¿Cómo utilizar las aguas grises en el jardín?
En períodos de sequía, es posible utilizar aguas grises en el jardín bajo ciertas condiciones
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Decir que el agua es un bien precioso parece hoy una obviedad. Con el calentamiento climático que se vuelve cada vez más patente año tras año, con la sequía que afecta a algunas regiones desde la primavera, con las olas de calor que se repiten, preservar este recurso limitado que es el agua se ha vuelto obligatorio. Desde hace algunos años, ante los cauces fluviales secos y los acuíferos en descenso, las autoridades locales multiplican las restricciones de agua.
En todo el territorio, para muchos jardineros, la recogida de agua de lluvia se ha impuesto con el paso de los veranos. Estas aguas pluviales, recogidas durante el otoño y el invierno, permiten regar el huerto en primavera y verano cuando el déficit de precipitaciones se vuelve preocupante. Del mismo modo, muchos jardineros evolucionan en sus prácticas de jardinería con el único fin de‘ahorrar agua en el jardín. Es una forma sencilla de ahorrar agua de la red. Y, de paso, ahorrar dinero. Al mismo tiempo, proporciona a estas plantas de huerto un agua perfecta, con pH bajo y sin cal.
Otra fuente que podría aprovecharse para compensar la falta de agua son las aguas grises procedentes de lavabos y fregaderos, duchas y bañeras, o también de lavadoras y lavavajillas. ¿Se pueden utilizar realmente estas aguas grises en el jardín o en el huerto? ¿Y en caso afirmativo, con qué precauciones? Todos nuestros consejos y trucos para sacar partido a las aguas grises de la cocina y del cuarto de baño.
¿Qué son exactamente las aguas grises?
Las aguas grises designan las aguas residuales domésticas, las aguas de lavado que proceden esencialmente de la cocina y del cuarto de baño. En resumen, se trata del agua que sale de los fregaderos y de los lavabos, y que se utiliza para lavar verduras y frutas, las manos y la cara. En estas aguas grises también se incluye el agua procedente de la ducha o de la bañera, pero también la del lavadora y del lavavajillas. Estas aguas pueden estar cargadas de grasa, restos, trozos de comida y productos añadidos como detergentes, además de fibras de microplástico, células microscópicas de piel humana y cabello.

La mayoría de las aguas grises se tratan en una estación depuradora
Estas aguas grises se oponen a las aguas blancas y a las aguas negras. Las aguas blancas se refieren a las aguas potables procedentes de las precipitaciones, de un manantial o de un pozo, o también de la red; y las aguas negras son las que provienen de los WC, con contenido de materias fecales.
Estas aguas grises y negras se tratan en una estación depuradora o mediante un sistema de depuración no colectiva como la fitodepuración. Antes de verterse en la naturaleza para volver a ríos, rieras, mares y océanos.
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Es difícil cuantificar con precisión la cantidad de aguas grises que se envían a las alcantarillas cada día, ya que depende de los usos y del estilo de vida de cada persona. Aun así, la cifra de 150 litros al día y por individuo parece razonable. Dicho de otro modo, el potencial que representan estas aguas grises es enorme, tanto para el medio ambiente como para el bolsillo:
- La preservación de los recursos hídricos : en el contexto actual del cambio climático, los acuíferos se agotan rápidamente debido a los episodios de sequía recurrentes. Y las necesidades de agua aumentan, por ejemplo, con el desarrollo de las piscinas en el ámbito particular. Sin embargo, estas aguas grises podrían considerarse un recurso sustitutivo para algunas necesidades de agua.

