Adopta los ásteres gigantes, para una larga floración colorida en otoño
Plantas fáciles de cultivar que aportarán durante mucho tiempo volumen y color
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Los ásteres son plantas perennes generosas que alegran sin falta el jardín en otoño. Nos deleitan con una floración bien colorida, en una paleta de colores variada: azul, violeta, malva, rosa, púrpura, rojo… ¡Hay para todos los gustos!
Entre los ásteres, las variedades gigantes sin duda no pasan desapercibidas. Al medir más de 1 metro de altura, se muestran generosas y serán perfectas para aportar volumen en los macizos. Descubre todo lo que necesitas saber sobre estos grandes ásteres de otoño, para usarlos bien en el jardín y disfrutar de una larga floración colorida.
Para saberlo todo sobre el cultivo de los ásteres, descubre nuestro dossier « Ásteres: plantar, cultivar y cuidar ».
Las ventajas estéticas de estos grandes ásteres
La llegada del otoño marca el final de la temporada más animada en el jardín. Y aunque no se trata, por ello, de un periodo triste, especialmente gracias a los arbustos de follajes coloridos, a las fructificaciones decorativas o a las cortezas llamativas, es cierto que las floraciones pasan a ser más discretas. ¡Por suerte, los ásteres están aquí para alegrar el jardín!
Una floración generosa y colorida
Si os recomendamos elegir los ásteres gigantes para el otoño, es sobre todo por su floración colorida, que aportará dinamismo y alegría al jardín. Tanto si es intensa como si es más suave, brinda un bonito toque campestre, con sus flores de corazón amarillo dorado, contrastadas y luminosas. Además de su gran variedad de tonalidades, los ásteres muestran una interesante diversidad de floración: podréis optar tanto por flores sencillas como por flores dobles con varias filas de pétalos. En el caso de l’Aster novi-belgii ‘Marie Ballard’, por ejemplo, las flores azul pálido parecen auténticos pompones, de un aire sofisticado, que casi recuerdan a pequeños dahlia cuando no están completamente abiertas. Con ‘Fellowship’, la floración doble rosa claro tiene un encanto irresistible por su aspecto despeinado.

Aster novi belgii ‘Marie Ballard’ de flores dobles
N.B.: en los ásteres, las flores no son exactamente las que creemos. El centro está formado en realidad por flores amarillas tubuladas, mientras que lo que tomamos por pétalos son también numerosas flores pequeñas liguladas agrupadas en el exterior, como en las margaritas.
Algunas variedades florecen ya a finales del verano, en agosto, mientras que otras son capaces de mantener el espectáculo hasta noviembre. Para un efecto de larga duración, no dudéis entonces en combinar los grandes ásteres de otoño con floración temprana con otros de floración más tardía.
Son plantas melíferas, que atraen a un montón de mariposas y a valiosos insectos polinizadores al jardín, creando auténticos bailes que aseguran un bonito espectáculo durante el otoño.
Por último, los ásteres son candidatos perfectos para la elaboración de ramos de aspecto silvestre. Las flores, de hecho, pueden mantenerse bonitas al menos durante una semana en jarrón.
Una silueta que aporta volumen
Los grandes ásteres permiten ocupar el espacio fácilmente. Tienen una silueta erguida y de porte arbustivo, alcanzando al menos 1 metro de altura y hasta 1,50 m de media. Sin embargo, existe una especie trepadora, la única de su género, capaz de llegar a 5 metros de altura: l’Aster carolinianus. Esta impresionante liana produce una multitud de pequeñas flores rosa pálido entre octubre y noviembre.
En el fondo de los macizos, los ásteres no tienen rival para aportar volumen y se combinan perfectamente con gramíneas, siempre dentro de ese estilo tan natural y silvestre. También podéis instalarlos en el borde o en una maceta grande para alegrar terrazas y balcones en otoño.
Otros atractivos ornamentales
La floración no es el único valor decorativo de estas plantas. Para no perder nada, algunos ásteres también tienen un follaje decorativo, que multiplica todavía más su interés ornamental. Puede ser púrpura, como en l’Aster laevis ‘Calliope’, que además presenta tallos negros originales, resaltando muy bien la floración azul malva. Con l’Aster macrophyllus ‘Albus’, también llamado áster de grandes hojas, el follaje cordiforme (en forma de corazón) forma un bonito arbusto verde claro. Mencionemos también la especie tipo de Aster laevis, con su follaje verde oscuro y reflejos azulados, que contrasta con una línea roja color vino de Oporto en el centro.

