Segar una pradera florida o una zona herbácea
Nuestros consejos para cuidar tu jardín de una manera más natural y favorable a la biodiversidad
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La siega vuelve cada vez con más fuerza en los últimos años. Se impone como una alternativa más natural y favorable para la biodiversidad que el corte rasante, que se aplica generalmente en los céspedes. Es posible segar diferentes zonas del jardín: parcelas con hierba, praderas o barbechos en flor, huertos, etc.
Entonces, ¿cómo conseguir un buen mantenimiento del terreno de forma segura con las herramientas de siega? Sigue nuestros consejos.
Las ventajas de la siega frente al desbrozado
Si el siega vuelve a ponerse de moda como método de mantenimiento del jardín, es porque tiene muchas ventajas.
- No utiliza energía eléctrica ni fósil (gasolina), lo que supone un ahorro considerable y resulta más ecológico.
- Favorece la biodiversidad, al dejar más refugios y alimento para la fauna local. Esto facilita que atraigas y mantengas en el jardín con más facilidad los insectos beneficiosos, como los preciosos polinizadores o los depredadores de las plagas. Es menos traumático para la fauna que el corte, a menudo víctima, por desgracia, de las cuchillas rotativas. Esta técnica de mantenimiento también da protagonismo a la diversidad y a la preservación de las especies vegetales autóctonas, a veces amenazadas. ¡Menos intervención humana es una forma sencilla de «reasilvestrar» el jardín!
- La siega permite mantener zonas que a veces son difíciles de acceder con una cortadora de césped, una desbrozadora de bordes o un desbrozador eléctrico.
- Es un ahorro de tiempo, ya que requiere menos pasadas regulares que durante un mantenimiento con aparatos. Por lo general, se realiza solo una o dos veces al año, frente a un corte que a veces se hace una vez por semana.
- Mantener los vegetales durante más tiempo garantiza un papel de climatizador. Su follaje retiene mejor la humedad y la frescura en el suelo y también en el aire, lo cual resulta especialmente interesante en verano. Esto también ayuda a limitar los riegos.
- El suelo se mantiene protegido de las presiones del clima y de las personas: inclemencias meteorológicas, radiación UV, pisoteo, etc.
- La siega no genera ninguna contaminación sonora u olfativa, siempre que se realice con herramientas manuales.
- El aspecto estético también es un argumento, aunque sea totalmente subjetivo. Para algunos, un césped recortado muy al ras es sinónimo de jardín limpio y agradable; para otros, en cambio, parecerá triste y sin vida, a diferencia de un jardín más natural. La siega también deja espacio a cierta creatividad: se puede jugar con las alturas, las formas, etc.
- Por último, segar el jardín es una buena forma de hacer ejercicio físico, totalmente natural y ¡gratis!
En cuanto a los inconvenientes, segar a mano es efectivamente un trabajo físico que requiere, como mínimo, cierta condición, y a menudo incluso algunos calentamientos previos. También es necesario disponer de una herramienta y mantenerla con regularidad (aunque lo mismo ocurre con las herramientas eléctricas). Por último, la siega requerirá más paciencia.
La siega tardía
En zonas que no requieren una pasada diaria, puedes optar por la siega tardía en el jardín. Además, cada vez son más las colectividades que adoptan esta técnica de mantenimiento, que consiste en podar a finales de la temporada. Así se preserva la biodiversidad. El objetivo es dejar que las plantas disfruten de un ciclo de vida completo, permitiéndoles formar semillas antes de ser podadas. La siega tardía se realiza, por tanto, a finales de verano o al inicio del otoño. De este modo, los animales y los insectos pueden aprovechar durante más tiempo el alimento y los refugios.
La siega diferenciada o razonada
Otra forma de mantener el jardín de manera más natural consiste en practicar la siega con gestión diferenciada o razonada. Consiste simplemente en distinguir distintas zonas del jardín:
- las que necesitan un mantenimiento regular, en los alrededores de la casa, a lo largo de los caminos que atraviesan el jardín, en la zona de juegos de los niños, etc. (zona de siega regular);
- las que se conforman con un mantenimiento anual, como las praderas o las tierras en barbecho floridas;
- las que pueden dejarse en barbecho natural (zona sin siega).
La altura y la frecuencia de corte se adaptan así de forma específica para cada zona, a diferencia de un mantenimiento global. Una vez más, esta alternancia favorece a la biodiversidad, ya que multiplica los hábitats. También requiere menos energía y tiempo.
Para saber más, te invitamos a consultar nuestro artículo « La siega diferenciada: un paso pequeño para el jardinero, un gran paso para la biodiversidad ».

