Schefflera: su cuidado a lo largo de las estaciones
Fácil mantenimiento del Schefflera en interior
Contenido
El Schefflera, comúnmente llamado árbol parasol, árbol paraguas o árbol sombrilla por la forma de su follaje, es una planta de interior que goza de cierta popularidad. Muy apreciado por su follaje exuberante, palmeado y brillante, y por su relativa robustez, el Schefflera crece en su medio natural en los bosques de gran altitud de regiones tropicales y subtropicales. Su capacidad para adaptarse a una amplia gama de condiciones de interior lo convierte en una opción preferida, incluso para jardineros principiantes. Eso sí, para que el pequeño Schefflera arboricola o el majestuoso Schefflera actinophylla alcancen todo su potencial, hay que ofrecerles los mejores cuidados, adaptados al ritmo cíclico de las estaciones.
Riego del Schefflera, poda, esqueje del Schefflera en interior: descubre las reglas y consejos de mantenimiento a lo largo de las cuatro estaciones.
La primavera, el despertar y el impulso de crecimiento de la Schefflera
La primavera marca el final del periodo de letargo invernal. Con el alargamiento de los días y el aumento de la luz natural, el Schefflera entra en su fase de crecimiento más activa. Es la época más crucial para reactivar la planta y proporcionarle los recursos necesarios para los próximos meses.
El riego del Schefflera
Desde las primeras semanas de marzo, cuando se observan la aparición de nuevos brotes, es momento de aumentar progresivamente la frecuencia de riego. El objetivo es mantener el sustrato uniformemente húmedo, pero nunca encharcado. Se deja que la capa superior del sustrato (aprox. 3 a 5 cm) se seque un poco entre dos riegos. Un aporte de agua una vez por semana debería ser suficiente.
Idealmente, el riego se realiza con agua de lluvia a temperatura ambiente, o bien con agua desmineralizada.
El agua debe escurrir libremente por los orificios de drenaje para evitar la asfixia de las raíces. Nunca hay que dejar agua residual en el platillo o en el cubre-macetas.
La fertilización
Este es también el momento ideal para empezar a fertilizar. El Schefflera es exigente durante su fase de crecimiento. Se utiliza un abono líquido equilibrado (tipo 10-10-10) especial para plantas verdes, diluido a la mitad, aplicado cada tres o cuatro semanas. Este aporte nutritivo favorecerá la formación de nuevas hojas y de tallos robustos.
El trasplante del Schefflera
Si la planta se estanca, si sus raíces empiezan a asomar por la parte inferior de la maceta, la primavera es el mejor momento para el trasplante. Este trasplante puede hacerse en abril o a principios de mayo, cada 2 a 3 años.
Hay que elegir una maceta ligeramente más grande (2 a 5 cm de diámetro adicional) y utilizar un sustrato bien drenante, idealmente una mezcla de sustrato para plantas de interior (60 %) y de perlita o de arena gruesa (40 %). También puede añadirse un poco de compost para ayudar al Schefflera a adaptarse a su nueva maceta.
Por supuesto, no hay que olvidar la capa drenante, formada por bolitas de arcilla, en el fondo de la maceta perforada.

la primavera es la mejor época para el trasplante del Schefflera
La poda del Schefflera
La primavera es también el momento ideal para la poda de formación y rejuvenecimiento. El Schefflera tolera muy bien la poda y esta es esencial para mantener una forma más compacta y evitar que se “estire”. Para esta operación, se recomienda usar guantes, ya que el látex puede provocar reacciones alérgicas en personas sensibles.
Esquejes de Schefflera
Se cortan los tallos largos o débiles justo por encima de un nudo o de un ojo. Los esquejes de punta y de tallo pueden ponerse a enraizar para multiplicar nuevas plantas. Este esquejado puede realizarse en agua o directamente en el sustrato.
Ver también
Rocía las plantas de interiorEl verano, la estación del pleno florecimiento para el Schefflera
El verano representa la alta temporada de crecimiento. Los días son largos, hay mucha luz y las temperaturas son óptimas para esta planta tropical. Aun así, conviene tomar algunas precauciones.
La gestión de la luz y de la temperatura
En interior, la Schefflera aprecia una luz intensa e indirecta durante el verano. Colocarla cerca de una ventana le viene bien, siempre que esté orientada hacia el este o el oeste. Hay que protegerla del sol directo de la tarde, ya que, de lo contrario, podría quemar el follaje. Las variedades abigarradas (panachées) generalmente necesitan más luz para mantener sus motivos de colores.
Las temperaturas ideales oscilan entre 18 °C y 27 °C. Si la temperatura nocturna se mantiene por encima de 15 °C, es posible trasladar la planta al exterior, en un lugar sombreado y protegido del viento, para ofrecerle un baño de aire fresco y de luz natural sin filtrar.
El riego y la humedad
Con el calor, la evaporación y la transpiración de la planta aumentan considerablemente. El riego puede volverse más frecuente según las condiciones climáticas. Con fuertes calores, puede ser necesario regar dos veces por semana. La regla de oro es comprobar el sustrato: hay que esperar a que la capa superior se seque antes de hacer una nueva aportación de agua.
El aire acondicionado y el calor, sin embargo, pueden resecar el aire interior. La Schefflera prospera en una humedad relativa. Para compensar, se puede pulverizar el follaje de forma regular, a primera hora de la mañana, o colocar la maceta sobre un platillo con bolas de arcilla o guijarros cubiertos con agua, sin que el fondo de la maceta llegue a mojarse. Mantener un buen nivel de humedad es crucial para prevenir la aparición de arañas rojas, también conocidas como araignées rouges.

