Las plantas bioindicadoras: ¿qué son?
Estas malas hierbas que dicen mucho sobre el suelo de nuestro jardín
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Cynodon, campanita morada de los campos, diente de león, gran plátano… estas malas hierbas, a menudo llamadas «hierbas malas», tienden a poblar tus noches (de jardinero) de pesadillas. Y pasas tus días buscando erradicarlas por todos los medios, a veces los más inconfesables (a ojos de un jardinero, ¡evidentemente!).
¿Y si cambiaras de paradigma? ¿Y si una mañana te levantases pensando que estas hierbas indeseables quizá tienen su utilidad en el jardín? ¿Y, sobre todo, que no crecen en tu huerto, tus macizos o tu césped por casualidad? En efecto, estas adventicias pueden considerarse plantas bioindicadoras, es decir, plantas que son informadoras valiosas sobre el estado de salud y la naturaleza de tu sustrato. Plantas que permitirán al jardinero que eres airear, enriquecer o aligerar tu tierra con criterio.
Descubre con nosotros esas famosas plantas bioindicadoras para entender qué nos revelan.
Si no, ¡también puedes comértelas! Olivo abre el apetito con las malas hierbas que conviene poner en nuestro plato.
Las plantas bioindicadoras, ¿qué son exactamente?
El concepto de las plantas bioindicadoras no es nuevo. El botánico Gérard Ducerf, además, ha publicado una enciclopedia en 3 volúmenes en la que presenta 750 plantas bioindicadoras, alimentarias y medicinales. En ella, evoca así las plantas bioindicadoras, comunes en nuestros campos, en nuestras praderas y en nuestros huertos, que pueden convertirse en verdaderas aliadas de los agricultores y de los jardineros.
En efecto, estas plantas no se arraigan en un sitio u otro por puro azar. No germinan de forma aleatoria, por arte de magia. Así, un suelo contiene una multitud de semillas que solo germinarán si encuentran en él las condiciones que se ajustan a sus necesidades, en cuanto a humedad, estructura, acidez… En cuanto se cumplen todas las condiciones, crecen espontáneamente y de forma natural porque el suelo les conviene (aunque también entren en juego otros criterios como las temperaturas o las condiciones climáticas).
En resumen, estas hierbas, que a menudo se consideran indeseables, aportan información valiosa sobre la naturaleza del suelo, sus propiedades, su estado de salud, sus excesos o sus carencias…
Así, nos proporcionan datos esenciales sobre:
- La fertilidad del suelo y su riqueza en materia orgánica
- La estructura del suelo (¿está aireado, es compacto y está apelmazado?)
- La textura del suelo (¿es arcilloso, limoso, arenoso?)
- La acidez del suelo
- El grado de degradación o de contaminación de la tierra
- La capacidad de retención de agua del suelo.
¿Cómo saber si una planta es bioindicadora en tu terreno?
Un diente de león perdido en medio de tu césped o la presencia de un plantón de pourpier potager en medio de las ensaladas no se considerará necesariamente una planta bioindicadora. En efecto, para que se vea como tal, esta planta herbácea debe estar presente en una cantidad suficientemente importante, incluso en situación de predominio, en un espacio dado.
Podemos aplicar un método bastante sencillo para hacer un diagnóstico de tu suelo. Pero hace falta dedicar un poco de tiempo para observar y leer la tierra con precisión:
- Delimitar una superficie de 1 o 2 m² en la que vayas a hacer un inventario muy preciso de las plantas que crecen espontáneamente. Evidentemente, este inventario implica que tengas conocimientos suficientes en botánica para diferenciar estas distintas adventicias. Puedes ayudarte de una aplicación de identificación de plantas o de cualquier obra;
- Evaluar su tasa de presencia para saber cuáles son las plantas dominantes y cuáles están menos representadas. Así, la presencia de una planta es realmente significativa cuando ocupa al menos el 70 % de la superficie delimitada. Al igual que las siguientes, presentes en al menos un 50 %.

