La aguileña es una planta vivácea de gran encanto, pero tiene una duración de vida relativamente corta (3 a 5 años). Para perpetuar una variedad que te encanta o, simplemente, para enriquecer tu jardín, la división es una solución eficaz. Ojo, eso sí: con su raíz primaria, la aguileña es una pequeña delicada. Sigue esta guía para conseguirlo sin estrés.

¿Cuándo intervenir?

El momento ideal es al principio del otoño. La tierra aún está caliente, lo que permite que las raíces se asienten antes de las heladas. También puedes hacerlo en los primeros días de la primavera, en cuanto asomen los primeros brotes.

Material necesario

  • Una horca (más suave con las raíces que una pala clásica)
  • Un cuchillo grande bien afilado y desinfectado con alcohol
  • compost bien maduro
  • Una regadera
Para reproducir fielmente tus más bonitas aguileñas, elige la división.
Las aguileñas se siembran con facilidad, pero el resultado no siempre es idéntico a la planta madre. En este caso, la división es la mejor solución.

Pasos, uno a uno

1. Extrae la mata con cuidado

No plantes tu herramienta demasiado cerca del centro. La aguileña tiene una raíz central profunda.

  • Cava un círculo amplio (aprox. 20-25 cm desde el centro) alrededor de la planta.
  • Haz palanca con delicadeza usando la horca para levantar todo el cepellón, manteniendo la mayor cantidad posible de tierra alrededor de las raíces.

2. Preparar y dividir

Una vez que la planta esté fuera de la tierra, sacúdela suavemente para retirar el exceso de tierra. Verás entonces que la mata está formada por varias “rosetas” (brotes de hojas).

  • Localiza las zonas en las que la planta parece separarse de forma natural.
  • El gesto técnico: con ayuda de tu cuchillo, corta la mata verticalmente. Cada trozo debe tener obligatoriamente:
    • Un fragmento de la raíz principal (la raíz primaria);
    • Algunas radicillas (pequeñas raíces finas);
    • Al menos una roseta de hojas sanas.

3. Replantado inmediato

Las raíces de la aguileña no soportan el aire libre; se secan en un abrir y cerrar de ojos.

  • Cava un hoyo el doble de grande que el trozo.
  • Mezcla tu tierra con un poco de compost.
  • Coloca el trozo de manera que el cuello (la base de las hojas) quede a ras de la superficie del suelo. Si queda demasiado profundo, se pudre; si queda demasiado alto, se hiela.

Cuidados después de la división

Aunque llueva, riégalo abundantemente justo después de la plantación para compactar la tierra alrededor de las raíces y eliminar las bolsas de aire.

Consejo: no te preocupes si las hojas se mustian un poco los primeros días. La planta concentra su energía en sus raíces. ¡Debería brotar con más fuerza la próxima primavera!

¿Lo sabías?: la aguileña reina del semis espontáneo. Si la división te parece demasiado arriesgada, deja simplemente que las flores suban a semilla (las pequeñas cápsulas marrones) y agítalas en el lugar donde quieras que aparezcan nuevas flores el año que viene. Eso sí: las plantas así obtenidas no serán siempre fieles a la variedad madre. También puedes comprar directamente semillas de aguileña.