Las clemátides son plantas trepadoras apreciadas por sus flores coloridas y su capacidad para embellecer muros, enrejados y pérgolas. Se presentan en numerosas variedades, lo que ofrece una gran diversidad de formas, colores y épocas de floración. Si quieres multiplicar tus clemátides, tienes dos métodos principales a tu disposición: el esquejado y el acodo. Estas dos técnicas permiten obtener nuevas clemátides conservando las características de la planta de origen. Aunque el sembrado es posible, es delicado, impredecible y las semillas pueden tardar mucho en germinar; por eso no lo recomendamos. Descubre cómo reproducir la clemátide paso a paso.

El esquejado de las clemátides: ¿cuándo y cómo?

El esquejado de las clemátides se realiza en junio o julio, una etapa en la que las plantas están en pleno crecimiento y los tallos tienen suficiente vigor para generar nuevas raíces.

El material necesario

¿Cómo hacer esquejes de clemátide?

  • Para empezar, prepara una maceta con una capa de drenaje (grava o bolas de arcilla) recubierta con una mezcla ligera de sustrato y arena.
  • Corta después un tallo de 15 cm de longitud, preferiblemente que no esté en flor. Tómalo de una planta sana con la ayuda de un secateur bien afilado y desinfectado.
  • Elimina las hojas de la base para limitar la evaporación y conserva solo algunas en la parte superior. Asimismo, si el tallo tiene flores, retíralas.
Cómo hacer esquejes de clemátide
Empieza rellenando una maceta con sustrato y, después, toma un tallo de clemátide cortándolo por debajo de un nudo
  • Introduce el esqueje en la maceta preparada, hundiendo la base unos centímetros.
  • Riega ligeramente para humedecer el sustrato. Este nunca debe secarse.
  • Después, cubre la maceta con una botella de plástico cortada o con una bolsa transparente para mantener una atmósfera húmeda favorable para el enraizamiento.
  • Coloca tu maceta en un lugar luminoso, pero protegido del sol directo.
  • Airea cada 3-4 días para evitar el desarrollo de mohos.
  • Habrá que esperar hasta la próxima primavera para que aparezcan raíces jóvenes y robustas. Entonces podrás trasplantar tu clemátide a plena tierra.

Para saber más, lee nuestra guía práctica sobre el esquejado de las clemátides. Descubre también nuestra ficha-consejo : « El esquejado: todo sobre las distintas técnicas y nuestros consejos para lograr que tus esquejes salgan adelante »

El esquejado de las clemátides
Esquejes de Clematis otophora (foto: peganum) a la izquierda, y a la derecha un esqueje que ya ha empezado a enraizar.

El acodo de las clemátides: ¿cuándo y cómo?

El acodo por enterrado en el suelo es un método igual de eficaz, que conviene realizar en verano, preferiblemente en agosto, sobre ramas lignificadas (es decir, que empiezan a transformarse en madera dura). Esta técnica consiste en enterrar una porción del tallo sin separarlo de la planta madre, para que emita raíces.

El material necesario

¿Cómo acodar las clemátides?

  • Elige un tallo largo en una planta madura y sana.
  • Elimina las hojas a lo largo de la parte que se va a enterrar, dejando las que están en la extremidad.
  • En la parte que se va a enterrar, haz un corte suave en la corteza para estimular la producción de raíces.
  • En el suelo cerca del pie de la planta madre, con la binette, excava un surco de 5 a 10 cm de profundidad para colocar ahí el tallo.
  • Coloca la parte del tallo preparada en la tierra y mantenla en su sitio en el surco cubriéndola con un sustrato ligero. Fija el acodo con un gancho tipo sardina o, en su defecto, con una piedra grande.
  • Levanta la punta del tallo fuera de la tierra y fíjala a un tutor.
  • Riega de forma regular para asegurar un buen prendimiento.
  • En la primavera siguiente, el acodo podrá separarse del tallo madre y trasplantarse al jardín.

¿Quieres saber más sobre la técnica del acodo? Sigue los consejos de Alexandra.

Cómo acodar las clemátides
A la izquierda, una clemátide acodada en una maceta (foto: Bill Murray). En cuanto el acodo produzca suficientes raíces, generalmente en la primavera siguiente, puedes separarlo de la planta de origen y plantarlo a plena tierra.

¿Puedo enraizar la clemátide en agua?

Es posible enraizar una clemátide en agua, pero este método es menos fiable que el esquejado en sustrato. Las clemátides necesitan un entorno húmedo, pero prefieren una mezcla de tierra y arena, que favorece una buena aireación de las raíces en desarrollo. El agua sola no les aporta todos los nutrientes necesarios y puede favorecer el desarrollo de enfermedades. Si aun así quieres intentar la experiencia, basta con colocar un tallo sano en un vaso con agua, asegurándote de que el nudo esté sumergido, ya que es desde ahí donde nacerán las raíces. Cambia el agua cada 2-3 días para evitar el desarrollo de bacterias o de hongos. Si empiezan a aparecer raíces (normalmente después de varias semanas), trasfiere con delicadeza el esqueje a una maceta llena de sustrato y arena. Sin embargo, ten en cuenta que este método puede provocar raíces frágiles, menos adecuadas para la plantación directa.