¡Las bienales o anuales de otoño: para plantar desde septiembre en el jardín!
Elección, siembra y plantación de las bienales para lograr unas bonitas floraciones primaverales
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El otoño anuncia poco a poco el final de la gran temporada de actividad en el jardín. Pero eso no significa que ya no haya nada que hacer: las últimas recolecciones, las podas o la limpieza son otras tantas tareas que conviene realizar. Desde septiembre, también es posible prever las futuras floraciones de la primavera, especialmente con las plantas bienales. De hecho, es el momento ideal para ocuparse de la plantación de estos vegetales de ciclo vital particular, que os garantizarán una floración primaveral espectacular. Veamos cuáles son las bienales imprescindibles y cómo preparar su instalación en el jardín o en maceta.
Algunos recordatorios sobre el ciclo de vida particular de las bienales
Empecemos con un pequeño recordatorio básico: como su nombre sugiere, las plantas bienales tienen un ciclo de vida que se desarrolla durante dos años. Esto significa que primero germinan, desarrollan su sistema radicular y sus partes aéreas (tallos, hojas…), y luego florecen y producen las semillas necesarias para su reproducción en dos años. Son vegetales que se plantan en otoño, para florecer en primavera o, a partir de finales del invierno, un poco más de un año después.
Se distinguen de las anuales, cuyo ciclo dura solo unos meses (menos de un año), y de las vivaces, cuya duración de vida es variable, pero superior a 3 años. Por extensión, las vivaces de vida muy corta a menudo se asimilan a las bienales, como los alhelíes.

La angélica es una de las bienales más hermosas del jardín, ya que florece solo en el segundo año de cultivo
¿Por qué plantar bienales desde septiembre en el jardín o en maceta?
Las bienales a veces se descuidan, porque no ofrecen resultados inmediatos, a diferencia de las anuales. Pero tampoco son especialmente muy persistentes, a diferencia de las vivaces.
Sin embargo, cuentan con múltiples ventajas que justifican plenamente reservarles un espacio en el jardín, en la terraza o en el balcón.
En primer lugar, son plantas resistentes, capaces de soportar el frío en todas nuestras regiones. Además, las bienales necesitan este periodo invernal para crecer bien y florecer: a esto se le llama vernalización. Por lo tanto, no hace falta esperar a que las temperaturas sean suaves y el suelo se haya calentado para sembrarlas. El hecho de plantarlas en otoño, desde septiembre, también limita los cuidados a aplicar: riegos, escardas, etc.
Su floración aparece de forma temprana a finales del invierno o al inicio mismo de la primavera, aportando color y animación en una época en la que el jardín todavía está falto de vida.
Después, son plantas fáciles de cultivar, que prácticamente no requieren mantenimiento una vez establecidas. Si las condiciones de cultivo son favorables (es decir, si se ajustan a las necesidades de las plantas), las bienales también pueden resembrarse solas al final del ciclo, lo que permite verlas volver cada año.
Por último, existen especies bastante diferentes, interesantes por sus cualidades ornamentales: follaje, floración, pero también fructificación. Se adaptan tanto a un macizo como a una pradera florida, en borduras, en primera línea de un seto libre, en el huerto o en maceta, para alegrar terrazas, balcones y patios. Además, se combinan sin problema con muchas otras plantas: vivaces de floración temprana, follajes decorativos, bulbos de primavera, gramíneas en una maceta, etc.
Las bienales suelen ser bastante económicas al comprarlas, ya sea en forma de semillas, mini macetas o semillero en godets. También es posible recolectar las semillas al final de la floración para multiplicarlas con facilidad. Pero, como ya hemos visto, también se puede dejar que se resembrán de manera espontánea.
Cabe señalar además que la floración de las bienales suele ser muy apreciada por los insectos polinizadores, a los que les aporta alimento de forma temprana en primavera.

Las violetas (aquí Viola tricolor) no dejan de aportar encanto al jardín ni en macetas
Preparar el terreno para la siembra o la plantación de las bienales en septiembre
Las plantas bienales se instalan, por lo tanto, en otoño, entre septiembre y noviembre. Pero no todas tienen exactamente las mismas necesidades. Por eso, le aconsejamos que las elija en función de las condiciones de cultivo de su jardín (exposición, tipo de suelo, condiciones climáticas, espacio disponible…): es la mejor forma de garantizar su éxito y su desarrollo con el mínimo de cuidados.
Elegir la exposición adecuada
El primer paso consiste en determinar el lugar adecuado para sus bienales. La mayoría de ellas agradecen las exposiciones de media sombra, es decir, que reciben la luz del sol durante algunas horas al día, pero sin que sea demasiado intensa ni abrasadora. Sobre todo en las regiones cálidas del sur, elija un emplazamiento protegido de los rayos del sol de la mitad del día (orientación este u oeste). En sombra ligera, bajo los árboles, entre edificios que aporten una sombra parcial… Son tantos lugares que acogerán sin problema muchas bienales: pensamientos, violetas cornudas, primaveras, monedas del papa, dedaleras púrpuras, nomeolvides o también margaritas.
Pero algunas bienales preferirán disfrutar de más sol, como las alhelíes o la malva común.
Si dispone de una exposición más tamizada, serán ciertas variedades de primaveras las que podrán instalarse.
Idealmente, evite siempre las exposiciones demasiado ventosas.