Tener mouron des oiseaux en el terreno es una señal de buen equilibrio del suelo
Para facilitarte este trabajo de inventario (que puedes hacer, por ejemplo, en un terreno que aún no se haya trabajado), van algunos consejos:
- Elegir un espacio homogéneo y representativo
- Preferir la primavera para hacer este inventario, porque las malas hierbas vuelven a la vida después de su periodo de latencia invernal
- Evitar las zonas segadas o cortadas
- Hacer un recuento estricto y preciso (un jardinero suele tener tendencia a sobreestimar la presencia de ciertas malas hierbas que parecen desafiarle)
- Tomarte tu tiempo para identificar bien la especie de una planta, pero también sus distintas variedades, que pueden germinar y crecer en medios diferentes.
Las principales plantas bioindicadoras presentes en nuestros jardines
Así, ciertamente, la presencia de todas estas plantas no puede sustituir un análisis profesional del suelo, realizable gracias a un kit fácil de usar, que permite definir con precisión las características físicas y químicas de un suelo. Sin embargo, se trata de valiosos indicadores que conviene saber tener en cuenta.
Hagamos un pequeño inventario de las plantas más frecuentemente encontradas en un terreno y de las indicaciones que nos ofrecen sobre la naturaleza, la textura o el estado de salud del suelo (con una pequeña nota entre paréntesis para sus virtudes alimentarias).
- Morrón blanco o morrón de los pájaros (Stellaria media) : Suelo bien equilibrado y en buena salud. ¡La planta ideal para tener en tu huerto! Las hojas se consumen crudas en ensaladas o cocinadas.
- Ortiga dioica o gran ortiga (Urtica dioca) : exceso de materia orgánica vegetal o animal; suelo demasiado rico. Los brotes jóvenes, antes de la floración, se comen cocidos en forma de sopa.
- Liserón de los campos (Calystegia sepium) : suelo rico en nitrógeno y en materia orgánica, pero demasiado compactado y asfixiado.
- Rumex (Rumex obtusifolius) : suelo compacto, empapado de agua y demasiado rico en nitritos. Hojas y brotes jóvenes comestibles, pero fuertemente dosificados en ácido oxálico.
- Gran plantago (Plantago major) : suelo demasiado apelmazado y compacto, al que le falta aire. Las hojas jóvenes del centro se comen en ensalada.
- Grama de los campos (Elytriga campestris : suelo fatigado, compactado y con exceso de nitratos y potasa. Las partes del rizoma son comestibles.
- Diente de león ( Taraxacum officinale) : suelo saturado de materia orgánica animal, pero también demasiado compactado. Todo se come en el diente de león: crudo o cocinado.
- Renáncula rastrera (Ranunculus repens) : suelo encharcado, demasiado lixiviado, pobre en elementos nutritivos. Planta tóxica.
- Cardo común (Cirsium arvense) : suelo árido, saturado en fósforo.
- Datura : suelo contaminado. Planta tóxica.
- Portulaca de huerto (Portulaca oleacea) : suelo con bajo poder de retención de agua. Planta comestible que, no obstante, contiene ácido oxálico: conviene consumirla con moderación en personas con problemas renales.
- Paquerette (Bellis perennis) : suelo descalcificado, en el inicio de la erosión y el lavado (lixiviación). Hojas jóvenes y flores comestibles, crudas o cocinadas.
- Lamio morado (Lamium purpureum) : Exceso de nitrógeno y de materia orgánica en un suelo rico en caliza; suelo erosionado y lixiviado. Solo la parte aérea se consume como condimento.

La ortiga dioica, el liserón de los campos, el rumex, el gran plantago, la renáncula rastrera y el lamio morado son plantas bioindicadoras
¿Qué plantas indican un suelo rico en nitrógeno?
En un suelo, el nitrógeno (N) es indispensable para las plantas porque, como elemento nutritivo, contribuye a su buen crecimiento. Permite producir proteínas, vitaminas, enzimas… y clorofila. Actúa principalmente sobre el desarrollo de los tallos y las hojas. Pero también es esencial para la transformación y la degradación de la materia orgánica en elementos minerales gracias a los micro-organismos.
Así, si un suelo es demasiado pobre en nitrógeno, se puede enriquecer con compost bien equilibrado, mantillo, los cortes de césped, el estiércol, abonos orgánicos como cuerno triturado o sangre seca, purín de ortiga o de consuelda… También se pueden cultivar Fabáceas (las leguminosas), que tienen la capacidad de fijar y devolver el nitrógeno atmosférico gracias a las nodosidad de sus raíces…
Pero, al querer hacerlo demasiado bien, a veces se provoca una falta de nitrógeno. Olivier le explica todo sobre la falta de nitrógeno y, sobre todo, cómo evitarla y remediarla.
Y, en ocasiones, su suelo resulta rico en nitrógeno. ¡Regocíjese! Es una buena noticia. Algunas plantas bio-indicadoras son, por tanto, señales de buena salud del suelo:

La Chenopodium album, la Hierba de San Benito y el Senecio común demuestran que el suelo es rico en nitrógeno
- La Hierba de San Benito (Geum urbanum)
- La Chenopodium album (Chenopodium album)
- La campanita morada de los campos
- El llantén de los pájaros
- La ortiga mayor
- El Carqueja común (Senecio vulgaris)
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