Cuando recibes plantas encargadas por internet, es importante prepararlas bien para su nueva vida en tu jardín. Aunque abrir el paquete es algo intuitivo, tal vez no ocurra lo mismo con los pasos siguientes. ¿Qué hacer cuando recibo mi pedido? Aquí tienes las etapas detalladas que debes seguir para maximizar sus posibilidades de arraigo.

¡Abre el paquete rápidamente!

Esto es lo primero que debes hacer. En cuanto llegue el paquete, es imprescindible abrirlo sin esperar. Las plantas, aunque estén embaladas con cuidado, pueden sufrir si permanecen demasiado tiempo encerradas. Sus necesidades de luz, aire y agua no se cumplen cuando están dentro de un cartón cerrado. Para evitar cualquier riesgo de aplastamiento o deterioro, manipula el paquete con delicadeza. Además, abrirlo pronto te permite comprobar el estado general de las plantas nada más recibirlas.

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¡Saca las plantas del cartón!

Después de abrir el paquete, es importante retirar las plantas con precaución. Por lo general, cada planta está protegida y sujeta para evitar golpes durante el transporte. Retira estas protecciones sin brusquedad (cartón, tutor de bambú, funda de plástico...) para no dañar la planta. Este paso es esencial para permitir que las plantas respiren y empiecen su aclimatación al aire libre.

En el caso de los sobres de semillas o de los bulbos, comprueba que no estén demasiado húmedos. Después, colócalos en un lugar oscuro y bien ventilado.

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Retira las cubiertas de plástico, los cartones y los films de plástico para airear bien las plantas.

¡Comprueba el estado de las plantas!

Antes de ir más lejos, examina con atención cada planta. Verifica que las variedades correspondan bien con tu pedido. Presta especial atención al estado de las hojas, los tallos y, sobre todo, las raíces. Algunas hojas amarillentas o ligeramente marchitas son normales después del transporte, pero vigila señales de deterioro más serio, como manchas negras o partes blandas, que podrían indicar una enfermedad o un estrés severo. Este control visual te permite actuar con rapidez si surge algún problema y contactar con el servicio de atención posventa si es necesario.

Nota bene: la comprobación de las raíces es primordial en el caso de plantas de raíz desnuda (árboles, arbustos, pero también vivaces). Deben estar firmes, de color claro y libres de moho.

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Las manchas negras al recibirlas son más bien sospechosas...

¡Riega tus plantas!

El viaje puede ser duro para las plantas, sobre todo porque a veces se les ha privado de agua durante varios días. Una vez sacadas del cartón, es esencial regarlas de inmediato para rehidratar el sustrato y las raíces. Si el sustrato te parece seco, no dudes en regar abundantemente, hasta que el agua salga por los orificios de drenaje de la maceta. El riego debe adaptarse a cada tipo de planta: las plantas suculentas o los cactus, por ejemplo, necesitan menos agua que las vivaces o los arbustos. Esta rehidratación es crucial para que puedan recuperarse del estrés del transporte.

¡Podar si es necesario!

Durante el transporte, algunas ramas pueden romperse o volverse frágiles. Utiliza un podador (tijeras de poda) limpio y bien afilado para recortar las ramas dañadas. Corta justo por encima de una yema o de un nudo sano para favorecer la cicatrización. Esta poda ligera permite que la planta concentre sus recursos en las partes sanas y evita el desarrollo de enfermedades o pudriciones en las zonas lesionadas. Este paso es especialmente importante para los arbustos y las plantas leñosas, pero también puede aplicarse a las vivaces cuando se hayan roto tallos.

Coloca las plantas en semisombra y resguardadas del viento

Una vez sacadas las plantas, regadas y, si es necesario, podadas, conviene ubicarlas en un lugar tranquilo, al resguardo de los elementos. Elige un sitio donde queden protegidas del viento, que podría aumentar su estrés, y de la luz directa del sol, que podría quemarlas. Una exposición a media sombra es ideal, porque permite a las plantas recuperarse de manera suave. Déjalas así durante uno o dos días para que se aclimaten antes de plantarlas en su ubicación definitiva. Este periodo de reposo es fundamental para las plantas que han sufrido un estrés importante durante el transporte.

Una mínima planificación...

Tengamos en cuenta que cuando compramos plantas, es para plantarlas en “el menor plazo posible”. Así que, si es posible, no almacenes tus plantas, ni siquiera en maceta o en su contenedor, durante mucho tiempo.

No obstante, puede ocurrir que hayamos calculado mal o que el tiempo sea caprichoso. En ese caso, evita plantar cuando el suelo esté helado o en plena ola de calor. Mejor coloca tus plantas a la sombra, bien resguardadas, y no olvides los riegos regulares (también en invierno).

Algunos jardineros, pensando que lo hacen bien, guardan las plantas recibidas... en el salón mientras el tiempo se suaviza por fuera: ¡no lo hagas! Las plantas de jardín no son plantas de interior. Como mucho, una estancia sin heladas (un garaje luminoso o una veranda sin calefacción) podría servir.

En el caso de árboles y arbustos de raíz desnuda, mantenlos en“jauge”, es decir, con las raíces en tierra en un suelo suelto (a veces solo arena) para evitar que se sequen. Si hace falta, también puedes hacer lo mismo con árboles y arbustos que inicialmente estuvieran en maceta y que hayas sacado previamente de ella. Esto te permitirá comprobar las raíces y, de paso, deshacer el posible cepellón enrollado.