¿Cómo elegir la maceta ideal para trasplantar una planta?
Elegir el tamaño adecuado de la maceta, el material adecuado y el momento adecuado para realizar el trasplante
Contenido
Para los jardineros principiantes, esta es la etapa que a menudo da más miedo: ¡el trasplante de una planta! Si el macetero se elige muchas veces por su función estética, también debe responder a las necesidades de los vegetales.
Recordemos que el trasplante es necesario por dos motivos principales.
- Con el paso del tiempo, la planta desarrolla sus partes aéreas, pero también sus raíces. Cuando ya no tienen suficiente espacio, el crecimiento se detiene y la planta puede acabar debilitándose.
- Al cultivar en maceta, el sustrato (la mezcla en la que se cultiva la planta) pierde con más rapidez sus elementos nutritivos que cuando se cultiva en terreno abierto. Por lo tanto, hay que renovarlo para que la planta pueda alimentarse de nuevo.
Aquí tienes nuestros consejos para elegir bien el nuevo macetero que acogerá tu planta y convertir el trasplante en un ritual fácil y rápido.

¿Cómo elegir bien el macetero para tus plantas?
Las señales de que necesitas trasplantar tu planta
- El crecimiento se detiene. La planta ya no crece (no aparecen hojas, tallos ni flores nuevas). Lleva varias semanas estancada, y eso fuera de su período de letargo (generalmente en invierno).
- Las raíces sobresalen de la maceta. Asoman por encima y ya no están enterradas, o bien escapan por debajo a través de los agujeros de drenaje.
Si observa uno de estos síntomas, ¡es señal de que ya es el momento de trasplantar su planta!
¿Cuándo debo hacer el trasplante de mi planta?
El trasplante de las plantas es idealmente durante el período de latencia de los vegetales. Por tanto, hágalo al inicio de la primavera o bien en otoño. Para las plantas de exterior, hágalo obligatoriamente fuera de los períodos de heladas o de sequía.
El trasplante suele hacerse cada dos o tres años. El año en el que no realice trasplante, puede hacer un recubrimiento superficial, es decir, sustituir los primeros centímetros de sustrato por sustrato nuevo. Esta solución también se contempla cuando la planta es demasiado pesada para moverla, cuando es difícil plantear un recipiente más grande (especialmente para las plantas de interior) o cuando la planta ha alcanzado su tamaño definitivo.
Algunas excepciones pueden llevarle a trasplantar en otros momentos del año.
- Si acaba de comprar una planta nueva. Le recomendamos trasplantar rápidamente todos los ejemplares recién adquiridos, ya que los recipientes en los que crecen suelen ser demasiado pequeños y el sustrato ya ha agotado sus reservas nutritivas.
- Si su planta ha sido víctima de una enfermedad o de un ataque de plagas. En este caso, cambie por completo la totalidad del sustrato y limpie cuidadosamente el recipiente (aunque aquí no es necesario trasplantarla a una maceta de mayor tamaño).
- Si su planta ya no es estable en su maceta. Las partes aéreas descompensan el recipiente, que acaba por caerse.

A menudo es útil trasplantar las plantas después de la compra
¿Qué tamaño de poté de Naveau elegir?
Encontrar el equilibrio adecuado: ni demasiado grande, ni demasiado pequeño
El nuevo recipiente en el que vas a trasplantar tu planta debe ser más grande que el anterior. Pero la idea de “más grande” a veces es bastante difusa y los volúmenes se pueden expresar de formas diferentes (en litros o en cm). A menudo se oye que basta con escoger el tamaño superior: si tu planta está en una maceta de 30 cm de diámetro, elige un recipiente de 40 cm de diámetro. Pero en realidad, el tamaño de la maceta futura depende de criterios adicionales.
- Las dimensiones globales de la planta, partes aéreas y cepellón (sistema radicular rodeado de sustrato) Generalmente, un recipiente 2 a 3 veces más grande en altura y anchura que estas medidas es ideal.