Aster laevis ‘Calliope’ con tallos negros
Después de la floración, los ásteres producen frutos decorativos, compuestos por un aquenio unido a una aigreta de sedas. Brillantes y poéticos, se desprenden y viajan a merced del viento, como las flores del diente de león.
Un cultivo accesible para todos los jardineros, incluso principiantes
En cuanto al cultivo, los grandes ásteres son vivaces de otoño fáciles de cuidar: bien rústicos, no requieren demasiados cuidados. Se pueden cultivar en la mayoría de nuestras regiones. Aportadles un suelo ligero y bien drenado, en el que el agua no se encharque, y en una situación soleada. Algunas especies incluso pueden tolerar la sequía puntual, como el Aster pringlei ‘Monte Cassino’, que nos regala una nube de flores blancas que se agitan con la brisa de agosto a noviembre. Esto también ocurre con el Aster pringlei x ericoïdes ‘Pink Star’. Sin embargo, la mayoría de los ásteres preferirá un suelo fresco (que no se seque del todo).
Los ásteres pueden expandirse con rapidez gracias a sus rizomas y se dividen con facilidad, lo que permite multiplicarlos en el jardín sin esfuerzo.
En resumen, los ásteres gigantes son plantas que acumulan varias cualidades: fáciles de cuidar, generosas, coloridas y versátiles; son candidatos ideales para animar el jardín en otoño.
Ver también
Elegir, plantar y cuidar de los asterosLas variedades para adoptar en un otoño lleno de color
Los grandes ásteres de otoño en tonos azules y malvas
Son los colores típicos en los que pensamos cuando hablamos de los ásteres.
En los gigantes de otoño, elige, por ejemplo, entre:
- el Aster novae-angliae ‘Purple Dome’, con sus flores de un violeta púrpura muy vivo entre septiembre y octubre;
- ‘Violetta’, con una floración violeta muy intensa, desde finales del verano hasta octubre;
- ‘Barrs Blue’, una apuesta segura que produce flores tipo margarita azul-violáceas con el centro amarillo dorado hasta noviembre;
- el Aster tataricus ‘Jindai’, que luce un rosa ligeramente azulado y cuyas tallos sólidos tienen la ventaja de no necesitar tutorado;
- el Aster novi-belgii ‘Reitlingstal’, con sus flores semidobles de un color lavanda, visibles a comienzos de otoño;
- ‘Sarah Ballard’, con sus flores en forma de estrella, azul-malva, con pétalos muy estrechos.
Los grandes ásteres de otoño en rosa
Otra coloración muy extendida en los gigantes de otoño: el rosa. Se presenta desde el tono más suave hasta el más vivo, para satisfacer todos los gustos.
- el Aster novae-angliae ‘Andenken an Alma Pötschke’, por ejemplo, produce flores de un rosa tan intenso que casi se inclina hacia el rojo. Aseguran el espectáculo entre septiembre y octubre.
- ‘Barr’s Pink’ apuesta por un rosa muy fresco. Sus grandes flores tipo margarita se muestran hasta noviembre.
- el Aster híbrido ‘Pink Star’ se convierte en una auténtica nube de pequeñas estrellas rosas con reflejos malva.
- Las flores del Aster novi-belgii ‘Karmin Kuppel’ parecen cambiar de color a lo largo de las horas y según la luminosidad, mostrando matices rosa-malva hasta tonos carmín.
- ‘Rosenponpon’ cumple perfectamente con su nombre, con sus flores bien dobles de un bonito rosa intenso.
- Mencionemos también el Aster novae-angliae ‘Septemberrubin’, cuyas flores muestran un sorprendente rojo rubí, en perfecta sintonía con los colores llamativos de la temporada.
Los grandes ásteres de otoño blancos
Delicados y fáciles de combinar, realzan todos los demás colores y realzarán los matices propios del otoño en las otras plantas.
El Aster novae-angliae ‘Herbstschnee’, por ejemplo, nos ofrece una larga floración de un blanco puro hasta noviembre. Por su parte, las flores blancas del Aster novi-belgii ‘Weisses Wunder’ tomarán el relevo de las floraciones de verano a partir del mes de agosto.

Aster híbrido ‘Pink-Star’ y Aster novi belgii ‘Weisses Wunde’
¿Cómo obtener bonitos ásteres gigantes?
Para aprovechar al máximo sus grandes Aster de otoño, conviene aplicar algunos cuidados:
- Evite los suelos pesados: los ásteres no toleran la humedad estancada. Añada elementos drenantes si es necesario en el momento de la plantación (grava, bolas de arcilla, etc.).
- Si su suelo es pobre, aporte compost bien maduro antes de la plantación.
- Riegue el suelo en caso de sequía, evitando salpicar el follaje. Coloque un acolchado en la base de los ásteres para conservar mejor la humedad.
- Elija una exposición soleada, pero resguardada de vientos demasiado fuertes, que podrían tumbar los grupos. Algunas variedades pesadas o muy altas necesitarán ser tutoradas. Para saber más: ¿Cómo tutorizar un Aster? Técnica y consejos.
- Evite mover sus ásteres una vez instalados: son plantas que no toleran bien los cambios.
- Respete las distancias de plantación (aprox. 70 a 90 cm, según el porte de la variedad en madurez), para favorecer la aireación natural y limitar el desarrollo de enfermedades criptogámicas. En climas muy húmedos, elija variedades resistentes al oídio (Asters novae angliae). Realice podas regulares para airear la planta, utilizando siempre herramientas de corte previamente desinfectadas. Como prevención, puede tratar las plantas con purín de cola de caballo.
- A mediados de verano, pellizque los tallos de forma regular para favorecer un porte más compacto y evitar que la planta crezca demasiado en altura. Esto ayuda a evitar la instalación de tutores.
- Para el cultivo en contenedor o en suelo pobre, no dude en aportar un abono rico en potasio para favorecer la floración durante el verano.
- Para favorecer la floración, elimine las flores marchitas según aparezcan.
- Divida los grupos cada 3 o 4 años para que sus ásteres se mantengan especialmente floríferos.
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