La amapola oriental (Papaver orientale) es una planta vivaz muy apreciada por sus grandes flores de pétalos sedosos, en tonos rojos, naranjas, rosas o blancos. Tienen una textura especialmente delicada y ligera, como arrugada, que aporta mucha poesía a los macizos. Además de su belleza impactante, la amapola oriental es fácil de cultivar: se muestra poco exigente con la naturaleza del suelo, poco sensible a las enfermedades y muy rústica, ya que solo teme la humedad estancada. Cultívala, de forma imprescindible, en un suelo bien drenado, a pleno sol. Si tienes ejemplares de amapola oriental en el jardín y quieres multiplicarlos, puedes hacer esquejes de sus raíces. En comparación con la siembra, esta técnica tiene la ventaja de dar plantas nuevas que serán estrictamente idénticas a la planta madre. Descubre todos nuestros consejos para conseguir el enraizamiento del esqueje de amapola oriental paso a paso.
Descubre también nuestro vídeo sobre la multiplicación de la amapola, así como nuestra ficha completa sobre el cultivo de la amapola oriental.

¿Cuándo hacer esquejes de la amapola?
Espera a que tus plantas ya estén bien establecidas en el jardín antes de empezar a hacerles esquejes: deben tener al menos entre 3 y 4 años. Así, sus raíces estarán bien desarrolladas y les resultará más fácil soportar el proceso de enraizamiento. El mejor momento para obtener esquejes de amapola es a finales de verano, a partir del mes de agosto, justo después de la floración, ya que la amapola tiende a formar nuevos brotes y, como la floración ya ha pasado, puede centrarse en su crecimiento y en el enraizamiento.
El material necesario
Antes de empezar, aquí tienes la lista de herramientas y materiales que necesitarás para hacer esquejes de tus amapolas:
- Una pala o horca de pala para desenterrar el tocón de la amapola
- Un podador
- Unos macetas para trasplantar tus esquejes
- Un sustrato especial para semilleros y esquejes, o una mezcla de sustrato y arena. Lo más importante es que el sustrato sea ligero y esté bien drenado.
- Una regadera con alcachofa
- Unas etiquetas para identificar las diferentes variedades
¿Cómo hacer esquejes de la amapola?

- Elige una planta de amapola bien establecida, en el mismo lugar desde hace al menos 3 o 4 años.
- Desentierra con cuidado el tocón con ayuda de una horca de pala, cavando alrededor de toda la base.
- Retira el exceso de tierra alrededor de las raíces para que queden bien a la vista.
- Con ayuda de un podador, recorta las hojas a la mitad de su longitud. Esto permite equilibrar el volumen de raíces y hojas y evita que los esquejes se sequen.
- Localiza las raíces más gruesas y toma de ellas algunos fragmentos de 5 a 8 cm de longitud.
- Vuelve a plantar inmediatamente la planta madre en el jardín.
- Prepara una maceta grande con un sustrato rico y ligero, idealmente sustrato especial para semilleros y esquejes. Este sustrato garantiza un buen drenaje y una aireación adecuada para las jóvenes raíces que se van a desarrollar.
- Entiérralas de forma horizontal en el sustrato, a unos 3 cm de profundidad.
- Compacta suavemente para asegurar un buen contacto entre el sustrato y las raíces, y evitar bolsas de aire.
- Riega abundantemente.
- No olvides etiquetar tus esquejes indicando la(s) variedad(es) que has multiplicado.
- Coloca la maceta en un lugar luminoso, pero sin sol directo; idealmente, a una temperatura comprendida entre 18 y 22 °C.
- Asegúrate de que el sustrato se mantenga ligeramente húmedo, sin encharcarse. Utiliza una regadera con alcachofa para regar con suavidad y evitar que se desplace el esqueje.
- Si los esquejes han agarrado bien, deberías ver aparecer nuevos brotes al cabo de un mes o dos.
- Podrás plantarlas en pleno suelo en otoño.

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