundante? La recolección de la albahaca requiere algunos gestos sencillos que garantizan una cosecha regular y generosa. Descubre en nuestro tutorial cómo recolectar albahaca y cómo conservar la albahaca fresca para condimentar tus platos en cualquier estación.

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¿Cuál es la mejor manera de conservar la albahaca?

Cada método ofrece una duración y un uso distintos. Desde un ramillete en agua hasta la congelación, aquí tienes un resumen de las mejores formas de conservar la albahaca fresca después de la cosecha para mantener todo su sabor.

MétodoDuración de conservaciónAdecuado para
Tallos en un vaso con agua4 a 6 díasConsumo rápido y hojas frescas
Hojas envueltas con frío2 a 3 díasUso inmediato en cocina
Hojas congeladas enteras o picadasHasta 6 mesesPreparaciones calientes y salsas
Hojas secasVarios mesesPlatos guisados, aliños secos

¿Cuándo cosechar la albahaca?

La recolección de la albahaca suele comenzar aproximadamente entre 6 y 8 semanas después de la siembra. En el huerto (y según la fecha de tus siembras) puede empezar hacia los meses de junio o julio y prolongarse hasta principios de otoño.

Tu albahaca está lista para cosechar cuando sus hojas son de un verde brillante y desprenden un perfume agradable y intenso. Estas hojas tienden a ser más grandes y tiernas, ideales para la cocina.

Conviene proceder a la cosecha de albahaca temprano por la mañana, porque es en ese momento del día cuando las plantas están más hidratadas, lo que hace que las hojas sean jugosas y estén llenas de sabor. Además, la temperatura más fresca de la mañana evita que las hojas se marchiten rápidamente después del corte.

No olvides que, aunque puedas cosechar albahaca durante toda la temporada de crecimiento, es preferible hacerlo antes de que la planta empiece a florecer. Cuando la planta florece, dedica gran parte de su energía a producir flores, lo que puede hacer que las hojas nuevas resulten más amargas. Por lo tanto, asegúrate de cosechar de forma regular y eliminar cualquier flor incipiente para mantener el mejor sabor de tu albahaca.

¿Cómo cortar la albahaca?

Saber cómo cosechar la albahaca es esencial para no debilitar la planta. Para cosechar albahaca, utiliza tijeras o un cuchillo bien afilado para cortar los tallos de albahaca. Pero, ¿cómo cortar la albahaca para que vuelva a brotar? La regla es sencilla: haz el corte justo por encima del punto donde se juntan dos hojas grandes en el tallo. Una recolección de albahaca regular, idealmente cada tres semanas, favorece que la planta se ramifique y produzca todavía más hojas.

recolección de albahaca

¿Cómo conservar la albahaca fresca?

La conservación de la albahaca fresca permite prolongar el placer de tus cosechas, preservar sus delicados aromas y seguir disfrutando de sus hojas aromáticas mucho más allá de la temporada de cultivo.

1 – Conserva el ramillete en un vaso con agua

Después de la cosecha, coloca los tallos de albahaca como si fueran un ramo de flores, en un vaso o en un florerito pequeño lleno de agua. Este método sencillo mantiene las hojas frescas y perfumadas durante varios días, ideal para un uso rápido.

2 – Conserva la albahaca en el frigorífico

Para una conservación de corta duración, envuelve las hojas en un papel absorbente ligeramente húmedo y, después, colócalas en una bolsa o en una caja hermética. Así protegida, la albahaca se conserva en el frío unos días más.

3- La congelación

La congelación es una de las mejores maneras de conservar el sabor de la albahaca; lo más fácil es congelar las hojas enteras. Aquí tienes la técnica:

1- Después de recolectar y lavar las hojas de albahaca, sécalas con cuidado. Pica las hojas si hace falta.

2- Una vez secas, colócalas en una sola capa sobre una bandeja de horno y llévalas al congelador.

3- Una vez congeladas, puedes pasarlas a una bolsa de congelación o a un recipiente hermético.

