El romero es un arbustito apreciado por sus hojas aromáticas indispensables para aromatizar las barbacoas y los platos, y por sus delicadas flores. El romero es un arbusto de tamaño medio, que puede alcanzar entre 1 y 2 metros de altura, con un crecimiento rápido. Formar un romero en forma de tronco permite controlar su desarrollo, darle una forma de bola estética, facilitar su mantenimiento y la recolección de las hojas. En maceta, este tipo de poda permitirá controlar la altura y el equilibrio del arbusto. Sigue nuestros consejos para saber cómo guiar tu romero en forma de tronco y cuidarlo.

¿Por qué optar por la poda del romero en forma de tronco?
La poda del romero en forma de tronco es una excelente opción si buscas una estética refinada para tu jardín, balcón o terraza, transformando el arbusto en un pequeño árbol elegante. Este método permite un control preciso de su desarrollo, limitando su ocupación en el suelo y haciéndolo ideal para espacios reducidos. Además de su atractivo visual, la poda de un romero en forma de árbol facilita la recolección de las hojas y mejora la circulación del aire alrededor de la planta. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este enfoque exige un mantenimiento inicial y regular más exigente, y hace que la planta sea más vulnerable al viento si no se realiza un tutorado adecuado.
¿Cuándo formar un romero en forma de tronco?
Para obtener un romero en forma de tronco, el mejor momento para empezar esta formación es a finales del invierno o al inicio de la primavera, antes de que comience el crecimiento. Durante este periodo, la planta sale de su fase de latencia. Así, los cortes cicatrizarán más rápido. Es preferible podarlo en tiempo seco para evitar que las heridas se pudran. Aun así, puedes podar durante todo el año, excepto en las épocas de heladas.
¿Cómo formar un romero en forma de tronco?
Este tipo de poda evitará que tu romero forme madera vieja y favorecerá un rebrote vigoroso. La madera vieja en un romero se reconoce por su aspecto más grueso y leñoso, de color grisáceo o marronáceo, y por la ausencia de hojas o por la presencia de hojas muy ralas, a menudo ya reseca. La poda también fomenta la formación de nuevos brotes. La poda del romero solo se realiza sobre madera del año, aún verde y tierna, que tenga hojas.
- Elige un plantón de romero sano y vigoroso, con un tallo central sólido
- Retira todas las ramas laterales en los dos tercios inferiores del tallo central usando un podador bien afilado. Así se animará al crecimiento hacia arriba.
- Deja algunas ramas en la parte superior del tallo central para formar la copa de tu romero en forma de tronco. Corta estas ramas para darles una forma redondeada. Recortarás los brotes de la cabeza en cuanto alcancen unos 10 cm de longitud para formar una copa equilibrada y compacta.
- Ata el tallo central a un tutor con lazos flexibles para mantenerlo erguido, sobre todo si tu romero aún es joven o si vives en una región ventosa. Irás añadiendo lazos a medida que crezca para sostenerlo.
- Elimina de forma regular los posibles rebrotes que salgan del cepellón y los brotes nuevos que aparezcan en el tallo central para favorecer un crecimiento denso en la parte superior.

¿Cómo cuidar un romero podado en forma de tronco?
Evita podar las ramas viejas que ya no tengan follaje, porque el romero nunca vuelve a brotar en la madera vieja. Encontrarás las necesidades específicas del romero en nuestra ficha « Romero: plantación, beneficios, recolección ».
Material necesario
- Un podador bien afilado o una tijera de boj
- Un tutor
- Unos lazos o collares para el tutorado
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