La luna, astro de todos los fantasmas, ha sido durante mucho tiempo objeto de polémica por su acción sobre los vegetales. Están quienes juran por los calendarios lunares para sembrar, plantar, podar o segar el césped, y quienes no creen en absoluto. Se conocen los efectos de la luna sobre nuestra vieja y fiel planeta Tierra, en particular su atracción sobre el flujo de los océanos con las mareas. Incluso se le atribuyen algunos efectos sobre el ser humano, su sueño o su estado de ánimo… pero ¿realmente actúa sobre nuestros jardines y, en caso afirmativo, hasta qué punto? Las revistas más serias incluyen un calendario lunar en sus páginas, así que… ¿información o desinformación, mito o algo con fundamento?
Quise salir de dudas y saber, de una vez por todas, si la luna ejerce una influencia real sobre las plantas. Para ello, hice siembras y plantaciones en días muy distintos, para sacar mis propias conclusiones. ¿El resultado te intriga? ¡Aquí va!

jardinería con calendario lunar

¿Qué nos dicen los movimientos de la luna en el cielo?

Empecemos por el principio, es decir, por lo que los libros o la creencia popular nos dicen sobre la rotación y la fuerza de atracción de la luna, y por lo que está científicamente comprobado. Porque si la luna está sujeta a controversias, no deja de ser cierto que, objetivamente, nuestro único satélite se mueve en el cielo. El gran principio de la jardinería en sintonía con la luna saca justamente sus postulados de su posición en el cielo.
Sin embargo, hay motivos para perderse entre luna creciente o ascendente y otras sutilezas, y hay que entender tres factores distintos :

Las fases de la luna

Fáciles de detectar a simple vista, se distinguen cuatro grandes fases de la Luna (en realidad ocho si contamos los cuartos intermedios), marcadas por los cuatro cuartos de la Luna. Estas fases se deben a las posiciones relativas del eje Luna-Tierra-Sol, que determina la porción de la Luna iluminada por el Sol tal como la podemos ver desde la Tierra: la luna nueva, en la que no está iluminada en absoluto por el Sol, volviéndose casi invisible; el primer cuarto, con forma de una media luna abierta hacia la izquierda; la luna llena, cuando queda completamente iluminada por el Sol; y el último cuarto, en el que forma una media luna abierta hacia la derecha, antes de desaparecer por completo para retomar el ciclo lunar con la luna nueva. Este ciclo lunar dura aproximadamente 29,5 días.

Estas fases indican lo que en el lenguaje "lunar" se llama luna creciente y decreciente :

  • Luna creciente : período en el que aumenta la parte iluminada de la luna que vemos, es decir, entre la luna nueva y la luna llena;
  • Luna decreciente : período en el que disminuye la parte iluminada: de la luna llena a la luna nueva.

Desde el punto de vista científico, se puede afirmar que estas fases influyen en la cantidad de luz lunar nocturna. Algunos jardineros piensan que esta mayor luz de la luna creciente estimula el crecimiento de las partes aéreas de las plantas, mientras que cuando la luz disminuye es favorable para el crecimiento de las raíces. Sin embargo, hasta hoy, ninguna investigación científica lo demuestra.

La posición de la Luna con respecto a la Tierra: perigeo y apogeo

La Luna gira alrededor de la Tierra en una órbita elíptica, lo que significa que su distancia respecto a nuestro planeta varía. Cuando está lo más cerca posible de la Tierra (unos 357.000 km, de todos modos), se habla de perigeo, y cuando está lo más lejos posible (50.000 km más y algunos polvos…), se habla de apogeo.

Estas variaciones de distancia podrían influir en la fuerza gravitatoria que la Luna ejerce sobre la Tierra, y por tanto sobre las plantas, pero sin duda en una medida ínfima… En el caso de las grandes mareas, por ejemplo, se observa una relación clara con las fases de luna llena o luna nueva, y no con el perigeo o el apogeo. Nota: en jardinería lunar, se considera que el perigeo es perjudicial.

El movimiento ascendente y descendente de la Luna en el horizonte

Los movimientos ascendente y descendente de la Luna se deben a su órbita inclinada alrededor de la Tierra. Esta vez se trata de lo que se denomina el ritmo tropíco de la luna: la altura de la trayectoria lunar respecto al ecuador celeste varía. El ojo humano puede notarlo durante varios días, observando que la luna está más o menos baja en el horizonte.

Estas fases indican lo que se llama luna ascendente y luna descendente :

  • Luna ascendente : período en el que la posición de la Luna en el cielo está cada día más alta respecto al horizonte.
  • Luna descendente : período en el que la Luna parece descender cada noche más bajo en el cielo.