Consejo: otra forma de conservar la albahaca fresca es congelar sus hojas en cubiteras. Basta con picar la albahaca, colocarla en moldes para cubitos de hielo y cubrir con agua. Cuando estén congelados, puedes sacar los cubos de hielo y guardarlos en una bolsa de congelación. Son perfectos para añadir a sopas, salsas o guisos.

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4- Secado al aire libre

El secado es otro método de conservación de la albahaca fresca, aunque el sabor es ligeramente distinto al de la albahaca fresca.

1- Recolecta bonitas hojas verdes de albahaca (más arriba hemos visto cómo cortar la albahaca), y luego pásalas por agua para eliminar pequeños insectos e impurezas.

2- Sécalas bien con papel absorbente o con un paño limpio.

3- Une 4 a 5 tallos formando un ramillete que atarás con una cuerda en la base.

4- Cuelga este ramillete boca abajo en un lugar cálido, seco, con ventilación y protegido de la luz solar directa.

5- Las hojas estarán secas cuando crujan bajo los dedos. Puede tardar de una a tres semanas.

6- Una vez secas, puedes retirar las hojas de los tallos y guardarlas en un recipiente hermético.

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5- Secado con deshidratador

El secado con deshidratador es un método excelente para conservar la albahaca, porque permite controlar con precisión la temperatura y el tiempo de secado.

1- Coloca las hojas de albahaca lavadas y secas en una sola capa sobre las bandejas del deshidratador. Asegúrate de separarlas lo suficiente para que no se superpongan y así garantizar un secado uniforme.

2- Configura tu deshidratador a la temperatura más baja posible, normalmente alrededor de 35°C. El tiempo de secado depende de la temperatura que utilices y del tamaño de las hojas de albahaca, pero por lo general, se tarda entre 2 y 4 horas para que las hojas estén completamente secas. Sabrás que están listas cuando estén crujientes al tacto y se rompan o rasguen fácilmente.

3- Deja que las hojas se enfríen antes de guardarlas. Una vez frías, puedes desmenuzarlas y conservarlas en un recipiente hermético, al abrigo de la luz y la humedad.

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6- Secado en el horno

1- Precalienta tu horno a la temperatura más baja posible, normalmente alrededor de 50-65°C. Durante este tiempo, lava la albahaca y sécala bien para evitar cualquier moho durante el proceso de secado.

2- Coloca las hojas de albahaca en una sola capa sobre una bandeja de horno. Asegúrate de separarlas para que no se superpongan, ya que esto podría provocar un secado irregular.

3- Calcula normalmente entre 1 y 4 horas. Revisa la albahaca con regularidad durante el secado. Las hojas estarán listas cuando estén crujientes al tacto.

4- Deja enfriar completamente las hojas antes de guardarlas. Una vez frías, puedes desmenuzarlas y guardarlas en un recipiente hermético, al abrigo de la luz y la humedad.

7- Conserva la albahaca fresca en aceite o en vinagre:

Conservación en aceite:

  1. Empieza lavando y secando bien las hojas de albahaca fresca para eliminar cualquier rastro de humedad.
  2. Coloca las hojas de albahaca en un frasco de vidrio limpio.
  3. Vierte aceite de oliva virgen extra sobre las hojas hasta que queden completamente cubiertas.
  4. Cierra bien el frasco y consérvalo en el frigorífico. Usa este aceite infusionado durante el mes siguiente para disfrutar al máximo del sabor de la albahaca.
aceite de oliva y albahaca

Conservación de la albahaca fresca en vinagre:

  1. Al igual que con el aceite, lava y seca bien las hojas de albahaca.
  2. Coloca las hojas de albahaca en un frasco de vidrio limpio.
  3. Vierte el vinagre sobre las hojas hasta que queden completamente cubiertas.
  4. Cierra bien el frasco y déjalo en un lugar fresco y oscuro durante unas dos semanas para permitir que la albahaca infusione el vinagre. Después, puedes colar el vinagre y conservarlo en un recipiente hermético para usarlo más adelante.

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