Todavía no es otoño y, sin embargo, nuestros árboles y arbustos se quedan sin hojas día tras día. ¿Qué fenómeno tan extraño es este? En realidad, la caída de las hojas en periodos de sequía intensa es un fenómeno natural de protección del árbol o del arbusto. Aunque pueda parecer espectacular, el árbol o el arbusto saldrá adelante muy bien cuando vuelva el agua. No obstante, si las sequías intensas llegan a sucederse y a parecerse entre sí, el futuro pinta poco alentador para nuestros árboles a largo o medio plazo. Veamos qué ocurre con nuestros árboles y arbustos leñosos cuando se desprenden de su follaje en verano.

arbre arbuste perd perte feuilles canicule secheresse que faire
Las olas de calor repetidas tienen consecuencias para los árboles de nuestros jardines

¿Qué ocurre concretamente?

Los árboles y los arbustos realizan la fotosíntesis como todas las plantas (aunque existen muy raras excepciones). Las hojas captan el CO2 contenido en el aire mediante estomas que permiten los intercambios gaseosos. Gracias al agua y a la energía luminosa, este gas se reducirá a azúcares (C6H12O6). El oxígeno liberado será un “residuo” de esta reacción química. Los nutrientes y el agua pueden desplazarse por la planta a través de vasos, desde las raíces hasta las hojas. Si hace demasiado calor y la sequía aprieta, se forman burbujas de aire en estos vasos, lo que impide el ascenso del agua: a esto se le llama cavitación. La hoja se seca y luego cae.

Al mismo tiempo, las hojas también liberan un poco de vapor de agua para enfriar el aire que las rodea. En resumen: transpiran: a razón de 75 L de agua para un abedul adulto, 300 L para un álamo y hasta 1000 L para un roble centenario.

Para evitar perder demasiada agua, los árboles deben ralentizar la fotosíntesis y/o detener este proceso de evapotranspiración. Para ello, los árboles y arbustos se despojan de una parte o de la totalidad de su follaje. Los estomas se cierran para detener los intercambios gaseosos y la salida de agua. En ese caso, las hojas ya no se alimentan. Si el cierre de los estomas dura varios días, las hojas mueren y caen. La fotosíntesis se ralentiza de forma importante y el crecimiento se detiene. El árbol o arbusto entra en reposo. Este fenómeno, además, no se limita a los árboles caducifolios: los coníferos y otras plantas de hoja perenne también se ven afectadas.

Y además, un exceso de radiación solar puede “quemar” la hoja, que se seca y cae de forma prematura. Esto reduce aún más la masa foliar del árbol.

arbre arbuste perd perte feuilles canicule secheresse que faire
Los abedules son sensibles a la sequía y pueden perder prematuramente sus hojas en caso de sequía prolongada o de ola de calor

¿Es grave?

Sí y no. Es una reacción natural del árbol ante un episodio puntual de sequía y, si vuelve la lluvia, todo vuelve a la normalidad. Sin embargo, los episodios de sequías intensas, que antes eran raros en nuestras latitudes, se están convirtiendo en la norma durante el verano. Por lo tanto, los árboles y los arbustos pueden sufrirlo año tras año. En consecuencia, los árboles que padecen este estrés hídrico corren el riesgo de quedar debilitados, lo que los hará más sensibles a los ataques de plagas, a las enfermedades y a los imprevistos climáticos o meteorológicos. A largo plazo, esto podría incluso provocar la muerte de poblaciones enteras de árboles.

El verano suele ser la época en la que el árbol acumula reservas antes de entrar en su pausa invernal. Ahora bien, si los árboles y los arbustos entran en reposo demasiado pronto, no habrán conseguido crear reservas suficientes para preparar el año siguiente. Todo ello puede provocar un retraso en la vegetación e incluso una floración fallida para estos árboles en la primavera siguiente.

Además, este freno de la fotosíntesis conlleva una fuerte reducción de la producción de oxígeno, así como una disminución de la regulación térmica debido a la transpiración de los árboles. Dicho de otro modo: también el ser humano se verá afectado.

arbre arbuste perd perte feuilles canicule secheresse que faire
Aquí, un Pittosporum que ha perdido parte de sus hojas tras los golpes de calor del verano empieza a reponerlas

¿Y de cara al futuro? ¿Qué hacer?

Es difícil saber cómo será el futuro, y especialmente en lo que respecta al clima. Algunos árboles, como el haya, el abedul, el roble y el fresno, sufren más que otros, mientras que otras especies parecen salir mejor, como el acebo, por ejemplo. Sin embargo, conviene recordar que toda la flora (¡y también la fauna!) se ve afectada en distintos grados por los cambios climáticos. Algunos árboles, por tanto, “se desplazarán” hacia el norte, hacia un clima que les conviene más, pero otras especies, más “sureñas” y adaptadas a esta situación, harán acto de presencia en nuestros bosques, en el campo y en nuestros jardines.

En cualquier caso, habrá que cambiar nuestros hábitos de plantación y dejar de apostar por plantas que requieren demasiada agua para dar paso a árboles o arbustos resistentes a la sequía.

Para ayudarte a elegir tus futuras plantaciones, hemos diseñado una aplicación gratuita que te permite elegir plantas adaptadas a tu clima, tu suelo… : Plantfit. Además, nuestro amigo y colega, Aurélien Davroux, ha publicado un muy buen libro en las ediciones Ulmer titulado: Todas las plantas que soportan la sequía. ¡No dudes en echarle un vistazo!