Un gesto sencillo con consecuencias importantes…
- La reducción del consumo de agua potable : reutilizar las aguas grises para algunas necesidades (descarga del inodoro, lavado de vehículos y de equipos exteriores, riego del jardín…) permitiría, de forma lógica, reducir el consumo de agua potable que en algunos casos no está justificado, especialmente en los baños.
- La disminución de gases de efecto invernadero en la atmósfera : el tratamiento de estas aguas grises en las estaciones depuradoras consume energía y, por tanto, produce gases de efecto invernadero. Reutilizar las aguas grises permite actuar en favor del desarrollo sostenible y la preservación del medio ambiente.
- Ahorros nada desdeñables en términos de presupuesto : la recogida y el uso de las aguas grises permitirían reducir el consumo de la red y, con ello, lograr ahorros importantes para el presupuesto familiar.
¿Qué precauciones hay que tomar para aprovechar las aguas grises?
Ya se ha visto anteriormente que las aguas grises son el resultado de las actividades diarias de un hogar. Sin embargo, estas aguas grises pueden representar potencialmente un peligro para el ser humano y el medio ambiente debido a las sustancias que contienen, como detergentes, jabones y geles de ducha, fibras textiles…
Para plantearse utilizar estas aguas grises en el jardín o incluso en casa, ante todo es esencial tomar algunas precauciones con antelación. Y en particular eliminar los productos de limpieza e higiene que contengan sustancias químicas o tóxicas como lejía, los productos que contengan sodio (por ejemplo, en el lavavajillas), las sales de baño, los agentes blanqueadores, los desinfectantes, los colorantes artificiales, y los detergentes que contengan boro, tóxico para las plantas a cierto nivel de concentración. 
Así pues, se recomienda utilizar productos de higiene y mantenimiento naturales y biológicos, perfectamente biodegradables y que cuenten con una etiqueta ecológica que le garantice que están libres de productos químicos.
Asimismo, conviene utilizar estas aguas grises en plazos muy breves. En efecto, pueden albergar potencialmente bacterias (Salmonella o E-Coli) que pueden desarrollarse muy rápidamente si las aguas se almacenan durante más de 24 horas. Este fenómeno sigue siendo poco frecuente, pero se debe priorizar el principio de precaución.
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De nuevo, rige el principio de precaución. Y las recomendaciones de la ANSES (Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, del Medio ambiente y del Trabajo) van en ese sentido. La Anses estima que la reutilización de las aguas grises en la vivienda solo debe considerarse para usos estrictamente limitados, en entornos geográficos afectados de forma sostenida y repetida por escasez de agua. Es decir, el abastecimiento de la cisterna, el lavado de las superficies exteriores y el riego de los espacios verdes (excluyendo huertos y usos agrícolas).
Concretamente, es totalmente posible utilizar estas aguas grises para regar una gran superficie como el césped, los setos, los árboles frutales o los parterres de flores. Así, las materias microscópicas o los productos biodegradables en cierta medida contenidos en las aguas grises no se concentrarán en superficies pequeñas. Se recomienda el riego por goteo o el riego manual para reciclar las aguas grises. En cambio, evite los sistemas de pulverización.
En cambio, no se recomienda regar las hortalizas de hoja ni las hortalizas de raíz, y menos si no están cocidas, con estas aguas grises crudas. Asimismo, evite utilizar estas aguas grises para regar frutos en contacto con el suelo, por ejemplo las fresas.
No obstante, se puede encontrar un punto intermedio entre usar agua sin precauciones y vaciarla por completo al alcantarillado. Así, es muy sencillo y seguro de recuperar las aguas que se utilizan habitualmente para lavar las verduras y la ensalada. Basta con lavar las verduras en una palangana en lugar de en el fregadero.

El simple hecho de lavar las verduras en una palangana en lugar de en el fregadero permite recuperar una parte de las aguas grises, fáciles de usar para el riego
Del mismo modo, el agua de cocción de las verduras, una vez enfriada, permitirá regar los parterres, borduras o jardineras. Otro gesto para reciclar las aguas grises es: poner un cubo en el baño para recoger el agua fría de la ducha antes de que llegue el agua caliente.
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Los métodos de reciclaje de las aguas grises
Actualmente, las aguas grises y las aguas negras acaban a menudo en las alcantarillas. Sin embargo, empiezan a surgir alternativas y pueden implantarse de forma individual, respetando la normativa. Máxime cuando las aguas grises están mucho menos contaminadas y son más fáciles de tratar que las aguas negras. Por supuesto, incluso una vez recicladas, estas aguas grises nunca podrán utilizarse para el consumo humano. Aun así, pueden servir perfectamente para el riego.
La recogida y el reciclaje de las aguas grises de manera sistemática se basan en tres etapas clave: separar las conducciones para aislar las de los inodoros de las de los demás productores de aguas grises (lavabo, fregadero, bañera, ducha…), filtrar y almacenar.
La separación de las conducciones requiere, por tanto, una cierta inversión en una vivienda ya existente, pero puede ser sencilla de implementar durante una construcción. A continuación, existen distintos sistemas de filtrado que se pueden poner en práctica: ya sea mecánicos (filtrado con arena o con lava) o biológicos mediante vegetales o biofiltros aeróbios y anaeróbios). Lo esencial es filtrar estas aguas grises para liberarlas de las partículas y materias que contienen. Sin olvidar el almacenamiento de esta agua en buenas condiciones para evitar el desarrollo de bacterias y los malos olores.
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