La luna ascendente, asimilada a la savia ascendente, sería favorable para las siembras, las cosechas y el injerto, y el crecimiento más fuerte que en luna descendente, asimilada a una savia descendente, que sería favorable para las raíces, el trabajo del suelo, las plantaciones, el repicado y las podas.

Algunos ven ahí una correlación con las constelaciones zodiacales.

Incluso hay quien ve una relación con la trayectoria de la luna ante las doce constelaciones del zodiaco (donde, de Géminis —la constelación más alta— a Escorpio, la luna estaría en descenso), y atribuyen a cada uno de los cuatro elementos ligados al zodiaco una correlación con los días de flores (aire), hojas (agua), frutos (fuego) y raíces (tierra). Así, cada tipo de día supuestamente favorecería el crecimiento de una parte concreta de las plantas.

De nuevo, no hay una prueba irrefutable, pero la biodinámica se refiere a ello en su pliego de condiciones, como herramienta de planificación.

jardinería con la luna: ¿verdadero o falso?

Mi experiencia con la Luna

Por mi parte, lo confieso: antes de empezar con mi pequeña experiencia, no tenía ninguna idea preconcebida. La Luna es para mí un astro fascinante, especialmente por su atracción sobre las mareas y por la potencia luminosa que ejerce cuando se acerca al círculo perfecto. Pero no me había puesto a fondo con el tema, pese a los años de jardinería que ya llevo. Para no dejarme influenciar en absoluto, hice siembras, plantaciones y esquejes en los momentos que me venían bien, sin consultar ningún calendario, eso sí, anotando cuidadosamente todas mis acciones en un cuaderno pequeño para poder consultarlo después.
Lo que más me interesaba era saber si era más interesante plantar o sembrar en la fase lunar supuestamente favorable, o no.
Así que hice varias siembras en primavera, entre ellas varias flores de ornamento anuales (guisantes de olor, reina-margaritas, alegría de la casa y amapolas) y unas cuantas hortalizas (lechugas, perejil italiano, cilantro y acelgas). Durante ese mismo período, planté algunas vivaces (lobelias, hostas, epimediums…), anotando siempre con rigor las fechas de cada intervención. Luego repiqué las mismas plantas en momentos distintos para ver si eso cambiaba algo en su capacidad para desarrollarse bien. Por último, para completar este pequeño test lunar, hice una prueba de esquejes de hortensia este verano.
En cuanto a las siembras, al principio tuve problemas con algunas flores, probablemente por mi mala planificación con el mal tiempo del mes de marzo o por la mala calidad de las semillas, porque algunas siembras no salieron nada bien, al menos en la primera tanda de guisantes de olor.

Este verano, mientras mis distintos intentos daban sus frutos (bueno… sus flores), consulté un calendario lunar en línea para saber en qué momento del calendario lunar había sembrado o plantado, y evalué el nivel de éxito de cada uno de mis ensayos. Así que simplemente comprobé con detalle mis pruebas a ciegas: si la luna estaba en ascenso o en descenso, creciente o decreciente, y de qué día se trataba (día de flores, raíces, hojas o flores).

¿El veredicto? Pues… no, no hubo ningún milagro lunar en mi caso… mis plantas se desarrollaron bien, sea cual sea la fase lunar, salvo una siembra fallida al principio, y fuera en luna ascendente o creciente o no. Por mala suerte, ninguno de mis ensayos a ciegas coincidió con un "nudo lunar", así que no puedo comentarlo. Casi una decepción, porque todo esto empezaba a intrigarme y a darme ganas de creer…

¿Y su influencia sobre la meteorología?

La luna se ha mencionado muchas veces en refranes populares, asociándola con previsiones meteorológicas que eran las únicas posibles durante siglos, junto con la observación de las nubes o la vida de los animales, a la altura no tan lejana de la era sin pantallas !
Estas pocas citas son las menos disparatadas que he encontrado. ¿Se cumplirían?
"Segando el heno: cuando la luna entra en el agua, al cabo de tres días hace buen tiempo"
"Luna anillada, lluvia asegurada"
"Cuando la luna tiene su anillo, caerá agua"
o también "Luna pálida por la tarde, por la mañana hará caer el agua y caerá bien".

Se trata de otro tema de conversación, que te propongo continuar aquí, según tus propias observaciones del cielo…

Entonces, ¿te apetece planificar tus trabajos de jardinería con un calendario lunar o sin él? Si hay que tener en cuenta la meteorología y los imprevistos de la luna, ya no se jardinea, dirán. Al final, cada cual tiene su método, mientras se disfrute jardineando, ¿no? Pero el intercambio de experiencias en este tema siempre es interesante. ¡No dudes en contarnos tus ensayos y tu experiencia en la materia!

Dejo la última palabra a Olivier de Serres, que ya en el siglo XVI nos afirmaba "que el hombre, al estar demasiado aferrado a la luna [consultándola], no llena su cesta de frutos"...