Todos los jardineros conocen las dedaleras (Digitalis purpurea), a veces llamadas "Guantes de Nuestra Señora" por la forma de sus flores. Lanzan largos bohordos florales hacia el cielo, tan cargados de campanillas que acaban encorvándose. Estas bellas bienales se siembran de manera natural en abundancia al vaivén del viento, allá donde les apetece… Pero, ¿quién conoce a sus primas vivaces? Confieso que tengo debilidad por estas últimas, en particular por dos de ellas.
En mi jardín, estas variedades regresan fielmente desde hace varios años, se extienden con suavidad y algunas incluso son estériles, lo que elimina por completo el riesgo de siembra natural. Para que vayan bien, basta con plantarlas preferentemente a media sombra, aunque también pueden estar perfectamente a pleno sol siempre que el suelo se mantenga fresco. Sus flores te seducirán durante años y aportarán verticalidad y armonía desde el final de la primavera. Añadiría que el follaje perenne de estas dedaleras se libra de la voracidad de las babosas del jardín y que sus flores son verdaderos cuernos de la abundancia para los polinizadores.
Así que, sin más dilación, te invito a conocer mis dedaleras viváceas favoritas.
1) Digitalis lutea y 'Glory of Roudway': finas y gráciles
La dedalera ‘Glory of Roundway’ es una belleza silvestre que despierta la codicia de mis visitantes con sus encantadoras campanillas de color rosa albaricoque. Como prefería contener el gasto, en su día planté solo una maceta; luego me arrepentí porque se extiende muy lentamente. Por eso te aconsejo plantarla directamente en grupos de al menos tres si quieres conseguir una mata bonita rápidamente. Se trata de un híbrido estéril obtenido a partir de la no menos deliciosa Digitalis lutea con inflorescencias similares pero de amarillo suave. Esta última necesitará ser entutorada debido a la finura de sus tallos altos.
Fieles al pie del cañón desde hace años y fabulosas compañeras para la reina de las flores, estas dos variedades aportan la ligereza y la elegancia de las que no sabría prescindir en mi jardín natural. La generosa lutea se siembra de manera natural un poco, para mi mayor placer. Por último, y no menos importante, tolera algo de caliza. ¿No es estupendo? Sin duda, son mis favoritas.
2) Digitalis grandiflora ‘Carillon’: enana y compacta
Colocada en primer plano del macizo, Digitalis grandiflora ‘Carillon’ es absolutamente preciosa con su tono amarillo mantequilla. Me encanta combinar el amarillo y el blanco, ya sea entre follajes o entre flores, e incluso ambas cosas. Además, es una combinación que obra maravillas en los rincones sombríos. Asociada a Geum rivale y a hostas azulados como ‘Halcyon’, sobre un tapiz de Lysimachia nummularia ‘Aurea’, el maridaje es divino. Esta pequeña dedalera, por su porte rechoncho, no necesita ningún soporte. También es una candidata perfecta para los Pequeños jardines. ¡Mejor no privarse de ella!
3) Digitalis mertonensis: un color poco común
La Digitalis mertonensis ofrece flores de un bonito tono de color rosa nude. Bien carnudas, se distinguen desde lejos. Sus tallos son robustos y no requieren ningún soporte. En mi jardín está bien acompañada: un tapiz de Pulmonaria ‘Mrs Moon’ alegra el rincón mientras llega su bella floración, que irá acompañada por la de los coralitos púrpuras y los geranios vivaces. Después tomarán el relevo la Persicaria amplexicaulis ‘Rosea’ y el Aster ‘Ezo Murasaki’.
4) Digital roja: la originalidad de una gigante
Perfectamente a gusto al sol, la increíble Digitalis ferruginea o Digital roja siempre sorprende cuando se descubre su verticalidad (1,80 m de altura, nada menos). De cerca, llaman la atención la forma de sus flores, con labios inferiores muy marcados y peludos, así como su color, amarillo amarronado, poco común. Más bien estival, florece más tardíamente que las otras dedaleras, alargando el placer. Plantada en masa, causará el mejor efecto, en particular bajo los rayos rasantes del final de la tarde. ¡Acompáñala con Echinacea purpurea, Angelica gigas y otras bellezas del verano!
Estas últimas dedaleras se consideran vivaces de vida corta, pero se siembran de manera natural (si las condiciones les convienen), lo que les permite conservar siempre su pequeño lugar en el jardín. No obstante, para ello, no hay que cortar los Bohordos floridos en cuanto termine la floración.
Otra cosa: no trasplantes las dedaleras, créeme, su raíz primaria no lo tolera en absoluto. Léase entre líneas: ya lo he intentado (varias veces... porque hacerlo solo una vez no tiene gracia) y me arrepentí.
Aporta verticalidad y originalidad a tus jardines con estas bellas dedaleras viváceas, ¡no te arrepentirás!




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