¿Cómo practicar el siegado de forma segura?
¿Cuándo intervenir para segar?
El periodo de intervención depende de la zona afectada. Para una pradera florida, espera a finales de verano o a principios de otoño, una vez terminado el ciclo de vida de las plantas. Así habrán tenido tiempo de diseminar sus semillas, lo que te permitirá ver cómo vuelven de forma espontánea año tras año. Por lo tanto, aquí basta con segar una vez al año.
Para un huerto frutal, puedes decidir segar en primavera, para que los insectos libadores polinicen prioritariamente tus árboles y arbustos. Luego, intervén una segunda vez en el año, en el momento de la recolección de los frutos.
Las zonas silvestres, como los bordes del seto o el fondo del jardín, pueden conformarse con una siega cada 2 a 3 años.
Aprovecha un día seco y soleado para intervenir, idealmente a primera o última hora del día, cuando la fauna haya reducido su actividad.
Las diferentes herramientas para segar
Para la siega a mano, tendrás que elegir entre una hoz manual o una faux.
- La hoz para hierba o la hoz para zarzas están hechas con una hoja en forma de media luna, unida a un mango de madera. Se sostienen con una mano y están más bien pensadas para superficies pequeñas.
- La faux (antiguamente faulx) está compuesta por una hoja larga y afilada, curvada, que se fija a un mango largo. Se utilizará para parcelas más grandes y requiere sostenerla con las dos manos.

La hoz, más pequeña que la faux, más sencilla de usar
Elige herramientas ergonómicas, ligeras y hechas con materiales duraderos (madera, acero…). También deben estar adaptadas a tu altura y complexión. Algunas, además, se pueden ajustar en altura. Para una faux, por ejemplo, el mango debe llegar justo debajo de la cadera, a la altura del fémur. Prefiere herramientas de dos empuñaduras: son más fáciles de manejar y de equilibrar.
Comprueba que las hojas estén bien afiladas: una herramienta que corta mal será más peligrosa y exigirá más energía de la necesaria. Si hace falta, utiliza una piedra de afilar, que a veces se vende incluso con la herramienta.
Si la zona que vas a segar es muy grande, algunos jardineros prefieren usar una motosegadora, o también una cortadora de césped ajustada a la altura máxima posible (aproximadamente entre 8 y 10 cm). Ten en cuenta que, en ese caso, perderás algunas ventajas del segado manual, pero ganarás en energía y tiempo.
¿Cómo conseguir un buen segado?
Lo ideal es segar en sentido contrario al de la curva de las hierbas altas (normalmente indicado por los vientos dominantes).
Antes de empezar, ponte guantes y ropa adecuada para el jardín (calzado firme o botas, pantalón que cubra, camiseta de manga larga). Las gafas también serán útiles para evitar proyecciones.
El uso de la faux es sencillo, pero requiere un poco de práctica.
- Ponte erguido, de cara a la zona que vas a segar. Deja reposar la hoja en el suelo a tu derecha (o a tu izquierda si eres zurdo), con la punta mirando hacia delante.
- Sujeta el mango con dos brazos (la mano derecha va por encima de la izquierda) y, a continuación, realiza un movimiento lateral de vaivén de derecha a izquierda, con los hombros. Los brazos se mantienen extendidos. Cuanto más alta sea la zona que vas a segar, más amplios podrán ser los movimientos. La hoja debe permanecer siempre bien horizontal.
- Vuelve a colocar la faux en el suelo dando un paso hacia delante. Continúa así por franjas en toda la zona a segar. Si las hierbas son especialmente altas y vigorosas, puede ser necesario segar en ambos sentidos. En un terreno con pendiente, empieza por la parte baja, segando franjas paralelas a la pendiente. Luego retrocede para pasar a la siguiente longitud. Si hay obstáculos (árbol, construcción, etc.), haz un círculo alrededor de la zona que quieres evitar.
- Al desplazarte, lleva la herramienta sobre el hombro, con la hoja hacia atrás, por seguridad.

El segado requiere gestos adecuados
El uso de la hoz es más fácil.
- Agárrate con una mano un manojo de hierba por cortar con la mano izquierda (o con la derecha si eres zurdo).
- Corta por la base con la otra mano, realizando un movimiento lateral de derecha a izquierda.
Después de usarla, limpia siempre la hoja de tu herramienta con un paño empapado en alcohol. Así se limita la difusión de enfermedades entre plantas y se conservan las hojas en buen estado durante más tiempo. A continuación, guarda tu herramienta en un lugar seco y protegido, idealmente con la hoja hacia arriba
Gestionar los residuos vegetales
La solución más simple consiste en dejar los residuos vegetales en el lugar. Así protegerás el suelo y lo irás alimentando poco a poco mientras se descompone.
Si quieres un resultado más “limpio”, es totalmente posible compostar los residuos. También puedes dejarlos secar durante unos días (esto permite, a la vez, que la fauna pueda irse y que las últimas semillas posibles caigan), antes de reutilizarlos como acolchado en otras zonas del jardín. Si lo deseas, utiliza una trituradora.
Errores que debes evitar al segar tu jardín
Algunos errores frecuentes pueden dificultar el segado del jardín.
- Actuar sobre hierbas demasiado bajas. El segado requiere, en efecto, que las hierbas hayan alcanzado una altura mínima, de al menos 20 cm.
- Segar hierbas demasiado verdes, que serán demasiado tiernas y cuya siega la cuchilla tendrá más dificultades para cortar con limpieza.
- Segar hierbas húmedas.
- Descuidar el mantenimiento del material. De hecho, es importante comprobar el estado de sus herramientas y equipos con antelación. Si es necesario, piense que también puede alquilar o pedir prestado el material en lugar de comprarlo.

Evitar segar hierba mojada
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