Las primaveras se sentirán bien en media sombra
Trabajar el suelo
Las bienales suelen apreciar suelos ricos en materia orgánica, pero bien drenados, es decir, que permiten que el agua sobrante no se estanque.
Si su suelo es más bien pesado y arcilloso, empiece por mullirlo con ayuda de una horca excavadora o de una grelinette. Incorpore elementos drenantes, como arena de río, grava o bolas de arcilla. No dude en añadir un puñado de compost bien maduro o estiércol.
Si su suelo es más bien pobre y filtrante, será necesario aportar elementos nutritivos. Mezcle la tierra con sustrato de buena calidad, compost, estiércol o cuerno triturado. La idea es devolver textura al suelo. Solo las alhelíes podrán adaptarse a suelos pobres, incluso si son pedregosos o arenosos.

Las alhelíes anuales o Matthiola incana
En cualquier caso, piense también en retirar las malas hierbas y las piedras grandes que puedan haber. Después, nivele el suelo con ayuda de un rastrillo.
En maceta, elija un sustrato para jardineras o un sustrato para plantas con flores. Recuerde colocar en el fondo del recipiente elegido elementos drenantes en una capa de 3 a 5 cm. Opte obligatoriamente por una maceta, una bandeja o una jardinera con agujeros, que sean lo bastante profundas (al menos 20 a 30 cm).
Bien plantar o sembrar las bienales en otoño
La siembra
Una vez que el terreno esté listo para acoger tus plantas bienales, ya puedes proceder a la siembra. Se realiza al voleo, es decir, dispersando en el suelo un puñado de semillas de forma aleatoria. Después, basta con cubrirlas con una capa fina de sustrato, y a continuación regar con delicadeza (usando una regadera o un pulverizador), para evitar que las semillas se filtren demasiado en profundidad en el suelo. Cuando las plántulas hayan desarrollado de 4 a 5 hojas, podrás aclarar, dejando solo una planta cada 30 a 40 cm.
Notas: la siembra de las plantas bienales se hace sobre todo en terreno abierto y no en maceta, debido al sistema radicular frágil de algunas que toleran mal los trasplantes.

La siembra de Monedas del Papa conviene hacerla en otoño
La plantación
Si has optado por plantas bienales en macetas pequeñas o en minicepellón, empieza por remojar el cepellón en un recipiente con agua durante unos minutos, para rehidratarlo bien.
Cava hoyos de plantación de aproximadamente 2 veces el volumen del cepellón y, luego, instala tus plantas bienales con cuidado. Las plantas se espaciarán unos 30 a 40 cm.
Rellena con tierra o sustrato hasta cubrir el cepellón y, después, compacta con los dedos.
Riega abundantemente. Si el otoño es seco, realiza riegos regulares para favorecer la recuperación. El suelo debe mantenerse fresco, es decir, sin secarse completamente, incluso en invierno.
Coloca un acolchado vegetal en la base de las plantas bienales, para conservar mejor la humedad y limitar el desarrollo de adventicias (las «malas hierbas») que podrían competir.
La plantación puede hacerse en terreno abierto en el jardín o en maceta.
El mantenimiento
El mantenimiento se limitará a riegos regulares en caso de sequía, especialmente durante las primeras semanas tras la plantación. Presta especial atención si cultivas en maceta, porque el sustrato se seca más rápido. En primavera, no dudes en aportar abono para favorecer la floración y cortar las flores marchitas según vayan apareciendo (puedes dejar algunas para que se siembren solas o para recoger las semillas si quieres).
Las anuales de otoño o bienales imprescindibles
Entre las diferentes especies de plantas bienales, no siempre es fácil decidirse. Elígelas según tus gustos, claro, pero también en función del uso que quieres darles.
En macetas, apuesta por las bienales de desarrollo reducido, como los pensamientos, los nomeolvides y las margaritas.
En macizos, adopta las alhelíes, las prímulas, las angélicas o las monedas del Papa. Tienen una silueta bastante grande (entre 80 cm y 1 metro 50) y un porte erguido que aportará volumen y estructura.
También se encuentran bienales en el huerto, como con el perejil, el chirivía o la zanahoria.
Para saber más, no dudes en consultar nuestro artículo: Elegir bienales de otoño para un jardín florido desde los días bonitos.

Monedas del Papa (Lunaria annua), Nomeolvides y dedalera
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