En verano, el riego de la Schefflera debe intensificarse
La fertilización
La fertilización continúa con el mismo ritmo que en primavera.
El otoño, la transición hacia el reposo para la Schefflera
El otoño es un periodo de transición en el que la planta empieza a prepararse para su dormancia invernal. El crecimiento se ralentiza, lo que requiere una reducción progresiva de los cuidados.
El riego
Con la disminución de la luminosidad y de las temperaturas, el Schefflera utiliza menos agua. Hay que empezar a separar el riego. Se deja secar el sustrato más en profundidad que durante el verano, por ejemplo hasta la mitad de la maceta para los ejemplares grandes. Así, un riego del Schefflera cada 10 días puede ser ampliamente suficiente. El error más común en otoño y en invierno es el exceso de riego, que conduce inevitablemente a la pudrición de las raíces.
La fertilización
Hacia finales de septiembre o principios de octubre, es hora de detener por completo la fertilización. Aportar abono a una planta que ralentiza su metabolismo puede provocar la acumulación de sales en el suelo, perjudicial para las raíces.
La prevención de plagas
Si su Schefflera ha pasado el verano en el exterior, debe ser introducido antes de que las temperaturas nocturnas bajen de 10 °C. Antes de volver a colocarlo en interior, es imprescindible una inspección minuciosa. Hay que revisar el envés de las hojas y los tallos para detectar la presencia de cochinillas, moscas blancas o arañas rojas.
Se recomienda encarecidamente una limpieza completa del follaje con un paño húmedo y, si es necesario, un tratamiento preventivo (como jabón negro diluido) para evitar que se infesten el resto de plantas de interior.

La vigilancia de las plagas es esencial en otoño
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¿Cómo regar las plantas verdes de interior?El invierno, el período de latencia para Schefflera
El invierno suele ser la época más delicada para el mantenimiento de las plantas tropicales de interior. La poca luz, combinada con la calefacción que reseca el aire, crea condiciones estresantes para el Schefflera.
La gestión de la luz
Aunque el Schefflera esté en dormancia, necesita tanta luz como sea posible para mantener sus funciones vitales. Se coloca frente a la ventana más luminosa, idealmente orientada al sur o al oeste, donde pueda captar el máximo de sol directo filtrado o una luz indirecta intensa.
Es vital protegerlo de las corrientes de aire frío que entran por las ventanas o las puertas, así como del aire caliente y seco procedente de los radiadores o de las rejillas de calor. Un cambio de temperatura demasiado brusco puede provocar la caída masiva de las hojas.

En invierno, el Schefflera debe disfrutar de una luminosidad óptima
El riego y la humedad
Durante el invierno, el Schefflera está en una dormancia casi total. El mantenimiento del Schefflera debe ser mínimo. Se riega solo cuando el sustrato esté seco en dos tercios de la profundidad de la maceta, o incluso casi seco en el caso de macetas grandes. El riego se realiza únicamente cada dos semanas, según la temperatura ambiente de la estancia. El exceso de agua en invierno es la causa número uno de mortalidad para el Schefflera.
El aire seco provocado por la calefacción puede compensarse con el mismo método de mejora de la humedad que en verano. En cambio, esta pulverización debe hacerse con moderación debido al riesgo de enfermedades fúngicas en un entorno frío y con poca ventilación.
La fertilización
Se mantiene la suspensión total de la fertilización.
Los cuidados recurrentes y sistemáticos durante todo el año
Algunos gestos de mantenimiento del Schefflera deben integrarse en la rutina anual para asegurar su salud a largo plazo:
- Limpiar el follaje con un paño húmedo una vez al mes
- Girar la maceta un cuarto de vuelta cada semana
- Vigilar las hojas de Schefflera para detectar cualquier signo de enfermedades o de plagas (follaje amarilleado o marchito, manchas blancas, telillas finas…).
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