La glicina es una planta trepadora ornamental que cautiva por su floración espectacular y su perfume embriagador. Pero para mantener su belleza y su vigor, hace falta un mantenimiento regular. Una de las preguntas que con más frecuencia hacen los jardineros es cuál es el momento adecuado y el método correcto para podar en “vuelta” una glicina. ¿Te preguntas cuándo podar tu glicina para favorecer una floración abundante o cómo hacerlo sin dañar la planta? ¡Estás en el lugar indicado! Sigue nuestros consejos prácticos para asegurar un crecimiento bonito y una floración espectacular en tu glicina.

La glicina: una planta trepadora indispensable
La glicina o Wisteria es una planta trepadora muy apreciada en nuestros jardines por sus racimos de flores perfumadas blancas, azules o malvas y por su facilidad de cultivo. Originaria de Asia y de América del Norte, esta trepadora ornamental se adapta bien a distintos tipos de suelo y clima. Por eso, se utiliza a menudo para cubrir pérgolas, celosías y fachadas gracias a su follaje denso y sus cascadas florales, por lo general violetas o blancas, muy perfumadas en primavera. Aunque es relativamente fácil de cultivar, la glicina necesita una poda regular para estimular una floración abundante y controlar su crecimiento rápido
¿Por qué a veces hay que podar en “vuelta” una glicina?
Podar en “vuelta” una glicina es una fase esencial de su mantenimiento por varios motivos. En primer lugar, la poda estimula la floración al favorecer el desarrollo de nuevos brotes florales, lo que hace la planta más atractiva y perfumada.
Además, la glicina es una planta trepadora que puede volverse invasiva con rapidez. Podarla en “vuelta” te permite controlar su expansión y mantener una forma más manejable, sobre todo si el espacio del jardín es limitado.
La poda regular de la glicina también contribuye a su salud general. Le permite airear la planta y reducir los riesgos de infestación por parásitos o enfermedades. Además, al eliminar las ramas muertas o débiles, fomentas el crecimiento de nuevos tallos más vigorosos, rejuveneciendo la planta y prolongando su vida.
¿Es indispensable podar una glicina? : si la poda de una glicina es imprescindible depende de tus objetivos respecto a ella. Si quieres una glicina florida, bien formada y sana, entonces se recomienda encarecidamente la poda. Incluso más, si está formada en forma de árbol. Sin embargo, si la planta dispone de espacio suficiente para extenderse y te preocupa menos la cantidad de flores, la poda puede omitirse un año sí y otro no o, aproximadamente, cada tres años.

Cuándo podar en “vuelta” una glicina ?
La poda se realiza principalmente en dos momentos del año:
- Poda de invierno o a finales de invierno : Esta poda se hace idealmente entre el final del invierno y el inicio de la primavera, antes de que empiece el nuevo crecimiento. Permite eliminar la madera muerta y acortar los tallos para favorecer una floración abundante.
- Poda de verano o a finales de verano : Puede realizarse una segunda poda al final del verano, después de la floración. Esta poda es más ligera y su objetivo es controlar el crecimiento de la planta, eliminando especialmente los brotes innecesarios o que estorben.
Cómo podar en “vuelta” una glicina ?
Podar o volver a podar una glicina requiere cierta técnica para asegurar la salud de la planta y favorecer una floración abundante. Así es como puedes hacerlo de manera eficaz :
- Evaluación de la planta : antes de empezar, tómate un momento para evaluar la estructura de tu glicina. Identifica las ramas muertas, enfermas o débiles, así como los brotes que se extienden en direcciones indeseables.
- Eliminación de la madera muerta o enferma : empieza por eliminar cualquier rama muerta, enferma o débil. Estas ramas se pueden cortar por la base.
- Reducción de los brotes laterales : los brotes laterales deben acortarse, dejando solo algunos brotes en cada rama. Esto favorece el desarrollo de nuevos brotes florales.
- Control de la altura y la forma : corta los tallos principales para controlar la altura y la forma de la glicina. Intenta mantener una forma equilibrada que se adapte al espacio donde se encuentra la planta.
- Corte limpio : haz siempre cortes netos y ligeramente inclinados para evitar que el agua se estanque, lo cual podría favorecer el desarrollo de enfermedades.
No olvides usar siempre herramientas bien afiladas y limpias para minimizar el riesgo de propagación de enfermedades !

Material necesario
- Podadera bien afilada y limpia
- Sierra de poda o corta-ramas para secciones gruesas
- Guantes de jardinería
- Escalera o andamio plegable
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