- El crecimiento de la planta. Si es lento, como en las cactus y plantas suculentas, con un recipiente de un tamaño 1,5 veces superior suele ser suficiente. Si se trata de una planta de crecimiento rápido, es mejor elegir un recipiente 3 veces más grande.
Toma nota de que una maceta demasiado grande no es recomendable, aunque creas que así ahorrarás tiempo en los futuros trasplantes. Más allá del aspecto estético (la planta parecerá “perdida” en medio del recipiente, por lo que el conjunto no resultará muy armónico), muchos vegetales cultivados en maceta agradecen estar un poco apretados para crecer o florecer bien.
Elegir la forma adecuada
Encontrarás recipientes de todo tipo de formas: redondos, cuadrados, rectangulares… Esta se elige a menudo solo por motivos estéticos. En cambio, la profundidad del recipiente es un factor esencial que hay que tener en cuenta, y depende del desarrollo radicular de la planta. Por término medio, suele ser de 30 a 40 cm de profundidad.
Algunas plantas solo necesitan poco espacio y poco sustrato para desarrollarse, como las siemprevivas u otras vivaces de rocalla, así como algunas flores anuales. Se trata de vegetales con un sistema radicular superficial, que se mantiene en la superficie. Estas plantas pueden contentarse con recipientes, como platillos, abrevaderos, jardineras y macetones de unos 10 a 20 cm de profundidad.
Al contrario, algunas plantas disponen de un sistema radicular profundo y voluminoso. Es el caso, por ejemplo, de las plantas con rizomas como el Strelitzia, pero también de los arbustos frutales y las plantas trepadoras. Para ellas, elige recipientes de al menos 50 a 60 cm de profundidad.
Ver también
¿Cómo trasplantar una planta de interior?¿Qué material elegir?
Existen diferentes materiales, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. Se elegirán en función de varios criterios:
- estética;
- manejo y peso (si los recipientes deben colgarse o colocarse en una terraza o un balcón);
- resistencia;
- aislamiento;
- precio.
La terracota
Se trata del material preferido, el que más a menudo les recomendamos usar. La terracota o arcilla es un material poroso de origen natural.
Las ventajas:
- permite que respire el sustrato y que el agua se evapore rápidamente;
- los recipientes son bastante económicos al comprar y fáciles de encontrar en tiendas;
- ofrecen una buena estabilidad;
- ya disponen de un orificio de drenaje;
- es un material natural, de color sobrio, que se adapta a todos los estilos de interiores y exteriores.
Los inconvenientes:
- es un material frágil, que no resiste los golpes, las caídas ni las heladas intensas;
- los recipientes son más pesados y, a menudo, no son tan fáciles de mover cuando se trata de grandes volúmenes.
Los recipientes de terracota, por ejemplo, son adecuados para plantas que no toleran bien la humedad, como las suculentas y cactus, Sansevieria, Dracaena, etc. Si tiendes a regar en exceso tus plantas, también es una buena solución.
El plástico
Las ventajas:
- son los recipientes más baratos al comprar;
- existe una gran variedad de colores y formas;
- son ligeros, fáciles de manejar y de trasladar;
- el agua se evapora menos rápido, ya que el material es impermeable;
- soportan bastante bien las heladas y resisten los golpes.
Los inconvenientes:
- son menos ecológicos, aunque cada vez hay más recipientes fabricados con materiales reciclados y en Francia (huella de carbono de los transportes reducida);
- pueden ser inestables si las partes aéreas de la planta son voluminosas;
- en algunos modelos, hay que perforar los orificios de drenaje por cuenta propia;
- su color puede alterarse con el efecto de los UV;
- la estética suele estar menos valorada, pero es posible colocarlos en bonitos cubremacetas.
Los recipientes de plástico se reservan más bien para plantas que prefieren sustratos húmedos o frescos, como las Alocasia, helechos o Hydrangeas.
Otros materiales
También encontrarás recipientes de cerámica. A diferencia de la terracota, estos están recubiertos con una capa que los hace impermeables (no son porosos). Son muy estéticos, pero sus inconvenientes son los mismos que los de la terracota: fragilidad y pesadez. Además, son caros.
