Se aprecia el jazmín de invierno (Jasminum nudiflorum) por su deslumbrante floración amarilla, que dura largas semanas incluso en pleno invierno, entre noviembre y abril. Arbusto arqueado, suele colocarse junto a un muro, desde donde cae en arcos y “chorrea” literalmente pequeñas flores tubulares doradas. No tienen perfume, a diferencia de otros jazmines, pero su intensidad es tal que sería una pena prescindir de este jazmín de invierno. Estrella de los meses fríos en el jardín, no exige demasiado para vivir bien. Te contamos cómo cuidarlo para favorecer al máximo su floración y su porte, que a veces puede volverse un tanto anárquico...

La poda del jazmín de invierno
Conviene podarlo ligeramente a finales de invierno, después de su floración, por varios motivos:
- para favorecer una floración generosa el año siguiente
- para que mantenga un porte denso y controlar su forma
- para rejuvenecerlo y hacer un poco de “mantenimiento” en este arbusto, que puede volverse desordenado: los tallos sarmentosos se abren en todas direcciones en ejemplares más viejos
- para eliminar la madera muerta dentro del ramaje, que se vuelve más espesa al cabo de algunos años
- para reducir la expansión de los jazmines que se han vuelto demasiado voluminosos
¿Cuándo y cómo podarlo?
Se realiza a finales del invierno o al comienzo de la primavera, cuando ya ha pasado la floración. Por tanto, varía según la región; por lo general, principios de abril.
- Con ayuda de un cortasetos limpio y bien afilado, empieza por podar los tallos secos, débiles y las ramas viejas que suelen estorbar en el interior del ramaje.
- Después, realiza la poda propiamente dicha de las flores pasadas para estimular la aparición de nuevos brotes vigorosos: en los tallos ya florecidos a 20 cm de la base, una vez cada 3 años, lo cual permitirá conservar su porte compacto. Corta justo por encima de un brote grande.
- En ejemplares que se hayan vuelto muy voluminosos y dificulten el paso, por ejemplo, se puede plantear una ligera poda de aclareo, con el objetivo de limitar la envergadura del jazmín: recorta en la base aproximadamente un cuarto de los tallos, sobre todo en los lados del arbusto si se derrama demasiado sobre un camino.

La poda del jazmín de invierno permite generar tallos nuevos muy vigorosos
¿Por qué enrejar el jazmín de invierno?
El jazmín de invierno tiene una silueta arqueada cuando se planta en la parte alta de un muro, pero también puede trepar por un árbol o una estructura, e incluso crecer rastrero, tapizando el suelo. Desplegará sus largos tallos tipo junco, sin sistema de sujeción, a casi 3 m de longitud (¡o de altura!).
Si se desea que trepe o que caiga en cascada, entonces es imprescindible enrejarlo con un soporte, porque no es capaz de enrollarse ni sujetarse por sí solo. Con el enrejado mostrará todo su esplendor; de lo contrario, crecerá tumbado y perderá en estética, quedando deforme.
¿Cómo enrejar el jazmín de invierno?
- Para el jazmín plantado en plena tierra, el enrejado puede realizarse sobre diferentes soportes: malla metálica o barandilla, pérgola, palisado, obelisco, pero también puedes apoyarlo contra un muro o un murete para un efecto espectacular...
- Para una plantación en maceta, prevé mejor una bonita enredadera de mimbre o fabrica tú mismo un tutor lo bastante alto para acompañar al jazmín en su crecimiento (con cañas de bambú, ramas de sauce, etc.)
- Atá el plantón en la base con ataduras flexibles adecuadas, o con rafia, y después, según vaya creciendo, para sostener los tallos y ayudarlo a trepar.
- Cuando el jazmín mida entre 1,20 y 2 m de altura (según el soporte), deja que caiga con elegancia para formar una cascada.

Hay que ayudar al jazmín a trepar sobre un soporte: enredadera de mimbre (© Couleur Lavande), barandilla, murete de gaviones, obelisco hecho en casa o... ¡un tutor improvisado de bambú!
Riego y abono
El jazmín de invierno es resistente a la sequía una vez bien establecido. No obstante, como cualquier arbusto, necesita durante los dos primeros años riegos regulares para asentar bien su sistema radicular, especialmente en caso de veranos muy calurosos. Un acolchado al principio, en la base, ayudará a conservar la frescura del suelo. Como arbusto poco exigente, también puedes aportar compost en la base en primavera.
Si has plantado un Jasminum nudiflorum en maceta, necesitará un poco más de cuidados: procura que el sustrato se seque entre dos riegos (riégalo dos veces por semana) y aporta un poco de abono en la base durante el periodo de crecimiento (idealmente un abono de liberación lenta como el cuerno triturado, o un abono para plantas con flores rico en fósforo). Trasplántalo cada 3 años.
Nota: Totalmente rústico, el Jasminum nudiflorum no necesita protección invernal en la Península Ibérica. Aun así, durante los primeros años, es preferible acolcharlo bien e incluso protegerlo con un velo de invernada en las regiones que sufran heladas intensas.
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