La ruibarbo es una planta vivaz apreciada por sus hermosos tallos comestibles y coloreados, que se transforman en deliciosas tartas y confituras. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cuándo y cómo trasplantar un pie de ruibarbo para favorecer su buen desarrollo y su crecimiento? En esta guía, descubre las etapas esenciales, desde la elección del momento ideal hasta la preparación del suelo y los cuidados posteriores al trasplante. También conocerás las ventajas de este método, el material necesario y las mejores prácticas para realizar esta tarea de jardinería con éxito.

¿Por qué trasplantar el ruibarbo?
La mayoría de las veces, se trasplanta el ruibarbo para ofrecerle un lugar mejor adaptado al huerto, a menudo a pleno sol no ardiente y en un suelo bien drenado. Pero también puede ocurrir que sea simplemente por un cambio de plan en el jardín. Sin embargo, ¿sabías que a esta planta también le gusta ese cambio de ubicación? De hecho, un pie de ruibarbo que ha estado en el mismo sitio durante años puede volverse menos productivo y más vulnerable a las enfermedades. Este pequeño "vagabundeo" le da un nuevo impulso y le proporciona un soplo de aire fresco.
A tener en cuenta: puedes aprovechar este trasplante para dividir tu ruibarbo y así obtener nuevas plantas. Para saber más, lee nuestro artículo: "¿Cómo dividir el ruibarbo?".
¿Cuándo trasplantar el ruibarbo?
El mejor periodo para trasplantar el ruibarbo es en otoño o a principios de primavera. En ese momento, la planta está en reposo vegetativo, lo que reduce el estrés y favorece una mejor recuperación. Idealmente, el ruibarbo debe tener al menos 3 a 4 años antes de trasladarse.
Pasos para mover el ruibarbo
1. Preparar el suelo
Empieza trabajando el suelo en el lugar donde vas a replantar tu ruibarbo. Debe estar descompactado, bien drenado y ser rico en materia orgánica. Puedes mejorar la calidad del suelo incorporando compost o abono orgánico, lo que también facilitará la recuperación de la planta.
2. Desenterrar el pie
Utiliza una pala o una horquilla de jardinería para desenterrar con cuidado la planta de ruibarbo que quieres trasplantar. Intenta conservar el mayor número de raíces intactas posible, ya que esto ayudará a la planta a recuperarse mejor después de este traslado.

3. Transportar y replantar el pie
Una vez desenterrado el pie, trasládalo rápidamente al nuevo emplazamiento que ya has preparado. Planta el ruibarbo respetando la misma profundidad que tenía en su ubicación original. Riega abundantemente después del trasplante.
Cuidados posteriores al trasplante
Después de haber trasplantado con cuidado tu pie de ruibarbo, tu trabajo no termina ahí. Los cuidados posteriores al trasplante son cruciales para asegurar la supervivencia y el buen desarrollo de la planta en su nuevo entorno.
- Empieza con un riego generoso, inmediatamente después del trasplante, para ayudar a que las raíces se establezcan en su nuevo suelo. Durante las primeras semanas, mantén un riego regular sin pasarte para evitar la pudrición de las raíces.
- También te recomendamos añadir un mantillo orgánico (de origen vegetal), como compost o paja, alrededor de la base de la planta. Este acolchado ayudará a retener la humedad y a regular la temperatura del suelo. También puedes añadir una pequeña cantidad de abono rico en fósforo para favorecer el desarrollo de las raíces. Para saber más, lee nuestro artículo: "¿Qué mantillo para el huerto?".
- Vigila atentamente tu ruibarbo durante las primeras semanas para detectar cualquier señal de estrés, como el amarilleo de las hojas o un crecimiento más lento. Si observas estos síntomas, ajusta tus cuidados en consecuencia. Puede ser necesario modificar el calendario de riego o ajustar las aportaciones de nutrientes.
Material necesario
- Una pala o una pala de horquilla
- Guantes de jardinería
- Compost o abono orgánico
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