Los cornejos de madera coloreada (Cornus alba, Cornus sericea y Cornus sanguinea) son arbustos caducifolios muy apreciados por sus ramitas intensamente coloreadas, especialmente visibles en invierno. Ya se trate de tonos rojos, amarillos, anaranjados o purpúreos, estas plantas aportan un toque luminoso al jardín en la estación fría. Reproducir estos cornejos mediante acodo permite conservar fielmente sus características estéticas, a la vez que se obtienen nuevos ejemplares vigorosos, adaptados a su suelo y a su clima. Fácil de poner en práctica, el acodo está al alcance de todos los jardineros. Descubre en esta guía completa cómo hacerlo paso a paso.

¿Por qué multiplicar los cornejos de madera coloreada?

Multiplicar un cornejo de madera decorativo mediante acodo garantiza una fidelidad perfecta al pie madre, produciendo así una copia exacta de la planta de origen. También es una técnica económica, porque permite obtener nuevos ejemplares sin ningún coste. Además, las plantas obtenidas por acodo cuentan con una adaptación asegurada a su entorno, ya que están aclimatadas.

¿Cuándo multiplicar el cornejo por acodo?

El periodo ideal para acodar un cornejo se sitúa entre junio y octubre. Durante esta fase, la planta está en pleno crecimiento, los tallos aún son flexibles y la temperatura del suelo favorece la formación de raíces. No obstante, se evitarán los periodos de mucho calor o de sequía prolongada. En climas templados, también se puede intentar el acodo a comienzos de la primavera.

¿Qué método de acodo elegir?

El acodo por rastrero o “en arco” es el método más sencillo y eficaz para los cornejos, sobre todo cuando algunas ramitas están cerca del suelo.

Material necesario para acodar un cornejo

  • Secateur : para limpiar la rama y hacer la separación final.
  • Ganchos, piedras o grapas de jardín en U : para mantener el tallo en su sitio en el suelo.
  • Sustrato drenante : mezcla de sustrato universal, arena y compost maduro.
  • Activador radicular (opcional) : para estimular la formación de raíces.
  • Tutor o estaca : para mantener la punta del tallo fuera del suelo.
  • Regadera : para asegurar una humedad regular.
Secateur y grapas en U y sustrato
Solo necesitas algunas grapas de jardín en U, un poco de sustrato ligero y un buen secateur para lograr un acodo. (Imagen generada por IA)

Acodo por rastrero: pasos prácticos

  1. Elegir una rama sana y flexible : prioriza un tallo joven, bien desarrollado, situado cerca del suelo.
  2. Cavar una zanja poco profunda : unos 5 a 10 cm de profundidad, y 15 a 20 cm de longitud.
  3. Deshojar el tallo durante 10–15 cm : retira las hojas en la parte que se enterrará.
  4. Hacer un pequeño corte en la corteza : una ligera incisión longitudinal favorecerá la formación de raíces.
  5. Aplicar un activador radicular (opcional) : solo en la parte incisa.
  6. Colocar el tallo en la zanja : asegurándote de que permanezca bien en contacto con el sustrato.
  7. Fijar firmemente la rama : utiliza un gancho metálico, una piedra plana o una grapa en U.
  8. Cubrir con sustrato : apisona ligeramente para eliminar las bolsas de aire.
  9. Dejar que sobresalga el extremo de la rama : debe permanecer fuera del suelo y verticalizada, usando un tutor si fuera necesario.
  10. Regar de forma regular : el sustrato debe mantenerse húmedo sin exceso, durante varias semanas.
  11. Vigilar el enraizamiento : tras 3 a 4 meses, comprueba si se han formado raíces.
  12. Separar el acodo : corta el tallo en el punto de contacto con la planta madre.
  13. Trasplantar el joven ejemplar : ya sea en tierra abierta o en maceta para un desarrollo más suave.
Acodo por rastrero de un cornejo de madera coloreada.  (Imagen generada por IA)
El acodo por rastrero es una técnica de multiplicación sencilla y que ofrece excelentes resultados. (Imagen generada por IA)

Después de la multiplicación: cuidados y mantenimiento

Una vez separado de la planta madre, el joven cornejo necesita unos cuidados atentos :

  • Regar a diario durante las primeras semanas, especialmente en verano.
  • Colocar acolchado en la base para conservar la humedad y proteger de hierbas competidoras.
  • Vigilar los signos de arraigo : brotes nuevos, crecimiento del tallo y follaje sano.
  • Evitar la exposición quemante al inicio, a pleno sol : es mejor buscar media sombra.
  • Aportar compost maduro en la primavera siguiente para estimular el crecimiento.
  • Podar ligeramente la planta durante el primer año para favorecer la ramificación.

Si el follaje amarillea o no hay crecimiento, comprueba el estado de las raíces y el drenaje del suelo.