Los recipientes de resina, fibra de tierra o cemento retoman las propiedades del plástico, pero son más estéticos y ofrecen un estilo contemporáneo.
Los recipientes de madera, como las cajas para palmeras o la orangerie, también son bastante populares. Ofrecen un buen aislamiento frente a los elementos (calor, frío, viento) y son resistentes. Su estética natural se integra fácilmente en un jardín o en el interior. El inconveniente es que requieren un tratamiento regular, son más difíciles de mover y su vida útil varía según la calidad de la madera.
Por último, existen recipientes de metal (zinc, aluminio) de tipo canaletas o barreños. Aportan un toque rústico y vintage. Sin embargo, son pocos los que ya tienen orificios de drenaje. Si no deseas perforarlos, te recomendamos usarlos más bien como cubremacetas. Ten en cuenta también que, si se colocan al sol directo, pueden calentarse fácilmente.
Notas: existen macetas con depósito de agua, fabricadas con diferentes materiales. Reserva este tipo para las plantas que aprecian suelos constantemente frescos y húmedos.
Los colores
Los recipientes de colores oscuros se calientan más rápido al sol que los de colores claros. Por lo tanto, crearán más rápidamente diferencias de temperatura, a las que algunas plantas son especialmente sensibles.

Hay macetas de todas las formas y colores, y de muchos materiales. Aunque la elección suele ser estética, entran en juego otras consideraciones
Los errores que no debes cometer al trasplantar tu planta
No descuidar la higiene
Es habitual reutilizar recipientes antiguos para el trasplante de las plantas. Para evitar cualquier riesgo de transmisión de enfermedades, le recomendamos que siempre los limpie previamente. Con agua tibia y jabón negro es suficiente para conseguir un maceta limpia rápidamente.
Elegir un sustrato mal adaptado
La elección del sustrato de cultivo es importante, ya que en maceta la difusión de nutrientes es limitada. Para mayor comodidad, puede optar por sustratos específicos ya adaptados a los distintos tipos de plantas. Los hay para plantas en macetas o jardineras, para plantas de interior, para plantas crasas, para orquídeas, para plantas acidófilas, para plantas mediterráneas, etc.
Otra solución: prepare sus propias mezclas, adaptadas a las necesidades de cada planta.
- Para los vegetales que aman los suelos ligeros y drenantes, mezcle a partes iguales sustrato hortícola clásico (o tierra de jardín) con mitad de arena o de elementos drenantes (fragmentos de teja, bolitas de arcilla, puzolana…).
- Para los vegetales que prefieren suelos ricos, añada un puñado de compost doméstico bien descompuesto o de abonos específicos (cuerno triturado, sangre seca…).
- Para los vegetales que necesitan un sustrato húmedo, añada esfagno (sphagnum), que tiene la capacidad de retener el agua durante más tiempo.
- etc.
No olvidar el drenaje
El drenaje es indispensable para evitar que el agua se estanque en el fondo de la maceta y haga que las raíces se pudran. Elija siempre recipientes con el fondo perforado. Para la mayoría de las plantas, se recomienda añadir una capa adicional de materiales en el fondo de la maceta (fragmentos, bolitas de arcilla…) para que el agua escurra sin que las raíces queden sumergidas.
El caso del platillo
A algunas personas no les parece muy estético, pero el platillo tiene varias utilidades en ausencia de maceta de recubrimiento: permite que el sustrato se vaya empapando con el agua por capilaridad (sobre todo cuando es muy drenante). Pero también sirve para proteger las superficies sobre las que se apoya la planta (suelo, muebles, etc.).
Eso sí, acuérdese de vaciarlo al cabo de unos veinte minutos si queda agua, para evitar asfixiar las raíces.

El platillo es útil: también permite ver el agua que ha bebido la planta y vaciarlo si queda
- Suscribirse
- Contenido
Comentarios