La abelia es un bonito arbusto que ofrece durante todo el verano una floración blanca o rosa, con un perfume a jazmín y a lila. También tiene a su favor un follaje semipersistente muy decorativo. Suele medir entre 50 cm y 2 m de altura, según las especies y variedades. Su porte flexible, su poda moderada y su silueta tupida permiten utilizarla tanto en seto libre o recortado, como en macizo con otros arbustos pequeños, en ejemplar aislado o incluso en una maceta grande. Con una poda anual será suficiente para mantener un porte compacto y equilibrado y lograr que siga floreciendo de forma abundante. Y si muestra signos de envejecimiento, un buen rebaje (recorte fuerte) le permitirá volver a tener una segunda vida. ¡A continuación te explicamos cómo podar la abelia fácilmente!

¿Por qué podar la abelia?
Poco exigente, la abelia es fácil de cultivar y requiere poco mantenimiento. La poda permite mantener un porte compacto y armonioso, sobre todo si la utilizas en seto recortado. Una poda anual favorecerá su crecimiento y estimulará la floración. Tu abelia se mantendrá en plena forma, lista para ofrecer una floración abundante desde los primeros días del verano.
¿Cuándo podar la abelia?
La abelia se poda a finales de invierno, idealmente entre febrero y abril, antes de la reanudación de la vegetación. Este periodo es perfecto para preparar el arbusto para la nueva temporada de crecimiento y floración. Poda antes de que aparezcan los brotes nuevos para minimizar el estrés en la planta. Te recomendamos hacer una poda ligera cada año después de la floración para conservar un porte equilibrado. Para rejuvenecer mediante rebaje una abelia envejecida, hazlo también en primavera.

El material necesario
- Un podador para podar las ramas jóvenes y el follaje
- Una cortasetos y una sierra de poda para las ramas más gruesas
- Eventualmente, un cortasetos
Cómo podar la abelia paso a paso
Poda de mantenimiento
La poda de mantenimiento se limita al aclarado del porte después de la floración y a la eliminación de la madera vieja.
- Utiliza un cortasetos o tijeras de podar bien afilados para conseguir un corte limpio. Desinfecta tus herramientas antes de empezar para evitar transmitir enfermedades.
- Empieza retirando las ramas muertas, enfermas o débiles, cortándolas en la base, para conservar solo las más vigorosas.
- Elimina también las que parezcan mal colocadas, así como las que se cruzan.
- Elimina las puntas dañadas por el frío.
- Acorta ligeramente las ramas principales para igualar la silueta.
- Si la abelia está en seto, ajusta la altura recortando de forma uniforme la parte superior del arbusto para mantener la forma deseada y evitar que el arbusto se vuelva demasiado invasivo.

¿Cómo rebajar la abelia?
El rebaje se realiza en ejemplares de más de 6 años que, con el paso del tiempo, pueden adquirir un aspecto descuidado y florecer menos. Puede ser útil rebajarla de forma más o menos drástica para que vuelva a recuperar una forma armoniosa y una floración abundante año tras año.
Rebaje moderado
Este tipo de poda consiste en recortar solo una parte de las ramas, centrándote en las más antiguas o menos vigorosas. Esta poda permite estimular el crecimiento sin alterar el equilibrio general del arbusto. El rebaje parcial se hace de manera progresiva, a lo largo de varias temporadas si es necesario. No es imprescindible cortar todo de una sola vez. Al podar un tercio de las ramas cada año, permitirás que el arbusto se renueve poco a poco, manteniendo al mismo tiempo su aspecto equilibrado y frondoso.
- Identifica las ramas que vas a rebajar. Empieza por las más antiguas, menos vigorosas o las que muestren signos de cansancio, como una floración escasa o un desarrollo irregular. Córtalas a aproximadamente un tercio de su longitud.
- ¡No podes todas las ramas! Deja intactos los brotes jóvenes, ya que suelen ser más floríferos y participan activamente en el crecimiento futuro de la abelia. Esta combinación entre ramas cortadas y ramas sin cortar garantiza una floración continua y un porte natural.
Rebaje severo
- Corta todas las ramas y troncos a unos 20-30 cm del suelo. Esta poda de regeneración estimulará la salida de brotes nuevos y vigorosos.
- Asegúrate de abonar bien el arbusto con compost o un abono orgánico después de una poda tan importante para ayudarle a arrancar de nuevo.
- Después de la poda, recoge y elimina los restos para evitar cualquier propagación de enfermedades. Extiende una capa de acolchado orgánico en la base del arbusto para conservar la humedad y proteger las raíces.
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