La mayoría de los bulbos de verano, como los dalias, gladiolos, o los cannas, son sensibles al frío y no pueden permanecer en el suelo de un año para otro. No resisten las heladas invernales y, por tanto, hay que guardarlos en un lugar protegido de las heladas que podrían dañarlos o destruirlos. Solo podrán permanecer en el suelo en climas templados, en los jardines costeros y en todas las regiones donde las fuertes heladas brillen por su ausencia. Descubre nuestros consejos para protegerlos durante el invierno y hacer que pasen la estación difícil sin daños !

¿Cuándo invernar los bulbos de verano?
La invernada de los bulbos de verano debe hacerse cuando empiecen a bajar las temperaturas y las primeras heladas empiecen a ennegrecer las hojas. Este periodo indica que la planta está entrando en reposo vegetativo y que ya es momento de prepararla para el invierno. Según tu región, puede ser ya a finales de septiembre, sobre todo si el otoño es muy lluvioso, o prolongarse hasta mediados de noviembre. En cualquier caso, hay que actuar antes de que las heladas lleguen al suelo en profundidad.

¿Por qué invernar los bulbos de verano?
La invernada permite proteger tus bulbos de verano de unas condiciones invernales rigurosas que podrían dañar los tejidos vegetales y vaciar las reservas energéticas de las plantas. En las regiones con inviernos suaves donde las heladas son leves y poco frecuentes, pueden permanecer en su sitio durante la estación fría con un generoso acolchado vegetal (hojas secas, paja). Invernarlos también es una excelente manera de controlar las plagas y enfermedades que, de otro modo, podrían afectar a tus plantas. Este proceso ayuda a mantener la vitalidad de tus bulbos, garantizando una floración más sana y abundante en las próximas temporadas.
¿Qué bulbos de verano hay que invernar?
Los bulbos de verano son sensibles al frío y muy poco rústicos. En las regiones con inviernos rigurosos donde el termómetro baja con regularidad por debajo de – 5 °C, la extracción es obligatoria si quieres conservarlos de un año para otro. Ese es el caso de las dalias, los gladiolos, las begonias, freesias, cannas u otras bulbosas de verano que son especialmente sensibles a las bajas temperaturas y que se beneficiarán enormemente de la invernada.

¿Qué bulbos de verano pueden permanecer en el suelo?
Otros, como los iris y algunas lilios rústicos, pueden tolerar temperaturas más frías y no necesariamente necesitan retirarse del suelo, aunque la invernada no les perjudica.
¿Cómo conservar los bulbos de verano en invierno?
- En cuanto el follaje se ponga amarillo, corta los tallos a 10-15 cm
- Utiliza una horquilla o una pala para desenterrar los bulbos, procurando no dañarlos.
- Agítalos ligeramente para quitarles la tierra.

- Elimina los bulbos enfermos o dañados que podrían pudrirse y suprime las partes estropeadas.
- Etiqueta tus bulbos para no liarte !

- Coloca los bulbos en un lugar bien ventilado para secarlos durante aproximadamente una semana o al sol, durante una jornada.
- Guarda los bulbos en una cajita o en una maceta, sobre una cama de arena seca, hojas secas o ceniza, separándolos bien para evitar la aparición de moho. También puedes guardarlos simplemente envueltos en papel de periódico y colocados en una cajonera.
- Podrás conservarlos al aire libre o cubrirlos con una capa de arena, serrín de madera o hojas secas.
- Para evitar que los bulbos se pudran, es importante guardarlos en un lugar oscuro, seco y bien ventilado (bodega seca, garaje o desván sin heladas). Una buena ventilación es imprescindible, además, para evitar el “encierro”, que favorece el desarrollo de enfermedades criptogámicas.
- Revisa regularmente el estado de los bulbos para detectar cualquier signo de pudrición.
- Los bulbos de verano podrán replantarse en primavera, cuando las temperaturas empiecen a subir.
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