La grosellera espinosa es una planta robusta y productiva, apreciada por sus pequeños frutos redondos y deliciosos. Fácil de cultivar en el jardín, también es un arbusto frutal sencillo de multiplicar. De hecho, existen varios métodos para obtener nuevas plantas, entre ellos el esquejado y el acodo, que son los más eficaces. Descubre en este tutorial cómo multiplicar fácilmente tu grosellera espinosa para enriquecer tu jardín con estas sabrosas bayas rojas, verdes o doradas.

¿Cuándo multiplicar las groselleras espinosas?
El periodo ideal para la multiplicación es el otoño, justo después de la caída de las hojas, o a comienzos de la primavera, antes de que las yemas empiecen a hincharse. Durante estas etapas, la planta está en reposo vegetativo, lo que facilita la manipulación de las ramas sin estresar en exceso la grosellera espinosa.
Método 1: la multiplicación por acodo
Para mí, el acodo es el método más eficaz para obtener nuevas plantas de forma sencilla de groselleras espinosas.
1- Selecciona una rama baja y flexible, aún unida a la planta madre.
2- Dobla la rama hacia el suelo (o hacia una maceta) para que toque la tierra. Entiérrala ligeramente y luego fija la rama al suelo con una grapa metálica o un peso, como una piedra.
Opcional: puedes retirar previamente una pequeña parte de la corteza, justo debajo de un nudo, para estimular la formación de raíces.
3- Mantén la tierra ligeramente húmeda, sin exceso, hasta que se desarrollen raíces.
4- En el otoño o en la primavera siguiente, corta la rama que une tu nueva planta con la planta madre. Si es necesario, puedes desenterrar y replantar esta nueva grosellera en otro lugar o en una maceta grande.

Método 2: la multiplicación por esquejes
1- Selecciona ramas sanas de aproximadamente un año, libres de enfermedades o daños.
2- Corta segmentos de 15 a 20 centímetros de longitud, asegurándote de incluir varios nudos, donde se encuentran las yemas. Utiliza un podador limpio para hacer cortes netos y evitar la propagación de enfermedades.
3- En plena tierra: prepara un suelo suelto y bien drenado, que puedes enriquecer con compost para favorecer el crecimiento. En maceta: prepara una mezcla de 2/3 de sustrato de semillero y 1/3 de arena de río.
4- Planta los esquejes enterrando al menos dos nudos en el suelo, lo que favorecerá la formación de raíces.
5- Riega de forma moderada, manteniendo el suelo ligeramente húmedo hasta que los esquejes echen raíces.
6- Al cabo de unos meses, las raíces ya estarán desarrolladas y deberías ver aparecer nuevas hojas en la primavera siguiente.

Cuidados después de la plantación :
- Protege los jóvenes esquejes de las heladas invernales con un mantillo grueso en los pies de las plantas jóvenes. Un velo de hibernación puede ser necesario en regiones con inviernos rigurosos.
- Mantén el suelo húmedo, pero sin exceso, especialmente durante los dos primeros veranos.
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